Autor/a: Alexandra Gonzales.
Reputation Management & Analytics Consultant
¿Cuántas empresas cuidan su imagen externa mientras sus propios empleados no recomendarían trabajar allí? Lo que ocurre dentro de una organización termina saliendo fuera, siempre. A veces de forma visible, a través de lo que los empleados comparten y recomiendan. Otras veces en negativo, en el silencio de quien no sabe explicar qué hace su empresa, o en el desconocimiento de beneficios y políticas que existen pero que nadie conoce. Si eso pasa, da igual lo que la empresa publique en redes o la cantidad de beneficios que tenga, porque la realidad interna siempre gana. Por eso comunicar bien desde dentro se ha convertido en un pilar estratégico, es ahí donde empieza a formarse la reputación.
Durante años, la comunicación interna fue entendida como una función operativa, centrada en administrar canales y trasladar mensajes desde la dirección hacia los equipos. Sin embargo, los nuevos modelos de trabajo, la diversidad generacional y las crecientes expectativas de los empleados han transformado esta visión. Comunicar internamente ya no significa solo emitir mensajes, sino asegurar que estos llegan, se comprenden y generan confianza. De esa experiencia comunicativa nace, en parte, la imagen que cada persona se forma sobre la empresa en la que trabaja; una imagen que después comparte con su entorno. Ahí es donde empieza a construirse, o a deteriorarse, la reputación.
Justo Villafañe llamó a esto reputación interna: el reconocimiento que los empleados otorgan a una empresa cuando perciben en ella un comportamiento corporativo meritorio. Un empleado que se siente informado, escuchado y parte de algo tiene más razones para hablar bien de donde trabaja. Uno que no lo siente, también habla, pero en sentido contrario. La comunicación interna es el puente entre esas dos realidades.
Más allá de la satisfacción, el apego
Cuando esa dinámica funciona, aparece algo más profundo que la satisfacción laboral: el apego. María del Barco, directora de Comunicación Interna de Roman, señala que la comunicación interna es una palanca de cultura, reputación y negocio precisamente porque genera ese vínculo, el que hace que las personas se sientan parte de una comunidad y se conviertan en los mejores prescriptores que puede tener una organización. Una reputación sólida necesita coherencia entre el discurso externo y la realidad interna. Y esa coherencia solo puede construirse desde una comunicación interna estratégica, cercana y humana, capaz de conectar a las personas con el propósito, la cultura y los objetivos de la organización.
Fuentes
Villafañe, J. (2006). Quiero trabajar aquí: las seis claves de la reputación interna. Pearson Educación.
Del Barco, M. (2024). La comunicación interna: creando apegos para impulsar reputación. Dircomfidencial. https://dircomfidencial.com/firmas/la-comunicacion-interna-creando-apegos-para-impulsar-reputacion-20240930-0936/