AI firms en América Latina, análisis de Marc Gericó en Asuntos Legales

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 ¿Es «AI-native» un término de marketing o hay algo genuinamente distinto en cómo estas firmas ejercen el derecho?

¿Existen ya las AI Firms en América Latina? Matt Pollins publicó hace unos días el AI Firm Index. Ex socio de CMS en Londres, hoy fundador de una legaltech con foco en Europa y Asia-Pacífico, Pollins lleva meses agregando datos sobre un fenómeno que muchos en el sector discuten pero pocos han intentado medir: la emergencia de firmas jurídicas construidas desde cero sobre inteligencia artificial.

El índice rastrea 33 firmas AI-native en seis países. $225M en capital captado. El 52% emergió en 2025. Ninguna es latinoamericana. Ese dato merece más atención que el índice completo.

Lo que Pollins está midiendo

La pregunta que más le han hecho desde que publicó el índice es directa: ¿es «AI-native» un término de marketing o hay algo genuinamente distinto en cómo estas firmas ejercen el derecho? Es la pregunta correcta. Y los datos que ha agregado apuntan a una respuesta clara.

El 73% de estas firmas cobra en fixed fee o suscripción, frente al hourly billing que sigue dominando en la práctica convencional. El 48% entrega en el mismo día. El 21% opera con IA de extremo a extremo, con intervención humana solo en escalada. El 73% tiene al menos un rol dedicado exclusivamente a IA o ingeniería. Esto no es tecnología aplicada al derecho como capa de eficiencia. Es una arquitectura de entrega de servicios legales donde la tecnología es el núcleo operativo, no el soporte administrativo.

La distinción importa. Una firma que usa IA para hacer más rápido lo que siempre ha hecho sigue siendo una firma tradicional con mejores herramientas. Una firma AI-native ha rediseñado la lógica completa de cómo produce y entrega valor legal. El propio Pollins reconoce que esta categoría empezará a difuminarse con el tiempo, a medida que los ALSPs y las firmas tradicionales más avanzadas evolucionen. Pero hoy, la distancia entre ambos modelos sigue siendo estructural.

El mapa que el índice dibuja

58% de las firmas rastreadas opera en Estados Unidos. 24% en Reino Unido. El resto distribuido entre Alemania, Canadá y Australia. Cuatro de cada cinco firmas AI-native operan en dos mercados anglosajones. América Latina no existe en este mapa.

La pregunta correcta no es si existe, es por qué no existen

La respuesta fácil: menor madurez del ecosistema tecnológico, mercados más fragmentados, menor acceso a capital de riesgo. La respuesta más incómoda: el modelo de firma jurídica en América Latina tiene una resistencia estructural a redefinir cómo se entrega valor legal. En mercados anglosajones, la presión competitiva entre firmas, el escrutinio de los General Counsel sobre eficiencia, y una cultura consolidada de fixed-fee forzaron la innovación en el modelo de entrega. En América Latina, el hourly billing sigue siendo dominante y culturalmente aceptado por el cliente. Sin presión del cliente, no hay incentivo estructural para transformarse. El mercado no exige el cambio. La firma no lo produce.

¿Puede ocurrir en América Latina?

Sí. Pero el vector de presión será diferente al que generó estas firmas en Londres o Nueva York. En mercados como México, Brasil o Colombia, la transformación no vendrá de la competencia entre firmas locales. Vendrá de tres fuentes distintas. Primero, las multinacionales. Los General Counsel de empresas globales operando en la región ya saben qué exigen a sus firmas en Londres o Nueva York. Esa exigencia se homogeneizará. No es una cuestión de si, sino de cuándo.

Puedes leer el artículo en Asuntos Legales, aquí.

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