Si es una guajira y está en un salón, es de Portabales - Radio Gladys Palmera

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La noche cae sobre la esplendorosa calle Infanta o de la Infanta, que parece la más larga de la ciudad, y en la acera que da entrada a Radio Progreso, no cabe un alma más. Todos esperan que salga del estudio 1 el hombre que ha llenado el crepúsculo de música campesina. Gracias a él la noche de la calle Infanta suena a monte, a campiña, a guateque guajiro.

Se llama José Guillermo Quesada Castillo, pero el mundo lo conoce ya como Guillermo Portabales, nacido en Rodas el 6 de abril de 1911. Ha regresado hace poco tiempo de una larga temporada en la isla hermana de Puerto Rico. Allí llegó en 1937, y el éxito obtenido le abrió otros rumbos para una gira. Así viajó “por Venezuela, Ecuador, Perú, Colombia, Panamá y en los Estados Unidos visitó Tampa y Nueva York”.

Ahora acaba de grabar para el sello Gema uno de los temas de su autoría que será su puerta a la inmortalidad. Ese que dice:

Ay, por el camino del sitio mío, un carretero alegre pasó, /
en su tonada que es muy guajira, y muy sentida, alegre cantó. //
Ay, por el camino del sitio mío, un carretero alegre pasó, /
en su tonada que es muy sentida, y muy guajira, alegre cantó:
Me voy al transbordador (guanbán) / a descargar la carreta (guanbán) /
me voy al transbordador (guanbán) / a descargar la carreta (guanbán) /
para llegar a la meta (guanbán) / de mi empeñosa labor.

Cuando Portabales entró en esta emisora a grabar, lo que está haciendo desde hace muchos días, la gente que lo quiere y que le espera en la calle lo saludó entonando el pegajoso estribillo de ese tema, titulado El carretero:

A caballo vamos pal′ monte, / a caballo vamos pal’ monte.
A caballo vamos pal′ monte, / acaballo vamos pal’ monte.

Ese disco fue grabado en Radio Progreso, La Habana, en marzo de 1960, y Portabales estuvo acompañado por José Manuel Rodríguez, laúd; Ramón “Mongo” Huerta, guitarra; Juanito Blez, guitarra y Evelio Calderón, bongó. No es la primera vez que este músico, que no imaginó ser olvidado en el futuro, y a quien señalan siempre como el creador de la “Guajira de salón”, graba aquí en Radio Progreso, la Onda de la Alegría.

Hace un año hizo otro disco donde incluyó temas como “Alborada” de Celia Romero, El sitierito, de Eliseo Grenet; Mi querer, del boricua Rafael Hernández y Mis mujeres como han sido, un tema propio.

Ahora canta otra canción de campesinos tristes, abandonados, que aman el campo, pero viven heridos por su esfuerzo, a veces casi sin obtener ganancias. Fue la que, posiblemente, le sirviera de talismán en su carrera musical. La compuso otro grande, alguien acostumbrado a tonos más risueños, Ñico Saquito, y dice:

¿Cuándo llegaré? / ¿Cuándo llegaré al bohío?
Trabajo de enero a enero y también de sol a sol. //
Trabajo de enero a enero y también de sol a sol, /
y qué poquito dinero, me pagan por mi sudor, ¡tú ve’! //
¿Cuándo llegaré? ¿Cuándo llegaré al bohío? //
Triste vida la del carretero que anda por esos cañaverales /
sabiendo que su vida es un destierro, se alegra con sus cantares.

Cuesta trabajo pensar que en un brevísimo tiempo Guillermo Portabales, que amaba profundamente a Cuba, se marchará a tierra boricua para no regresar nunca más. Duele imaginar que su memoria se irá desdibujando poco a poco, y que estas noches en La Habana, dejando su voz en los surcos de varios discos, parecerán casi un testamento musical.

Pero así será, y quienes en el futuro piensen en él y pregunten por su carrera, solamente encuentren brevísimas reseñas de su gran obra. Los datos que aparecen son como este: “fue un compositor y guitarrista cubano que popularizó entre los años 30 y 60 la guajira, un estilo cubano de música campesina”. Y si alguien se interesara mucho más, y preguntara por su lugar en nuestra música y qué es eso de “la guajira de salón”, solamente encuentre lo siguiente: “El género desarrollado por Guillermo Portabales, conocido como ‘Guajira de salón’, es particular en que los acordes se superponen en contra tempo y tienen su fuerte acento de medio compás creando así una especie de acompañamiento sincopado. El tono inicial es siempre en acorde menor, mientras que el rítmico es similar al del bolero”.

