El Gobierno central ha movido ficha con el objetivo de optimizar las redes eléctricas, un paso clave para dar salida a proyectos que requieren conectarse y para los que actualmente en Navarra no hay capacidad en la red. Las nuevas reglas que se han establecido por decreto pueden hacer que decaigan proyectos que en el pasado solicitaron espacio en la red y por consiguiente que se libere potencia tanto en la red de transporte como en la de distribución.
Eso es al menos lo que esperan tanto en REE como en Iberdrola aunque, advierten, el proceso tardará meses. “Toda regulación tiene gateras pero estos meses va a florar potencia, otra cosa es cuánta”, aseguró recientemente en el marco de una jornada sobre energía Antonio González, delegado norte de Red Eléctrica de España.
Hasta ahora la legislación obligaba a conceder acceso a la red a todo aquel que lo solicitara y otorgaba al adjudicatario de la conexión un plazo de cinco años desde que obtenía el permiso y hasta que se conectara definitivamente. Pero ahora se define una prestación económica desde el momento en que se emite el permiso y a los tres meses se empieza a pagar un peaje (un pago a cuenta que el propietario adelanta y luego se les descuenta). “Es una forma de que los proyectos se retraten y que los que no sean serios se caigan”, explicó Ryan asegurando que con la potencia que se libere, si es superior a los 5MW se hará una bolsa e irá al Ministerio que publicará esa bolsa por nudos y priorizará cómo asignarlos: viviendas, temas esenciales y los proyectos estratégicos que se definan y aumentos de potencias e industria.
Con la nueva normativa lo que se ha buscado es que la nueva demanda que se conecte mediante electrónica de potencia (centros de datos y electrolizadores, fundamentalmente) tenga las exigencias necesarias para que no ocupen más espacio del debido. Las nuevas especificaciones parten del criterio dinámico establecido por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para que las nuevas demandas puedan acometerse de forma que puedan convivir con otros proyectos estratégicos, como promociones inmobiliarias en zonas donde hay problemas de escasez de vivienda u otros proyectos industriales que impulsan el empleo.
Discrepancias en siete de los doce nudos
En la actualidad, en la de red de distribución, destinada a atender la demanda de particulares y empresas con consumos de baja tensión, como asegura Eduardo Ryan, delegado de Iberdrola en la Comunidad foral, sólo hay capacidad disponible para nuevas solicitudes en Tudela. Y en la de transporte la situación es aún peor, en parte, por la falta de acuerdo entre distribuidoras y REE que de momento impide fijar la capacidad en siete de los doce nudos.
Red Eléctrica cumplió en febrero con la obligación impuesta por la CNMC de publicar los datos de capacidad con los que cuenta la red de transporte eléctrico, que es la que depende del operador. En lo que respecta a Navarra la información más relevante que dejó la publicación de esos datos de capacidad es la que refleja la falta de acuerdo entre distribuidoras y REE para fijar la capacidad de acceso en siete de los doce nudos de la red de transporte: Cordovilla 220; Muruarte 220; Olite 220; Orcoyen 220; Sangüesa 220; Tafalla 220 y Tierra Estella 220.
La difícil negociación de los puntos frontera
Se trata de puntos frontera entre transporte y distribución donde según las fuentes consultadas se deben acordar los MW que se reserva la distribuidora para agentes conectados a su red y que REE tiene que tener en cuenta. Dos meses después de que REE publicara por primera vez los mapas de la capacidad de acceso de la demanda en transporte, sólo se habría logrado llegar a un acuerdo en uno de los nudos donde al principio también había discrepancia, Serna 220, que en la última actualización ya no figura bajo la leyenda “Valor de referencia no acordado” sino con capacidad cero, igual que el resto de los nudos donde no existe discrepancia sobre la capacidad de acceso, en todos sería cero: Castejón 400, Muruarte 400, Serna 400 y Tudela 220.
Es decir, que hasta que se resuelvan las discrepancias para fijar la capacidad de esos nudos, para nuevas solicitudes no habría actualmente margen de nueva capacidad de acceso en la red de transporte ni para proyectos de demanda ni para almacenamiento. Según los datos, sí hay capacidad de acceso solicitada en curso y pendiente de resolver tanto en demanda como en almacenamiento. En todo caso, se espera que con el tiempo se vayan acordando las capacidades en los nudos pendientes.
González y Ryan participaron recientemente en Pamplona en una jornada organizada por los tres colegios de ingenieros (Industriales, Agrónomos y Caminos) e Institución Futuro sobre los retos de la energía en la comunidad.
Responsables de REE e Iberdrola confían en que la nueva regulación ayude a aumentar la capacidad de acceso pero advierten que el proceso tardará meses
“Estamos en un momento histórico. Nunca habíamos visto una demanda de energía así y la previsión es que en 25 años la demanda global se duplique”. Fue la carta de presentación con la que Beatriz Romero, responsable de electrificación para el sur de Europa de GE Vernova como directora de Estrategia y Crecimiento para Soluciones de Red, defendió recientemente en Pamplona la apuesta de la compañía por un mix que permita complementar esa demanda creciente de energía. Dice que “cuando la demanda crece así la prioridad no es sustituir las fuentes convencionales por renovables sino añadir nuevas tecnologías”.
GE Vernova lleva dos años en el mercado pero el 30% de la electricidad que se genera en España llega a través de sus equipos. La compañía nació tras completarse en abril de 2024 la escisión del conglomerado estadounidense General Electric (GE) y agrupa los negocios de energía de la antigua GE, enfocándose en la transición energética, la electrificación y la descarbonización. Está presente tanto en el negocio de generación, con turbinas de gas, hidráulicas, eólicas (onshore y offshore) y nuclear como en el de redes. Cuenta con 85.000 empleados en todo el mundo de los que más de un tercio su encuentran en Europa. En España son más de 2.700 empleados repartidos en trece centros de producción. “Trabajamos en toda la cadena de valor, desde ingeniería, diseño, producción y servicios y en todo el mundo lo que nos permite tener una perspectiva global de cómo evoluciona la energía”, expuso Romero durante la jornada ‘Retos de la Energía en Navarra’ organizada por tres colegios de ingenieros e Institución Futuro.
Para Romero el papel de España en este contexto va a ser clave. “La demanda va a ser necesaria de la manera más competitiva posible y España cuenta con un volumen muy elevado de energías renovables lo que le da una herramienta muy importante para poder competir en Europa y en el entorno global”. En todo caso, para esta especialista conviene tener en cuenta que para dar respuesta a esa demanda hay que añadir nuevas tecnologías y más sistemas a la generación existente y no únicamente apostar por la transición energética a través de las renovables. “Tenemos que hacer un sistema que sea capaz de crecer y descarbonizar al mismo tiempo y por eso nuestro enfoque es apostar por todas las energías, un mix para complementar la demanda creciente. Cuando la demanda crece así la prioridad no es sustituir sino añadir”. Citó, entre otros ejemplos de nuevas tecnologías, la captura de carbono, el desarrollo de pequeños reactores nucleares y las nuevas turbinas eólicas. “Se necesitan soluciones avanzadas de digitalización que permitan generar energía sostenible e integrarla de forma más inteligente en el sistema”.
También puso en acento en la necesidad de realizar una mayor inversión en redes y una apuesta por el talento. “Europa y España tienen industria, tecnología y capacidades fuertes; hay que trabajar la competitividad y hacer que la energía llegue a los consumidores de una forma competitiva”.