ACOM ha presentado una denuncia contra Nael Barghouti y la organización Samidoun por un acto celebrado en Madrid que constituye una inaceptable glorificación del terrorismo, frontalmente incompatible con los principios del Estado de Derecho.
La denuncia sitúa los hechos en su contexto real: Nael Barghouti es un terrorista confeso y convicto, miembro de una organización terrorista responsable de la masacre de cientos de personas. No se trata de un actor político ni de un activista, sino de un condenado por terrorismo.
Barghouti no ha cumplido íntegramente su condena. Su liberación se produjo en el marco de un intercambio de terroristas convictos por rehenes, resultado de un acto de chantaje ejecutado por la organización terrorista a la que pertenece, que mantenía a personas secuestradas para forzar su excarcelación. Ese es el contexto: un terrorista en libertad como consecuencia directa de la coacción violenta ejercida por su propia organización.
En este marco, su presencia en Madrid y su participación en actos públicos no pueden ampararse en la libertad de expresión. Constituyen una forma de glorificación del terrorismo. Del mismo modo, quienes organizan, promueven o facilitan estos actos incurren en conductas que deben ser investigadas a la luz de la legislación vigente sobre enaltecimiento del terrorismo.
ACOM subraya que este acto ha sido presentado y promovido en Madrid por Samidoun, organización que ha sido objeto de investigaciones, restricciones o medidas por parte de distintas autoridades internacionales, incluyendo su prohibición en países como Alemania. Este contexto agrava aún más la gravedad de los hechos denunciados.
ACOM denuncia que este tipo de actos no son hechos aislados, sino que se producen en un clima de creciente degradación institucional, en el que determinados entornos políticos ofrecen cobertura, tolerancia o amparo a discursos que blanquean la violencia terrorista.
Resulta especialmente grave cuando entre las víctimas de esta organización se encuentran ciudadanos españoles como Maya Villalobos e Igor Illarramendi. La memoria de estas víctimas no puede ser humillada mediante actos de exaltación pública de quienes han participado en esa violencia.
Ante este escenario, ACOM no espera respuestas políticas, sino la aplicación estricta de la ley. Por ello, ha solicitado la apertura inmediata de diligencias para identificar a todos los responsables, depurar responsabilidades penales y preservar todas las pruebas, apelando a que la Justicia actúe con firmeza y sin ambigüedades frente a cualquier forma de enaltecimiento del terrorismo.