Situación del empleo en la industria navarra

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Por segundo año consecutivo, Institución Futuro ha publicado un informe acerca de la situación del empleo en Navarra. El análisis resulta de interés dado que la industria es uno de los pilares fundamentales de la economía navarra: su peso en el PIB regional ronda el 26,7% y su contribución al empleo es esencial. Analizarlo permite anticipar riesgos, identificar oportunidades y evaluar la solidez del sector, y con ello, el conjunto de la economía.

En 2024 se registraron los valores más bajos de los últimos 10 años del peso de la industria navarra. Los datos reflejan una pérdida de peso relativo dentro del conjunto de la economía regional. Aun así, la industria sigue siendo el principal sector de la economía navarra.

Por el contrario, el empleo industrial en Navarra ha crecido en términos absolutos. En 2025, el sector contaba con 74.595 afiliados a la Seguridad Social, por encima de los niveles de 2014, y mantiene una aportación estable al empleo industrial nacional (cercana al 3%), muy superior al peso de Navarra en el PIB de España (1,6%).

No obstante, esta fortaleza en términos de volumen es compatible con una notable inestabilidad en el empleo, como muestra la serie reciente de trabajadores industriales en ERTE en Navarra.

La cifra aumentó de 1.304 trabajadores en 2019 a 15.429 en 2021 por el fuerte impacto de la pandemia sobre el sector. Tras caer en 2022, repuntó en 2024 y alcanzó en 2025 los 7.867 trabajadores. Aunque esta cifra es muy inferior a la de 2021, sigue por encima del nivel previo a la pandemia.

Pese al descenso registrado en 2025, cuando el número de trabajadores industriales afectados por ERTE se redujo en torno a un 50% respecto al año anterior, Navarra fue en 2025 la región con mayor número de trabajadores industriales en ERTE en el conjunto de España (7.841), lo que supuso el 14,7% del total.

Al comparar el número de trabajadores en ERTE con el total de afiliados industriales, se observa que en 2025 uno de cada diez trabajadores estuvo afectado por un ERTE (un 10,5%). Esta cifra sitúa a Navarra en la primera posición del país, muy por encima de la media nacional (2,2%). La gran diferencia de Navarra respecto a las otras regiones revela que el recurso ERTE ha sido considerablemente más utilizado en la Comunidad Foral que en otras CCAA.

En este contexto, el mayor uso de los ERTE no ha impedido la reactivación de otras vías de ajuste laboral. En 2025, los despidos colectivos en la industria Navarra alcanzaron los 1.101 trabajadores (frente a los 210 de 2024).

Para contextualizar este comportamiento del empleo industrial, es pertinente analizar la actividad productiva a través del Índice de Producción Industrial (IPI) que mide el nivel de producción de la industria en relación con el año base 2021. Un valor de 100 corresponde al nivel de producción de ese año, valores superiores indican una mayor actividad, mientras que valores inferiores reflejan un menor dinamismo, siempre en comparación con el mismo año base dentro de cada región.

Según el INE, en 2025 el IPI de Navarra se situó en 98lo que supone un nivel de producción un 2% inferior al de 2021, frente al 102,7 del conjunto de España, que refleja un aumento del 2,7% respecto al año base.

Si se analiza la serie de variación interanual –es decir, respecto al mismo mes del año anterior-, entre marzo de 2025 y febrero de 2026 en Navarra la producción fue inferior a la media nacional en 8 de los 12 meses analizados. Además, las oscilaciones han sido más intensas y, en algunos meses, variaciones de signo contrario, lo que refleja una mayor volatilidad industrial en Navarra.

La industria navarra mantiene su relevancia en términos de empleo, pero muestra una creciente fragilidad, caracterizada por una mayor volatilidad, un uso intensivo de mecanismos de ajuste temporal y una pérdida de dinamismo relativo en la actividad. La combinación de estos factores apunta a una mayor exposición del sector al ciclo económico y a una menor estabilidad que en etapas anteriores.

En este contexto, conviene reforzar la competitividad y resiliencia del tejido industrial favoreciendo la inversión, la innovación y la diversificación, con el objetivo de reducir la volatilidad del empleo y mejorar la capacidad de adaptación del sector ante entornos económicos adversos.

Coordonnées
Sandra Aguilar