Guerra Civil en el MNAC: nuevas obras en sus salas.
El Museu Nacional d’Art de Catalunya incorpora a sus salas de la colección permanente un importante conjunto de obras vinculadas a la Guerra Civil española, reforzando así el papel del arte como documento, memoria y testimonio de uno de los episodios más decisivos del siglo XX. Desde el 7 de mayo, el MNAC exhibe 41 dibujos de José Luis Rey Vila, Sim, conocido como “el dibujante de la revolución”, junto a la obra El miliciano herido, de Francisco Mateos, una pintura de gran valor histórico que formó parte del Pabellón de la República en la Exposición Internacional de París de 1937.
Estas incorporaciones coinciden con el contexto del 90.º aniversario del inicio de la Guerra Civil, el 19 de julio de 1936, y permiten situar de nuevo el arte de este periodo en el centro del relato museístico. No se trata únicamente de sumar nuevas piezas a la colección, sino de activar una reflexión sobre la función del museo como espacio de investigación, conservación, interpretación y memoria pública.
La presentación de estas obras permite al MNAC profundizar en dos líneas fundamentales de trabajo. Por un lado, la adquisición de nuevos fondos, que enriquecen la colección y completan lagunas significativas en la representación artística de la Guerra Civil. Por otro, la conservación e investigación patrimonial, especialmente en el caso de El miliciano herido, una obra en estado de conservación muy delicado cuya presentación al público tiene un carácter excepcional.
Sim: el dibujo como crónica de guerra
La incorporación de José Luis Rey Vila, Sim, supone un avance relevante para las colecciones del MNAC. El museo adquirió en 2024 un conjunto de casi 100 dibujos del artista gracias al programa de adquisiciones de la Generalitat de Catalunya dedicado al cómic y a la ilustración. De este fondo se exhiben ahora 41 obras, que permiten reconocer la importancia de Sim como uno de los grandes cronistas visuales de la Guerra Civil.
Pintor, dibujante, cartelista e ilustrador, José Luis Rey Vila comenzó a utilizar el seudónimo de Sim durante el conflicto, en relación con su amistad con la filósofa Simone Weil. Desde el inicio de la guerra, fue testigo directo de los enfrentamientos armados y realizó numerosos apuntes tomados del natural. Su obra no se limita a ilustrar episodios bélicos: capta gestos, tensiones, movimientos y emociones que revelan la experiencia humana del conflicto.
A través del Sindicato de Dibujantes Profesionales, Sim se relacionó con artistas como Antoni Clavé o Carles Fontserè, dentro de un contexto en el que la creación gráfica tuvo un papel decisivo como medio de comunicación, propaganda y denuncia. El dibujo, por su rapidez y capacidad expresiva, se convirtió en una herramienta especialmente eficaz para registrar la urgencia del momento.
La selección presentada por el MNAC se caracteriza por un estilo austero, directo y vigoroso. Predominan los apuntes a lápiz o carboncillo, con mínimas notas de color. Frente a otras obras más coloristas del artista, estos dibujos muestran una estética más contenida, basada en el trazo rápido y en la intensidad de la mancha. En ellos aparecen soldados, escenas de lucha, aviones en combate, bombardeos y civiles en retirada.
La fuerza de estos dibujos reside precisamente en su inmediatez. Sim no busca una representación heroica ni monumental de la guerra, sino una mirada directa sobre sus protagonistas y consecuencias. Sus figuras parecen surgir de la urgencia del instante: cuerpos tensos, perfiles sombríos, movimientos fragmentados, escenas marcadas por la violencia y la incertidumbre. El resultado es un mosaico visual que, aun partiendo de la Guerra Civil española, puede leerse como una reflexión más amplia sobre cualquier guerra.
El miliciano herido. Recreación de la obra realizada mediante imágenes generadas
con inteligencia artificial por la artista Pilar Rosado
El miliciano herido: una obra recuperada para la memoria.
