- AFME responde a la consulta de la Comisión Europea sobre la competitividad del sector bancario, planteando propuestas para adaptar el marco regulatorio.
- Adam Farkas subraya la necesidad de una normativa “moderna, simplificada y armonizada a nivel mundial” para que los bancos puedan financiar el crecimiento y competir a escala global.
- La Asociación insta a la alineación global, la simplificación normativa y la culminación de la Unión Bancaria
La Asociación para los Mercados Financieros en Europa (AFME) ha respondido a la Consulta Específica sobre la Competitividad del Sector Bancario de la UE de la Comisión Europea, exponiendo recomendaciones concretas para que los bancos europeos puedan respaldar eficazmente el crecimiento y la inversión, preservando al mismo tiempo la estabilidad financiera.
La respuesta de AFME subraya el papel central de los bancos como prestamistas, intermediarios en los mercados y proveedores de instrumentos de gestión del riesgo para empresas, inversores y gobiernos. Asimismo, pone de relieve los importantes desafíos a los que se enfrentan los bancos en Europa y la forma en que serán imprescindibles para financiar las necesidades de inversión futuras de la UE. Un sector bancario competitivo es aquel capaz de operar a gran escala es esencial para garantizar que el capital se asigne de manera eficiente en toda la economía de la UE, que los riesgos se absorban y diversifiquen, y que los mercados sigan funcionando sin problemas a lo largo de los ciclos económicos.
Adam Farkas, CEO de AFME, ha señalado: “Un sector bancario sólido y competitivo es esencial para alcanzar los objetivos estratégicos de la UE, ya que sustenta una asignación eficiente del capital en toda la economía. Por lo tanto, Europa necesita una Unión Bancaria plenamente operativa, respaldada por un marco institucional racionalizado y ágil. Unas normas bancarias modernas, simplificadas y armonizadas a nivel mundial son esenciales para que los bancos puedan innovar, financiar el crecimiento y competir tanto dentro de la UE como a escala internacional. No se trata de desregulación, sino de impulsar el mercado único bancario y simplificar el marco regulador. El informe de la Comisión sobre la competitividad debe conducir a una reforma real, de modo que el sector bancario europeo pueda desempeñar plenamente su papel en el apoyo a la competitividad, la resiliencia y la prosperidad a largo plazo”.
Principales conclusiones de la respuesta de AFME:
- La culminación de la Unión Bancaria es urgente
Es necesario un mercado único bancario en el que el capital y la liquidez puedan circular libremente dentro de los grupos bancarios de la UE para superar la fragmentación, facilitar la consolidación bancaria y eliminar las barreras no prudenciales que siguen frenando la escala, la eficiencia y la competitividad, especialmente en las actividades de los bancos en los mercados de capitales que respaldan la inversión privada y pública. La culminación de la Unión Bancaria facilitaría la tan necesaria eliminación de requisitos duplicados y superpuestos, permitiría simplificar el complejo marco de estructura de capital de la UE y propiciaría una mayor armonización con las normas internacionales. Esto ampliará la capacidad de los bancos para financiar infraestructuras, préstamos a empresas e inversiones esenciales en capacidades digitales y tecnológicas. - La igualdad de condiciones competitivas a nivel global y la alineación con Basilea son prioritarias
Los bancos de la UE deben poder competir en igualdad de condiciones con sus homólogos internacionales. Los estándares internacionales, como Basilea III, deberían producir resultados equivalentes en todas las jurisdicciones teniendo en cuenta que la economía europea se financia principalmente a través de los bancos, y evitando imponer normas demasiado estrictas que solo se apliquen en la Unión Europea. - Necesidad de una comparación internacional rigurosa, con posibilidad de revisar los actos legislativos de primer nivel
Es fundamental realizar una comparación exhaustiva de los marcos de regulación y supervisión prudenciales en las principales jurisdicciones, teniendo en cuenta las diferencias estructurales de los mercados y los distintos enfoques en materia de colchones macroprudenciales y microprudenciales. Las divergencias significativas deben abordarse con celeridad en la UE, incluso mediante la revisión de la legislación de nivel 1 cuando sea necesario, y tratarse paralelamente a nivel internacional con el fin de mantener los estándares mundiales. - El marco actual de gobernanza interna es extremadamente complejo
El marco de gobernanza interna de la UE se ha vuelto muy detallado y complejo, con requisitos que abarcan desde la legislación de nivel 1 hasta las exhaustivas directrices de nivel 3. Si bien unas normas de gobernanza sólidas —que incluyan controles internos eficaces, una gestión de riesgos robusta y normas de conducta— son esenciales para la estabilidad y el buen funcionamiento de los bancos de la UE, algunos elementos del marco actual van más allá de lo necesario para una gestión eficaz de los riesgos y tienen un impacto que limita de manera significativa la competitividad. - Los bancos siguen siendo protagonistas de una profunda transformación digital
La digitalización está reconfigurando de manera significativa las actividades y los modelos de negocio de los bancos en el Mercado Único. No obstante, factores estructurales y regulatorios pueden limitar el impacto relativo de estas inversiones en comparación con sus competidores internacionales y los grandes operadores digitales. - La normativa y supervisión de la UE deben ser más simples, proporcionadas y responsables
Debería prestarse mayor atención a la proporcionalidad, la coherencia y el impacto acumulativo para garantizar que se cumplan los objetivos de estabilidad financiera sin limitar innecesariamente la capacidad de los bancos para apoyar el crecimiento y la inversión. Los requisitos, cada vez más complejos y solapados, se han convertido en un lastre para los bancos que operan en la UE en comparación con los que operan en jurisdicciones únicas. El proceso de elaboración de normas sobre servicios financieros (proceso Lamfalussy) debería simplificarse para lograr resultados normativos más coherentes y apoyar mejor la competitividad. A falta de un cambio más amplio, la competitividad debería integrarse más claramente en todos los mandatos de supervisión y regulación de la UE. También debería haber una mayor claridad en torno a las funciones de supervisión y la rendición de cuentas, teniendo en cuenta cómo y por qué el BCE (MIS) tiende a actuar como un cuasi-regulador y si su mandato actual es adecuado para su propósito, permitiendo un cuestionamiento efectivo y la rendición de cuentas pública. - Necesidad urgente de traducción en actos concretos del informe de competitividad de la Comisión
En consonancia con las recientes conclusiones del Consejo Europeo, el informe de la Comisión sobre competitividad debería ir seguido rápidamente de propuestas legislativas específicas destinadas a reforzar la capacidad del sector bancario para financiar la economía de la UE, preservando al mismo tiempo la estabilidad financiera y la igualdad de condiciones a escala mundial.
A medida que la Comisión prepara su informe de competitividad previsto para este verano, AFME subraya que la competitividad es un medio para que los bancos europeos puedan sostener la economía real y las prioridades estratégicas de la UE. Un marco más proporcionado, coherente y alineado a nivel internacional, seguido de acciones legislativas puntuales y bien orientadas, será esencial para reforzar la capacidad de los bancos de financiar la inversión y generar crecimiento a largo plazo, salvaguardando a la vez la estabilidad financiera.
AFME se muestra dispuesta a colaborar de forma constructiva con la Comisión Europea y demás partes interesadas a medida que avanzan los debates.