La nueva geopolítica del clima y la energía
En la sesión “Clima, energía y poder: el nuevo tablero geopolítico de la transición”, organizada por los Foros de Sostenibilidad y de Energía y Materias Primas de EJE&CON, quedó clara una idea de fondo: la conversación sobre clima y energía está entrando en una nueva fase.
Moderada por Mª Luz Castilla e Iria Calviño, la sesión contó con la participación de Lara Lázaro Touza, Elena López Gunn, investigadoras del Real Instituto Elcano, y de Ana Serrano Oñate, consejera experta en energía.
Ya no hablamos solo de mitigación. Hablamos de adaptación, resiliencia, seguridad, geopolítica, recursos críticos y transformación económica.
La sesión dejó una reflexión especialmente potente: el mercado y la economía real siguen avanzando incluso en un contexto geopolítico cada vez más fragmentado. Aunque Estados Unidos se haya retirado de acuerdos e iniciativas internacionales y se estén debilitando ciertos marcos multilaterales, los fundamentos económicos de la transición siguen ahí: inversión, competitividad, innovación tecnológica y presión de mercado. China, por ejemplo, mantiene sus compromisos climáticos mientras acelera inversiones y liderazgo tecnológico, especialmente en ámbitos vinculados a la transición energética y digital.
La Unión Europea continúa ejerciendo un liderazgo diplomático y regulatorio clave, aunque cada vez más condicionado por tensiones competitivas y sociales que obligan a flexibilizar ritmos y objetivos. Y España, aun con dificultades para alcanzar determinadas metas, sigue posicionándose como un actor fiable y especialmente relevante en transición justa.
Uno de los ejes centrales del debate fue la relación entre cambio climático y seguridad. El cambio climático ya no se entiende únicamente como un problema ambiental, sino como un multiplicador de riesgos y conflictos. Los eventos extremos, la presión sobre recursos estratégicos, la dependencia energética o la competencia por materiales críticos están redefiniendo la geopolítica global.
También se abordó una reflexión especialmente relevante sobre los límites físicos de la transición energética. La economía global se ha construido sobre energía fósil abundante, barata y de alta densidad, especialmente petróleo, y eso condiciona profundamente cualquier proceso de transformación. Aunque las energías renovables crecen con fuerza, hoy siguen cubriendo principalmente nueva demanda energética más que sustituyendo plenamente a los combustibles fósiles. Esto obliga a ir más allá del debate tecnológico y replantear también modelos de producción, transporte y consumo.
La cuestión ya no es solo cuántos recursos existen, sino cuánto suministro energético puede ser realmente accesible, estable y asumible en un contexto geopolítico y material cada vez más complejo. A ello se suma la dependencia de materiales críticos concentrados geográficamente y asociados, en muchos casos, a fuertes impactos sociales, ambientales y estratégicos.
Otro de los mensajes centrales fue el papel de la adaptación. Adaptarse no es asumir el fracaso, sino entender que parte del cambio climático ya está aquí y que la resiliencia debe incorporarse al corazón del modelo económico y urbano. Desde el rediseño de las ciudades hasta las infraestructuras resilientes, la gestión del agua o los nuevos modelos de movilidad y consumo, la adaptación exige repensar profundamente cómo organizamos nuestras sociedades.
Además, la adaptación tiene una capacidad de conexión social mucho más inmediata: la ciudadanía entiende la adaptación porque vive sus impactos. La DANA, las olas de calor o el estrés hídrico hacen tangible un debate que durante años parecía abstracto.
La sesión también abordó un reto incómodo pero clave: la brecha entre conciencia y acción. Existe una creciente polarización social y una dificultad evidente para trasladar la urgencia climática a cambios reales de comportamiento. La tecnología y la regulación son necesarias, pero insuficientes sin un cambio cultural y sin incentivos económicos coherentes.
De cara a la COP31, surgieron conceptos que probablemente ganarán protagonismo: industria verde, economía circular, fondos de adaptación, “clubs climáticos” y negociaciones internacionales cada vez más fragmentadas y a distintas velocidades.
La conclusión compartida fue clara: esto ya no va únicamente de descarbonizar. Va de redefinir seguridad, competitividad, resiliencia y modelo de desarrollo en un contexto de límites físicos, tensiones geopolíticas y creciente vulnerabilidad climática.
Gracias a unas ponentes excepcionales y a todas las personas que hicieron posible un debate tan necesario.
| Lideres Foro de Sostenibilidad | Lideres Foro de Energía y Materias Primas |
| Mª Luz Castilla. | Cristina Álvarez. |
| Iria Calviño. | Alicia Carrasco. |
| Paloma Baena. |