El pasado 23 de abril ECODES y el Observatorio de la Comunicación del Cambio Climático presentaron, en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, su Decálogo actualizado para informar con rigor sobre la transición ecológica. Esa misma mañana, María García, presidenta de APIA, firmó el proceso de adhesión y difusión del Decálogo 2026.
Conectar el cambio climático con realidades cercanas en el espacio y en el tiempo, fomentar su transversalidad para abordarlo también desde el entretenimiento o comunicar el conocimiento científico existente para atajar la desinformación son algunos de los puntos del Decálogo 2026 de recomendaciones para la comunicación del cambio climático y de la transición ecológica, impulsado por ECODES y el Observatorio de la Comunicación del Cambio Climático, con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Su actualización responde al contexto actual de incertidumbre y polarización, en el que la inteligencia artificial está incidiendo ya en la comunicación ambiental y hace que sea imprescindible analizar su papel desde una perspectiva práctica, pero acompañada de una reflexión crítica sobre sus efectos a largo plazo. Además, la digitalización ha facilitado nuevas formas de desinformación climática, dificultando la identificación de fuentes legítimas y contribuyendo a la difusión de contenido negacionista. Por ello, uno de los nuevos puntos del principal código ético, científico y comunicativo suscrito por los medios en España es precisamente el empleo de las herramientas de inteligencia artificial generativa con responsabilidad y transparencia.
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, señaló que “este Decálogo es una herramienta de gran utilidad porque recoge un criterio práctico para actuar desde ahora, proteger la calidad del debate público y crear en la ciudadanía confianza en la ciencia. Es, en definitiva, una herramienta para reforzar la salud de nuestra democracia, porque acceder a información veraz es un derecho constitucional. Y una ciudadanía bien informada está más preparada para tomar decisiones con conocimiento y rigor sobre su presente y su futuro”.
Juan Ortiz, director general de ECODES, recordó que “sabemos que el cambio climático ocupa espacio informativo, pero necesitamos que ese espacio sea riguroso y permita a la ciudadanía entender y actuar frente a la crisis climática. Con la actualización del Decálogo, ofrecemos un nuevo marco para que los profesionales de la comunicación, de las organizaciones, entidades y administraciones puedan adherirse y difundir su existencia, de manera que se respete un marco ético para informar con rigor, respeto y claridad sobre la transición ecológica”.
El objetivo del nuevo Decálogo es ofrecer un marco de trabajo al que puedan adherirse los profesionales de la comunicación, como ha hecho APIA, y difundir su existencia para que la información sobre la transición ecológica se aborde siempre desde un punto de vista responsable y que lleve a la acción.
Transferencia de conocimiento para una ciudadanía informada
Como señala Gemma Teso, coordinadora del Observatorio de la Comunicación del Cambio Climático e investigadora principal del proyecto, “la tercera actualización del decálogo responde a la época de gran incertidumbre que estamos viviendo. La segunda actualización se hizo después de la pandemia, porque el mundo había cambiado mucho en muy poco tiempo, y cuatro años después hemos revisado nuevamente el Decálogo para incorporar un nuevo elemento disruptor en la comunicación, como es el uso poco ético de la inteligencia artificial generativa”.
De hecho, el nuevo decálogo surge tras un proceso de reflexión y análisis en el que más de 50 profesionales de la comunicación, con mucha #GenteAPIA asistente; la academia; la educación ambiental; las empresas y las administraciones revisaron los puntos del texto anterior en una sesión de trabajo que empleó la técnica de investigación Phillips 66. Las conclusiones de la sesión fueron analizadas por los miembros del Observatorio para la Comunicación del Cambio Climático y contrastadas con posterioridad con los participantes de dichas sesiones.
Gracias a esta metodología, se ha propuesto una hoja de ruta para mejorar la manera en que se comunica el cambio climático y la transición ecológica, con un objetivo claro: pasar de una información fragmentada, reactiva y a menudo alarmista a una rigurosa, útil, ética y orientada a la acción colectiva. Su valor reside en que no se limita a pedir más información, sino que ofrece criterios concretos para comunicar mejor: con base científica, sentido de responsabilidad, pluralidad de voces, enfoque de soluciones y compromiso con la verdad.
A partir de ahora se abre el proceso de adhesión y difusión del Decálogo 2026, que APIA firmó la misma mañana de la mano de la Presidenta de la Asociación María García, de esta forma los profesionales que comunican el cambio climático tendrán un marco ético de referencia que les facilite la labor de informar sobre temas cruciales, de forma clara y con base científica.
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