La modernización de las operaciones empresariales implica una decisión estructural sobre las plataformas que soportan la gestión del gasto y la toma de decisiones. Las organizaciones pueden optar por desarrollos internos, con equipos dedicados a construir infraestructuras propias, o incorporar soluciones consolidadas del mercado, ya preparadas con capacidades avanzadas y experiencia contrastada. Esta elección condiciona la eficiencia operativa, la rapidez de despliegue y la capacidad de escalar modelos basados en datos, especialmente en entornos donde la IA exige mayor integración y calidad de la información.
Para Joao Manuel Batista, Head for Spain and Portugal de Coupa Software, esta decisión en las organizaciones de gran escala se apoya en tres elementos clave. En primer lugar, la necesidad de mantener el foco en el negocio principal, evitando que la gestión tecnológica reste capacidad de ejecución y desvíe recursos críticos. Segundo, el valor de operar dentro de un ecosistema compartido, donde la interacción con otros actores amplía la comprensión del mercado y aporta una visión más rica para la toma de decisiones. Y tercero, la importancia de preservar la coherencia del dato. Los desarrollos internos tienden a fragmentar la información y dificultan una lectura unificada del negocio, clave para la consistencia analítica y la dirección estratégica.
En el encuentro “Gestión del gasto en la era de la IA: de la eficiencia operativa al impacto estratégico”, subrayó que la tecnología no debe entenderse como un fin, sino como un medio para fortalecer la capacidad de decisión. Las organizaciones más maduras en la gestión del gasto son aquellas que alinean sus decisiones tecnológicas con la estrategia, priorizando escalabilidad, consistencia del dato y adaptabilidad en contextos de cambio continuo.