Pero él no sabe nada del futuro. Esta noche de marzo Portabales canta algo que parece una declaración cuando dice:

Soy hijo del siboney, indiana, óyeme cantar. //
Soy hijo del siboney, indiana, óyeme cantar. //
Y como se adora el sol / como se adora la luna, /
ay, como se adora el sol / como se adora la luna, /
así te adoro, montuna, / por ser mi primer amor
Soy hijo del siboney, indiana, / óyeme cantar. //
Soy hijo del siboney, indiana, / óyeme cantar. //
Voy a vender mi caballo / para comprarte un bohío. //
Voy a vender mi caballo / para comprarte un bohío, /
y ya tengo junto al río / una jaula con mi gallo.

La noche se esparce sobre esta Habana que no duerme. Dentro de Radio Progreso, el cantante sigue grabando, quiere más, quiere soltarlo todo. Tal vez por eso se dice que “Entre 1930 y 1955, Portabales fue el intérprete más requerido de la música cubana”. Y también queda su breve retrato en estas líneas: “Gran intérprete de la guajira, una canción rústica con un ritmo a medio camino entre el punto y el son, gracias a su estilo lánguido y melancólico y su canto elegante y refinado, fue uno de los cantantes más populares de toda América Latina”.

Él sabe de pérdidas “pues a la edad de 6 años quedó huérfano por su padre; el apellido Portabales lo toma de su padrastro Andrès Portabales”. Otro párrafo breve define al artista de esta manera: “cantando música campesina cubana con una voz muy hermosa por lo cual se le atribuyó una nueva modalidad en la radio llamada “Guajira de salón”, sobrenombre sugerido por el entonces popular locutor Mario Barral”.

Y antes de despedirse por esta noche, canta estos versos premonitorios:

En la llanura habanera / entre madrugas y güines, /
como dulces tomeguines / cantan la vueltabajera. //
Un hombre a Cuba llegó / y le dijo: “hermosa perla /
yo quisiera protegerla”, / y su amparo le ofreció. //
Y Cuba le contestó / con un arranque del alma:
“Déjeme aquí con calma / que yo contenta me admiro /
mientras me quede un guajiro, / una choza y una palma.

Algún día de otros años, o tal vez en el siglo venidero, alguien preguntará por él y cantará sus canciones. Le dolerá descubrir que el 25 de octubre de 1970 Guillermo Portabales morirá en un accidente automovilístico, allá, en Puerto Rico, su segunda patria. Pero eso no es totalmente cierto.

Portabales se esconde en las canciones que cantó, porque su única patria, tal vez la más palpable, sea la música. Uno cierra los ojos y siente su risa y los acordes de su guitarra diciendo al viento:

A caballo vamos pa′l monte, / a caballo vamos pal’ monte. //
Chapea el monte, cultiva el llano, / recoge el fruto de tu sudor. //
Chapea el monte, cultiva el llano, / recoge el fruto de tu sudor.

Gracias a él la noche de la calle Infanta suena a monte, a campiña, a guateque guajiro.

Playlist

1. Guillermo Portabales - Mi guitarra (Guillermo Venegas Lloveras)

00:00:16

2. Guillermo Portabales - Habanera ven (Graciano Gómez)

00:02:50

3. Guillermo Portabales - Timoteo (Roberto de Moya)

00:06:07

4. Guillermo Portabales - A la orilla del Guaso (Ñico Saquito)

00:09:25

5. Guillermo Portabales - Guanajo relleno (Rafael Ortíz)

00:12:25

6. Guillermo Portabales - Romance guajiro (Celia Romero)

00:15:14

7. Guillermo Portabales - Al vaivén de mi carreta (Antonio Fernández)

00:18:13

8. Guillermo Portabales - Canto a la vueltabajera (Ignacio Piñeiro)

00:21:29

9. Guillermo Portabales - El arroyo que murmura (Jorge Ankerman)

00:24:26

10. Guillermo Portabales - Soy hijo del Siboney (Juan Marinio)

00:26:28

11. Guillermo Portabales - Como arrullo de palmas (Ernesto Lecuona)

00:28:57

12. Guillermo Portabales - El carretero (Guillermo Portabales)

00:31:07

Coordonnées
Jose Arteaga