Junto a los dibujos de Sim, el MNAC presenta El miliciano herido, de Francisco Mateos, una pintura de propaganda concebida para denunciar la crudeza de la Guerra Civil y exaltar la fraternidad entre soldados. La obra fue creada para el Pabellón Español de la República en la Exposición Internacional de París de 1937, donde compartió espacio con obras tan emblemáticas como el Guernica de Picasso y El segador de Joan Miró.
Su trayectoria posterior refleja también la historia del arte silenciado tras la guerra. Desde su regreso de París en 1938, la pintura no había podido ser expuesta. Primero, durante la dictadura franquista, porque pertenecía al imaginario artístico de los vencidos; después, por su grave estado de conservación. Hoy se presenta al público de manera excepcional, precisamente porque su fragilidad impide que pueda exhibirse en condiciones habituales.
El valor de El miliciano herido no reside únicamente en su calidad artística, sino también en su carga histórica y documental. La obra fue realizada en un contexto de urgencia, con materiales precarios y reutilizados, lo que explica en parte su deterioro actual. Sus pérdidas son irreversibles y dificultan la lectura completa de la composición original. Sin embargo, esa condición ruinosa forma parte también de su significado: la pintura conserva en su propio estado material las huellas de una historia de violencia, exilio, censura y abandono.
Ante esta situación, el MNAC ha impulsado un trabajo de investigación desde el Área de Restauración y Conservación Preventiva. La pintura se presenta acompañada de una reconstrucción virtual realizada mediante inteligencia artificial generativa por la artista Pilar Rosado, con el objetivo de recuperar, en la medida de lo posible, el mensaje de denuncia que el deterioro ha borrado parcialmente.
Esta intervención abre una cuestión de gran actualidad para los museos: cómo pueden las tecnologías digitales contribuir a la conservación, interpretación y difusión de obras dañadas. En este caso, la inteligencia artificial no sustituye a la obra original ni pretende ocultar su deterioro, sino que funciona como herramienta de mediación. Permite imaginar una posible restitución visual y facilita al público la comprensión de una pieza cuya lectura se ha visto gravemente afectada por el paso del tiempo.
Arte, memoria y relato museístico.
Con estas nuevas incorporaciones, el MNAC refuerza una línea de trabajo centrada en la creación artística durante la Guerra Civil. En los últimos años, el museo ha puesto especial atención en este periodo, con adquisiciones como el fondo Helios Gómez, en 2025, o el fondo Sim, en 2024. Esta política de adquisiciones permite ampliar el relato de la colección y dar visibilidad a artistas, obras y lenguajes que durante décadas permanecieron en los márgenes.
La presencia de estos trabajos en las salas permanentes permite comprender el arte de la Guerra Civil no solo como testimonio histórico, sino como parte esencial de la modernidad artística española y catalana. Dibujos, carteles, pinturas de propaganda, obras realizadas en el frente o piezas destinadas a exposiciones internacionales muestran cómo los artistas respondieron a un contexto extremo con recursos visuales de enorme intensidad.
El museo se convierte así en un espacio donde la historia no se presenta como algo cerrado, sino como un campo de investigación activa. La adquisición de obras, su estudio, su restauración y su exhibición permiten revisar el pasado desde nuevas preguntas. ¿Qué imágenes construyeron la memoria de la guerra? ¿Qué obras fueron silenciadas? ¿Cómo se conserva una pieza cuando su deterioro forma parte de su historia? ¿Qué papel pueden desempeñar hoy las tecnologías digitales en la recuperación del patrimonio?
Las nuevas incorporaciones a las salas de la Guerra Civil del MNAC responden a estas cuestiones desde una perspectiva rigurosa y profundamente necesaria. Los dibujos de Sim y El miliciano herido de Francisco Mateos devuelven al presente imágenes nacidas de la urgencia, la denuncia y la resistencia. Su presencia en el museo permite no solo contemplarlas, sino también comprenderlas como documentos vivos de una memoria que sigue interpelándonos.
Más información:
Museu Nacional d’Art de Catalunya
www.museunacional.cat