16.04.2026
En un entorno empresarial cada vez más fragmentado, la gestión de equipos que integran hasta cuatro generaciones distintas (Baby Boomers, Gen X, Millennials y Gen Z) se ha convertido en un reto estratégico crítico. En este diálogo AED, que contó con la participación de Olga Pla, Socia Directora de The Skeye; Jose Maria Andreu, director de Negocio, Marca y RSC del Gimnàstic de Tarragona SAD; Jasmien Beckers, Category Manager Europe – Sauces & Dressings de Griffith Foods; Joan Llaveria, CEO & Founder de Run Broker y Vidia Partners, moderado por Rafael Servent, Responsable de Economía del Diari de Tarragona y presentado por Eduardo Sañudo, Director General de Vopak Terquimsa y Presidente AED Tarragona, analizamos cómo armonizar las distintas expectativas sobre el compromiso, la flexibilidad y la irrupción de la Inteligencia Artificial para potenciar la competitividad de las organizaciones.
Estas fueron las principales conclusiones:
- El compromiso como variable cultural, no generacional: El concepto de compromiso ha mutado: mientras las generaciones senior lo vinculan a la permanencia y la lealtad institucional, los perfiles junior lo asocian al cumplimiento de objetivos y proyectos concretos. El reto del directivo es «gestionar la diversidad» no como un problema de adaptación del joven al sistema, sino como una oportunidad para rediseñar propuestas de valor que atraigan un talento hoy más escaso y selectivo.
- Liderazgo empático y horizontal frente a la jerarquía tradicional: La autoridad ya no se impone por el cargo, sino por la ejemplaridad y la capacidad de escucha. En organizaciones modernas, el éxito reside en un «mentoring inverso», donde el directivo senior aporta estabilidad y experiencia en crisis, mientras que el joven impulsa la innovación y la digitalización. La empatía se consolida como la competencia transversal para cohesionar equipos con motivaciones dispares.
- La gestión del «éxito» y la resiliencia: Se observa un cambio en la ambición directiva: solo un porcentaje reducido de las nuevas generaciones aspira a cargos de alta responsabilidad si ello implica sacrificar el equilibrio personal. Los comités de dirección deben preguntarse si sus estructuras de mando son lo suficientemente atractivas y «saludables» para retener el relevo generacional, o si el concepto de éxito necesita ser reformulado hacia la autorrealización.
- IA: de la eficiencia técnica al criterio humano: La Inteligencia Artificial se perfila como un «nuevo miembro del equipo» que acelera procesos. Sin embargo, el valor diferencial del directivo humano se desplaza hacia «saber preguntar» y filtrar la sobreproducción de ideas que genera la IA. La tecnología optimiza la ejecución, pero la determinación y la visión estratégica siguen siendo exclusivas del factor humano.
- Nuevos modelos de trabajo y cultura de pertenencia: Para evitar la erosión de la cultura corporativa, es vital fomentar momentos de «oxígeno» y convivencia física que generen confianza mutua, un activo que la tecnología no puede replicar y que es la base de cualquier equipo de alto rendimiento.