Tubos Reunidos se declara en concurso de acreedores: un guion escrito de antemano para conseguir la quita de deuda pública - Confederación Nacional del Trabajo

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  • CNT denuncia que el concurso voluntario es la última fase de una hoja de ruta planificada por la dirección
  • Su objetivo es la reestructuración de la deuda a costa del empleo y del dinero público

Una reunión sin contenido: la puesta en escena continúa

La sección sindical de CNT en Tubos Reunidos ha asistido el 6 de mayo, a una reunión convocada por la dirección de la empresa (DTRG) con los comités de empresa de Amurrio, Trapaga y Nanclares. La reunión ha resultado ser, una vez más, una puesta en escena vacía de contenido: la empresa acudió sin información relevante y sin voluntad de proporcionarla. El CEO puso fin al encuentro golpeando la mesa con ambas manos al grito de «¡Hasta aquí!». Un espectáculo de irresponsabilidad que retrata la actitud de quienes dirigen esta empresa.

El concurso «voluntario»: nada es casualidad

El pasado lunes 4 de mayo, el Consejo de Administración de Tubos Reunidos presentó ante un juzgado de Gasteiz la solicitud de declaración de concurso voluntario de acreedores, alegando una situación de «insolvencia inminente». La empresa atribuye esta situación a las tensiones de tesorería agudizadas por la huelga indefinida en Amurrio, iniciada el pasado 16 de marzo contra el ERE.

El CEO puso fin al encuentro golpeando la mesa con ambas manos al grito de «¡Hasta aquí!». Un espectáculo de irresponsabilidad que retrata la actitud de quienes dirigen esta empresa.

CNT denuncia que esta narrativa es falsa. Un concurso de acreedores de este calado no se improvisa: los departamentos financieros de cualquier empresa mediana o grande detectan la insolvencia mucho antes de que sea visible externamente. Los períodos de gestión de un concurso voluntario como el de TRG se cocinan con mucho tiempo de antelación. Nada es casualidad: es un escenario preparado y con unos pasos previos necesarios. Cuesta creer que la empresa no haya pasado por la negociación bancaria pre-concursal, que no haya informado a los accionistas. Los grandes bancos —BBVA, Banco Santander— lo sabían, al igual que los accionistas: Zorrilla-Lequerica, los Ybarra, los Gómez de Olea. ¿Y el SEPI? ¿El PNV, el PSOE? Las puertas giran y nadie le pone el cascabel al gato.

La hoja de ruta: del ERE al concurso, todo estaba escrito

La empresa tiene una hoja de ruta que arrancó hace mucho tiempo. Pasó por finales de 2024, por los ERTE de 2025 y por el periodo de consultas del ERE. Cada paso ha sido funcional al siguiente. Las condiciones de salidas voluntarias y prejubilaciones ofrecidas durante la negociación del ERE eran papel mojado: estaban condicionadas a la reestructuración de la deuda, que solo podía lograrse bajo un concurso de acreedores, donde nada de lo pactado está obligado a respetarse.

La DTRG ha llegado a la única situación en la que puede conseguir su verdadero objetivo: la quita de deuda pública. El SEPI —acreedor público principal con cerca de 150 millones de euros de deuda (de los 110 millones del préstamo original del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, más los intereses acumulados)— es quien más tiene que perder. Y sin embargo, ni SEPI, ni el Gobierno Vasco, ni Moncloa han movido ficha para impedirlo. Ninguno de los actores mencionados pierde nada personalmente, aunque sean responsables de dar ayudas, de quedarse ayudas y de perdonar ayudas. Ayudas que son nuestro dinero.

La DTRG ha llegado a la única situación en la que puede conseguir su verdadero objetivo: la quita de deuda pública.

El ERE queda suspendido, no retirado

La dirección ha comunicado que el ERE queda suspendido como consecuencia de la solicitud de concurso, al no haberse podido cumplir las condiciones de viabilidad necesarias —fundamentalmente la refinanciación— para hacer frente a las mejoras indemnizatorias ofrecidas. Pero suspendido no significa retirado. La empresa no ha querido retirar el ERE, lo que indica el camino que pretende seguir. El expediente queda pendiente de gestión por parte del futuro administrador concursal, si éste así lo considera. La DTRG ha dejado señalado el camino: la posibilidad de un ERE concursal sigue sobre la mesa.

