València acoge desde el 20 de mayo hasta el 28 de junio ‘La Ternura’, la comedia de Alfredo Sanzol que convierte el amor, el miedo y la imaginación en un gran juego escénico. El público podrá ver la obra en el Teatre Talia, donde llega tras una trayectoria de gran éxito y una acogida entusiasta en sus funciones previas.
La producción, escrita por Alfredo Sanzol, ganó el Premio Max al Mejor Espectáculo Teatral en 2019 y se inspira en las catorce comedias de William Shakespeare, especialmente en títulos como La Tempestad, Sueño de una noche de verano y Noche de Reyes. La obra mezcla aventura, humor y emoción para construir una comedia de enredo que conecta con el público contemporáneo.
Un universo shakesperiano para hablar del miedo a amar
La directora Rebeca Valls lidera un montaje que explora los grandes mecanismos de la comedia clásica: la confusión de identidades, el juego teatral, las metáforas y la presencia de la magia como motor narrativo.
Sanzol construye una historia que habla del miedo a enamorarse, del miedo a sufrir y del miedo de los padres a ver sufrir a sus hijos. La pieza utiliza el humor como vía principal para abordar estas emociones universales sin perder profundidad ni sensibilidad.
Una isla, dos mundos y una comedia de enredo
La historia comienza cuando la Reina Esmeralda y sus dos hijas naufragan en una isla aparentemente desierta mientras intentan escapar de matrimonios impuestos. En ese mismo lugar vive desde hace años un leñador junto a sus dos hijos, que también han decidido alejarse de las mujeres.
A partir de este encuentro, la obra desencadena disfraces, malentendidos, atracciones inesperadas y situaciones cómicas que transforman la escena en una sucesión continua de enredos. El montaje construye así una comedia de aventuras donde el juego teatral impulsa cada conflicto.
La ternura como forma de resistencia
Más allá del humor, la obra plantea una reflexión clara sobre la necesidad de recuperar la ternura como valor humano. Sanzol defiende que la sensibilidad, el asombro y la capacidad de amar funcionan como herramientas de resistencia en una sociedad cada vez más hostil.
El propio autor resume esta idea con una afirmación central dentro de su dramaturgia: “sin ternura el amor no se ve”.
Un montaje basado en el juego escénico
La propuesta escénica refuerza la complicidad constante entre actores y público. El espectáculo invita al espectador a participar en un juego compartido donde el teatro, la imaginación y el enredo marcan el ritmo de la función.
El reparto incluye a Rebeca Valls / Laura Romero, Jordi Ballester, Diego Braguinsky, Paloma Vidal, Bruno Tamarit y Paula Braguinsky. Laura Romero asume funciones específicas entre el 30 y 31 de mayo y del 10 al 14 de junio.
Escenografía, vestuario e iluminación al servicio de la emoción
La escenografía diseñada por Luis Crespo utiliza elementos ligeros y velas de un velero para construir un espacio simbólico que remite al universo original de la obra. El diseño introduce una estética sensorial donde la sensualidad y lo carnal aparecen de forma sugerente, sin perder el tono poético del montaje.
El vestuario, creado por Pascual Peris, recupera la esencia del diseño original de Alejandro Andújar y apuesta por tejidos naturales, tintes artesanales y una paleta cromática que refuerza la identidad de los personajes.
La iluminación de Mingo Albir construye atmósferas cambiantes que acompañan el ritmo emocional de la historia y potencian su carácter fantástico.
Una producción consolidada con gran respuesta del público
La obra llega al Teatre Talia tras varias funciones previas que han generado una respuesta muy positiva del público, con una acogida marcada por la risa, la emoción y la conexión con el elenco.
La producción refuerza el trabajo conjunto de Olympia Metropolitana, LAZONA y El Punt de la I, que consolidan un equipo artístico estable y un lenguaje escénico común basado en la confianza y la continuidad creativa.