‘Cuidado con las palabras’ - Síntesi

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Tengo la certeza de que, desgraciadamente, la mayoría habremos exclamado en alguna ocasión “¡Esta batalla la vamos a ganar!” al conocer que a una persona querida le ha sido diagnosticado cáncer. También estoy segura de que lo habremos hecho con lágrimas en los ojos y el miedo en el cuerpo y convencidos de que así le expresábamos nuestro cariño y, sobre todo, nuestra firme voluntad de acompañarle en el trance.

Porque “luchar”, “ganar la batalla” o “perder la guerra” son expresiones bélicas usadas de forma común cuando nos referimos a esta enfermedad, ya sea de forma particular o pública. Y aunque hace tiempo que existe el debate sobre la conveniencia o no de su uso, algunos trabajos recientes en oncología han evidenciado la necesidad de erradicar esta tradición belicista y promover un lenguaje más empático que acompañe mejor a las personas con cáncer

La publicación BMJ Supportive & Palliative Care ha analizado más de una veintena de estudios internacionales sobre el lenguaje utilizado para hablar de cáncer y entre sus conclusiones señala que las metáforas bélicas se asocian a un mayor temor y mayores dificultades emocionales en pacientes —especialmente en los más pequeños— y a una sensación de culpa y desconcierto cuando el tratamiento de la enfermedad no funciona —también en las familias. Por el contrario, un lenguaje más centrado en el acompañamiento favorece una mayor aceptación de la enfermedad y sus distintas etapas, así como una comunicación más sincera con el entorno.

Ello coincide con lo que la escritora y filósofa Susan Sontag expresaba en su ensayo La enfermedad y sus metáforas, que escribió en 1978 mientras se trataba precisamente de un cáncer. Para Sontag, convertir la enfermedad en una batalla es añadir una carga simbólica y estigmatizadora a una experiencia dolorosa de por sí.

Pero es que, además, la palabra “cáncer” es usada a menudo como metáfora de lo peor, de lo que corrompe o destruye. En 2010, la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) ya mostró su preocupación por el uso peyorativo del término en la sociedad, destacando que en un 15 % de declaraciones públicas recogidas por medios se empleaba de forma inadecuada, particularmente en ámbitos como la política, la justicia o el deporte.

En octubre de 2025, el Congreso aprobó por una amplia mayoría una proposición no de ley que respalda la importancia de utilizar un lenguaje más responsable y empático en torno al cáncer en el conjunto de la acción institucional y que insta al Gobierno a elaborar y difundir recomendaciones para el tratamiento informativo sobre la enfermedad, basado en evidencias científicas, que contribuya a reducir la desinformación en este ámbito. Todo ello en colaboración con asociaciones de pacientes, colegios profesionales, medios de comunicación, instituciones educativas, culturales y sanitarias y entidades sociales.

Al sentirme interpelada, y aunque sea de forma modesta, quiero sumarme desde aquí a la campaña “Cuidado con las palabras” que la asociación Gepac (Grupo Español de Pacientes con Cáncer) acaba de poner en marcha este abril pasado, con el apoyo de BeOne Medicines (compañía global especializada en cáncer). La campaña persigue concienciar sobre el impacto emocional y la sobrecarga de responsabilidad y culpa que el uso común de expresiones bélicas o peyorativas cuando se habla de cáncer provoca en pacientes y, a la vez, promover la sustitución de estas expresiones por palabras que los acompañen y no dañen.

La iniciativa dispone de una  web informativa e incorpora una herramienta digital que identifica el uso de lenguaje bélico en redes sociales, concretamente en X, y propone alternativas. 

La campaña, como muchas otras, nos invita de nuevo a reflexionar sobre nuestras palabras y a entender que el lenguaje no solo refleja nuestra realidad, sino que también la puede transformar. Para mal y para bien.

Estrella Montolío, nuestra lingüista y catedrática de referencia, nos lo recuerda siempre: “Las palabras tienen la capacidad de herirnos y de curarnos, pueden ser tóxicas… o terapéuticas”.

Esforcémonos para que las nuestras sean terapéuticas.

Coordonnées
Susanna Quintana