Asambleas para desconvocar huelgas: un «doble mortal»

Mientras la empresa ejecuta su hoja de ruta, asistimos a maniobras que atentan contra la democracia sindical. En TRG hemos visto muchos malabares en las asambleas, y la convocada para el 7 de mayo es un doble mortal: mandos que convocan asambleas para desconvocar huelgas de sus subordinados. Un grupo de 235 trabajadores, presuntamente impulsados por la propia dirección según denuncian la representación sindical, ha registrado firmas ante la Inspección de Trabajo para forzar una votación sobre la continuidad de la huelga. El comité de huelga, ha rechazado la validez de esta convocatoria al considerar que busca dividir a la plantilla y atacar el derecho de huelga.

Las personas que secundamos la huelga nos quedamos «en el puente». Un concurso de acreedores es una situación que ni la plantilla ni la huelga han provocado. La insolvencia de Tubos Reunidos responde a decisiones de gestión que preceden con mucho al conflicto laboral. Todo lo demás es una puesta en escena.

En TRG hemos visto muchos malabares en las asambleas, y la convocada para el 7 de mayo es un doble mortal: mandos que convocan asambleas para desconvocar huelgas de sus subordinados.

¿Qué viene ahora?

El proceso concursal se estructura en varias fases. Primero, el juzgado debe aprobar la solicitud de concurso «voluntario». En la fase común, se nombrará un administrador concursal que, en teoría, auditará a fondo la empresa: cuánto debe, a quién, qué activos tiene y por qué ha llegado a esta situación. Sin embargo, la dirección continúa gestionando con las facultades intervenidas, y como decimos: «perro no come perro».

Posteriormente, en la fase de convenio, si se alcanza un acuerdo entre acreedores, la empresa se reorganiza y los contratos de trabajo continúan. Pero es precisamente aquí donde encaja el ERE: el convenio puede incluir medidas de reestructuración que afecten al empleo —reducciones de plantilla, bajadas de condiciones—. ¿Habrá ERE concursal? La empresa ha llegado a advertir que, sin inversor, el concurso podría conducir al cese de toda la actividad y a la extinción de todos los contratos.

CNT recuerda que, durante el periodo de consultas del ERE, se documentaron graves irregularidades.

Los números de una crisis fabricada

Tubos Reunidos cerró 2025 con unas pérdidas declaradas de 118 millones de euros y una deuda acumulada de 263 millones. El principal acreedor es el Estado español a través de la SEPI, con aproximadamente 150 millones de euros de los 263 totales. La empresa cuenta con más de 1.200 trabajadores en sus plantas de Amurrio y Trapaga, y el ERE planteado afectaba a 240 de ellos, además de contemplar el cierre de la acería de Amurrio.

CNT recuerda que, durante el periodo de consultas del ERE, se documentaron graves irregularidades: contabilidad manipulada, datos sin auditar, un informe técnico de Deloitte fechado antes del inicio formal de las consultas, y la entrega de indemnizaciones condicionada a la renuncia al derecho de tutela judicial. Todo ello forma parte del mismo guión.

Nuestras exigencias

Debemos mantenernos firmes porque están vendiendo nuestro futuro y se están asegurando el suyo con la quita de deuda. ¿Seremos moneda de cambio? Lo que nos dejan ver es que vendrán a por nosotras y debemos estar preparadas.

CNT exige:

  • Protección del empleo. Que de este conflicto nadie sea un despido traumático.
  • Responsabilidad pública. Que TRG debiendo dinero público no pueda destruir empleo.
  • Depuración de responsabilidades. Exijamos responsabilidades a los morosos y que les desahucien de Tubos Reunidos.
  • Transparencia total. Que el administrador concursal realice una auditoría real e independiente de la gestión de la dirección, la estructura de la deuda y las operaciones intragrupo.
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