DORA, EU AI Act y Solvencia II

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DORA, EU AI Act y Solvencia II: tres claves regulatorias para anticiparse en el ramo de Responsabilidad Civil

El sector asegurador afronta en 2026 un escenario de transformación regulatoria de gran alcance. La aplicación de DORA, la entrada progresiva en vigor del EU AI Act y el avance de la reforma de Solvencia II están redefiniendo la forma en que las entidades aseguradoras y reaseguradoras gestionan el riesgo, la tecnología y la supervisión interna.

En este nuevo contexto, la capacidad de anticipación se convierte en una ventaja competitiva real. Las compañías que revisen a tiempo sus procesos, contratos y sistemas de gobernanza estarán mejor preparadas para minimizar riesgos, evitar incidencias regulatorias y reforzar su posición en un ramo especialmente sensible como el de Responsabilidad Civil.

DORA y la necesidad de reforzar la resiliencia operativa.

DORA es aplicable desde el 17 de enero de 2025, y desde esa fecha exige a las aseguradoras una gestión sólida del riesgo tecnológico, mecanismos eficaces de respuesta ante incidentes y un control más estricto sobre los proveedores que intervienen en procesos críticos.

En el ramo de Responsabilidad Civil, este impacto es especialmente relevante. Muchas funciones esenciales (como la suscripción, la tarificación, la gestión de siniestros o la liquidación) dependen hoy de plataformas tecnológicas y de terceros especializados. Un fallo operativo, una caída de sistema o un ciber incidente pueden afectar de forma directa al servicio prestado al asegurado y generar reclamaciones por retrasos, errores de gestión o incumplimientos en la tramitación.

Por ello, no basta con disponer de herramientas tecnológicas avanzadas. Es necesario revisar la estructura contractual con proveedores, reforzar las cláusulas de auditoría y salida ordenada, y asegurar que la entidad puede responder con rapidez y eficacia ante cualquier incidencia relevante.

EU AI Act: la inteligencia artificial entra en la agenda de cumplimiento.

La regulación europea sobre inteligencia artificial introduce un nuevo marco de obligaciones para el uso de sistemas de IA, especialmente en aquellos ámbitos considerados de alto riesgo. En el sector asegurador, esto afecta de forma directa a procesos como la evaluación de riesgos, la tarificación, la suscripción o la automatización de determinadas decisiones.

En el ramo de Responsabilidad Civil, la IA ya forma parte de la operativa diaria de muchas entidades. Se utiliza para analizar datos, mejorar la detección de fraude, automatizar tareas de valoración o apoyar decisiones de suscripción. Sin embargo, su uso también plantea riesgos jurídicos y operativos que no pueden ignorarse.

Entre ellos destacan la posibilidad de sesgos en los modelos, la opacidad en la toma de decisiones, la falta de supervisión humana efectiva o la generación de errores que deriven en reclamaciones posteriores. A ello se suma un fenómeno cada vez más relevante: la exposición de empresas y profesionales a daños causados por el uso de sus propios sistemas de IA, lo que está impulsando el interés por coberturas específicas en este ámbito.

La clave no está en frenar la innovación, sino en gobernarla adecuadamente. La inteligencia artificial debe integrarse en un marco de cumplimiento sólido, con documentación técnica suficiente, trazabilidad, supervisión humana y políticas claras de control y mitigación de riesgos.

Solvencia II y la integración de nuevos riesgos.

La reforma de Solvencia II refuerza la importancia de incorporar los riesgos climáticos, de sostenibilidad y de carácter sistémico en la gestión aseguradora. En este caso, la transposición de la Directiva (UE) 2025/2 debe completarse en España antes del 31 de enero de 2027, por lo que las compañías deben trabajar con margen suficiente para adaptar sus modelos, políticas y procedimientos.

Esto supone un cambio de enfoque en la manera de valorar exposiciones, diseñar productos y supervisar la solvencia de las entidades.

En el ámbito de Responsabilidad Civil, este cambio tiene implicaciones muy concretas. La exposición a riesgos ambientales, a reclamaciones vinculadas al cambio climático y a litigios de tipo climático obliga a revisar modelos de suscripción y criterios de cobertura. También exige una mejor integración de estos factores en el sistema de gestión de riesgos y en los ejercicios de ORSA.

Las aseguradoras que adapten con rapidez sus modelos internos estarán mejor posicionadas para responder a un entorno de riesgo más complejo, más interconectado y más exigente desde el punto de vista regulatorio y reputacional.

Prioridades para las aseguradoras en 2026.

Ante este nuevo escenario, las compañías del sector deberían abordar cuanto antes una serie de actuaciones prioritarias:

  • Revisar el uso de sistemas de inteligencia artificial en suscripción, tarificación y siniestros.
  • Analizar los contratos con proveedores tecnológicos críticos y reforzar sus obligaciones de cumplimiento.
  • Implantar un marco interno específico de gobernanza de IA, con supervisión humana y control documental.
  • Actualizar las condiciones de las pólizas de Responsabilidad Civil para contemplar nuevos riesgos derivados de la tecnología.
  • Integrar de forma efectiva los riesgos climáticos y de sostenibilidad en la evaluación y gestión técnica del negocio.

Estas medidas no deben entenderse como una mera respuesta formal a la regulación. Son, en realidad, una herramienta para fortalecer el negocio, mejorar la calidad de la gestión y reducir la exposición a conflictos futuros.

Una oportunidad para reforzar la posición competitiva.

El año 2026 marca el paso de la adaptación teórica a la aplicación práctica. La resiliencia digital, la inteligencia artificial y la sostenibilidad ya no son conceptos aislados, sino factores que inciden de forma directa en la actividad aseguradora y en la protección del balance.

En el ramo de Responsabilidad Civil, donde las reclamaciones pueden ser complejas, recurrentes y de cuantía elevada, anticiparse a estos cambios es una decisión estratégica. La empresa que se prepara mejor no solo cumple mejor: también protege mejor su negocio y consolida su posición en el mercado.

Desde RZS Abogados acompañamos a las compañías aseguradoras en este proceso de adaptación, ayudándolas a convertir la complejidad regulatoria en una oportunidad para reforzar su gobernanza, optimizar sus procesos y diseñar soluciones más seguras, eficaces y competitivas.

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Luis Loeches