Moda re- ha venido elaborando desde 2021 una serie de estudios que permiten observar la evolución real de la recogida y el tratamiento del residuo textil postconsumo, un ámbito sobre el que hasta ahora ha existido poca información homogénea y comparable. Esta tercera edición incorpora los datos de 2024 y desplaza el foco desde la pregunta de cuánto se recoge hacia una lectura más amplia del funcionamiento del ecosistema: quién participa, qué capacidades existen, qué destinos tienen los flujos materiales y qué papel desempeña la economía social y solidaria en una transición circular y justa.
“Estamos ante un punto de inflexión para el sector y los datos muestran claramente que necesitamos acelerar la transición hacia un modelo textil verdaderamente circular”, señala Noema Paniagua, directora general de Moda re-.
Más cerca de la ciudadanía
Aunque los datos recogidos por el informe de Moda re- confirman que la accesibilidad de la población a contenedores de textil ha mejorado paulatinamente, el sistema no es aún suficiente para recoger todo el residuo textil que se genera en España.
En el año 2024, nuestro país sumó una red de casi 30.000 contenedores de recogida textil, un 38% más que en 2021. De ellos, más de 8.900 forman parte de la red de Moda re-, distribuidos en más de 1.800 municipios. Esto significa que actualmente, dos de cada tres personas en nuestro país tienen un contenedor de Moda re- en su municipio.
Mayor consumo y más residuos
El elevado consumo de ropa y el modelo de fast fashion son algunos de los principales desafíos para la correcta gestión del residuo textil señalados por el informe. En España se generan 19 kilos de residuo textil por persona al año, lo que equivale aproximadamente a unas 60 prendas. Sin embargo, la mayor parte de estos residuos no se gestiona adecuadamente: el 87% acaba en vertedero y solo un 13% se recoge de forma separada.
En 2024, la recogida selectiva de residuos textiles postconsumo alcanzó las 118.951,8 toneladas, equivalentes a 2,45 kg por habitante, lo que supone un incremento del 18,7% respecto a 2021. A pesar de este crecimiento, la tasa de recogida selectiva sigue siendo limitada, situándose en apenas el 12,9% del total generado.
Dentro del sistema, Moda re- se consolida como el principal operador estatal, al concentrar el 42% de la recogida total, seguido por AERESS (19%) y Humana (16%).
“El gran reto no es solo cuánto consumimos, sino qué hacemos con la ropa cuando deja de usarse. Hoy, la mayoría sigue fuera del circuito circular”, explica Alberto Egido, responsable de sostenibilidad de Moda re-.
El auge de la segunda mano
La reutilización de ropa se consolida como una de las soluciones más accesibles y eficaces frente al problema del residuo textil. En España, cerca del 60% de la población ya compra ropa de segunda mano, lo que refleja un cambio progresivo en los hábitos de consumo. Comprar prendas reutilizadas no solo evita que toneladas de ropa acaben en el vertedero, sino que también contribuye a la generación de empleo social y a la construcción de un modelo más sostenible.
Este avance se apoya en el crecimiento sostenido de la red de utilización. En 2024, las tiendas de segunda mano vinculadas a entidades de economía social alcanzaron los 346 establecimientos, frente a los 246 registrados en 2021. De ellas, más del 42% pertenece a la red de Cáritas / Moda re-, que suma actualmente 191 puntos de venta y consolida su posición como principal operador del sector, con una mayor capilaridad, ya que más del 40% de la población dispone de una tienda Moda re- cercana.
No obstante, esta evolución convive con una realidad aún contradictoria: el 45% de la población reconoce seguir comprando fast fashion, lo que evidencia que el cambio hacia un modelo de consumo plenamente sostenible sigue siendo un reto.
La economía social, en el centro de la transición textil en España
Cada prenda que se reutiliza o dona no solo reduce residuos, sino que genera nuevas oportunidades para las personas y el planeta. Los datos del informe sitúan a la economía social como un pilar clave en la gestión del residuo textil en España. Las Empresas de Inserción y los Centros Especiales de Empleo de Iniciativa Social (CEEIS), además de ser entidades sin ánimo de lucro, no solo gestionan residuos, sino que generan empleo, inclusión y valor en el territorio, consolidándose como un actor imprescindible del sistema.
En la actualidad, las entidades sociales gestionan más del 60% del residuo textil en nuestro país y generan más del 90% del empleo del sector, con más de 3.700 puestos de trabajo, de los cuales más de 1.600 pertenecen a la red de Moda re-.
Además. el modelo de recogida separada liderado por estas entidades aporta importantes beneficios económicos y sociales, ya que permite evitar costes municipales superiores a 250€/tonelada, reduciendo la carga sobre los sistemas públicos de gestión de residuos.
Este papel central se ve reforzado por el actual marco normativo. La gestión del residuo textil ya es obligatoria en España, y la legislación establece que al menos el 50% debe ser gestionado por Empresas de Inserción y CEEIS. A ello se suma la futura implantación de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), que transformará el funcionamiento del sector y el reparto de responsabilidades, que actualmente recae principalmente en los hombros de las entidades de recogida y tratamiento.
“La regulación es una gran oportunidad para ordenar el sistema, pero será clave implementarla bien para garantizar tanto la sostenibilidad ambiental como la social”, advierte Noema Paniagua.
Retos urgentes para avanzar
A pesar de los avances, el informe subraya que el sector del residuo textil en España se encuentra en un momento decisivo. Consolidar un modelo verdaderamente circular exige afrontar retos clave como mejorar la trazabilidad, aumentar la capacidad de reciclaje y, sobre todo, garantizar la viabilidad económica del sistema en un contexto cada vez más complejo.
El estudio, elaborado con datos de todo el sector, llega además en un momento especialmente relevante, marcado por la entrada en vigor de nuevas obligaciones legales y el retraso legislativo en la implantación de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), que obliga a las empresas de moda a hacerse cargo de los residuos que generan.
En este escenario de transición, España avanza hacia una gestión más circular, pero el gran desafío es asegurar que el sistema sea estable y funcione en todo el territorio. Para ello, resulta imprescindible contar con financiación suficiente y con el compromiso activo de los municipios, responsables de garantizar su correcta implantación.
Proteger este modelo pasa, necesariamente, por sostener a quienes ya lo hacen posible. La economía social, a través de Empresas de Inserción y Centros Especiales de Empleo, no solo gestiona una parte esencial del residuo textil, sino que genera empleo inclusivo y valor social. Sin una financiación adecuada y una contratación pública efectiva, ese impacto está en riesgo.
Accede al último informe de Moda re-: «Situación actual del sector de la recogida y tratamiento de ropa usada en España«.