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Reclamamos mayor ambición internacional para la conservación de los océanos
Reclamamos mayor ambición internacional para la conservación de los océanos
Con motivo del Día Mundial de los Océanos, consideramos que el recientemente aprobado Tratado de Alta Mar (BBNJ) debe integrarse con otros tratados internacionales para garantizar una protección efectiva. Asimismo, subrayamos el papel del BBNJ en la protección de las aves migratorias que cruzan los océanos, reconocido por la Convención de Especies Migratorias, CMS.
Con motivo del Día Mundial de los Océanos, que se celebra hoy, recordamos que los océanos constituyen uno de los mayores bienes comunes de la humanidad y desempeñan un papel imprescindible para la vida en el planeta. Además de albergar una extraordinaria biodiversidad, regulan el clima global, absorben una parte significativa de las emisiones de dióxido de carbono, producen gran parte de oxígeno y proporcionan servicios ecosistémicos esenciales para millones de personas. Sin embargo, afrontan crecientes presiones derivadas del cambio climático, la contaminación, la sobreexplotación y la expansión de nuevas actividades industriales.
Por ello, reclamamos una mayor ambición y compromiso internacional que permita integrar los diferentes avances para lograr una protección efectiva. Hacemos un llamamiento a los gobiernos para acelerar la aplicación efectiva del Tratado de Alta Mar, reforzar la protección de las áreas marinas de mayor valor ecológico, avanzar hacia el objetivo internacional de proteger al menos el 30 % de los océanos y al menos un 10% de forma estricta para 2030 y garantizar que cualquier actividad económica desarrollada en el medio marino sea plenamente compatible con la conservación de la biodiversidad.
La reciente entrada en vigor del Tratado de Alta Mar (BBNJ) supone un avance histórico al permitir, por primera vez, la creación de áreas marinas protegidas en aguas internacionales y fortalecer la gobernanza oceánica. El BBNJ complementa los Convenios UNCLOS, que definen el marco jurídico general de los océanos; MARPOL, que trata la prevención de la contaminación desde buques; OSPAR y Barcelona, para la protección regional de mares y zonas costeras; y la actividad del ISA, reguladora de las actividades en los fondos marinos internacionales.
Según Eva Hernández, coordinadora del Área de Gobernanza de SEO/BirdLife, “todos estos instrumentos deben funcionar como un sistema interconectado basado en la lógica ecológica de la cadena trófica marina, donde cualquier alteración repercute en cascada sobre el conjunto del ecosistema”.