Claves jurídicas, profesionales y organizativas para un modelo médico sostenible dentro del horizonte CESM

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La última mesa redonda del XV Congreso Confederal de CESM celebrado en Cáceres pretendía ofrecer una visión estratégica del horizonte de la Confederación, con las claves jurídicas, profesionales y organizativas para un modelo médico sostenible, y estuvo moderada por el presidente del Colegio de Médicos de Cáceres, Evelio Robles, quien aseguraba recoger el guante de la ponencia sobre salud laboral como punto fuerte de la profesión para reivindicarse, porque «es tan importante reconocer la fragilidad del sistema como estar valorando la resiliencia del valor que tiene ese objeto. Hacemos muchas cosas bien como sindicato, pero lo que no, podemos repararlo con orgullo», señalaba antes de admitir que el Estatuto Marco ha sido una oportunidad perdida que únicamente ha servido para reclasificar una categoría profesional.

La visión jurídica del conflicto la ofreció el asesor jurídico de CESM, Guillermo Llago, quien recordaba que si se tienen las causas analizadas de por qué se está donde se está, se tendrá que intentar atajar la situación, tratando de liderarla, pero todo teniendo una estrategia bien diseñada. «Se trata de tener planes a corto, medio y largo plazo. Somos conscientes de que no podemos pretender, por ejemplo, que 50 años de guardia desaparezcan de la noche a la mañana, pero sí marcan un fin de plazo. Contar con una estrategia de acción, un plan de comunicación, unificar todos los grupos en los que tenemos presencia para tener un recorrido común -Foro de la Profesión Médica, Foro de Atención Primaria, Colegios Oficiales de Médicos, etc-. Lo que sí resulta clave es la unidad. No puede ser que quien discrepa o pierde una votación abandone el barco señalando que no lo va a cumplir, porque el beneficio es para todos y es mucho mayor si se trabaja de manera unida y coordinada en cualquier acción que se diseñe, ya sea jurídica, sindical o comunicativa», aconsejaba.

Por su parte, Levy Cabrera, secretario general de CESM Canarias y secretario técnico de Acción Sindical de CESM, abordó el ejercicio profesional médico y el paradigma del equilibrio comenzando por lo que llamó el «mal ejemplo» del caso canario, sin OPEs desde hace años, con una interinidad elevada, con la hora pagada al precio más bajo de España, etc. Además, expuso las diferencias entre lo que supone el Grado de Medicina y la Formación Sanitaria Especializada y el cada vez más elevado número de homologaciones de títulos extracomunitarios. En 2023 las homologaciones anuales a médicos en España superan la cifra de egresados de las facultades de Medicina de España, y la tendencia se mantiene y sube en los años siguientes con homologaciones sin control, que distorsionan la planificación de alumnos de Medicina en España, con numerus clausus y nota de ingreso alta mientras que para homologar no se exige ningún filtro de cantidad, calidad y evaluación. Además, diferenciaba entre lo que supone la homologación del título y la acreditación de la especialidad.

Tras hacer un repaso por los datos sobre elección de plazas MIR, el peso de la Atención Primaria o la distribución de profesionales extracomunitarios por comunidades autónomas, Cabreara enumeraba algunas propuestas que podrían mejorar las condiciones laborales de los médicos y ayudarían a retener talento en el Sistema Nacional de Salud, como podrían ser librar dos días por cada guardia de 24 horas, un precio de la hora de guardia a 50 euros, que la guardia del viernes se libre el lunes, que si coinciden jornada ordinaria y guardia en el mismo día laboral sólo se haga la guardia, computando las 7 horas de ese día como trabajadas y sin necesidad de devolverlas, la planificación del aumento de plantilla de especialistas en un tiempo pactado para mantener la actividad asistencial y poder aplicar acuerdos o tener plaza fija pendiente de destino para todo especialista que finaliza su FSE a partir de 2028, propuestas que «el Gobierno parece no estar dispuesto a tomar», sentenciaba.

Por último tomó la palabra el secretario general de CESM, Víctor Pedrera, cuya ponencia versaba en torno al futuro del sindicalismo médico: liderazgo, cohesión y capacidad de influencia y en la que explicaba la situación actual, cómo se ha llegado a ella, cómo han cambiado los profesionales y cómo ha cambiado la sociedad. En su opinión, la profesión atraviesa el momento más complejo de la historia reciente, con sobrecarga asistencial, falta de planificación, precariedad -más acentuada en determinados ámbitos-, dificultad para fidelizar profesionales, agotamiento emocional –burnout– y una creciente sensación de pérdida de autonomía profesional. Además, han cambiado los médicos jóvenes, sus prioridades y expectativas, lo que obliga a que las organizaciones sindicales también cambien.

Pedrera también apuntaba a que la sanidad del futuro será un espacio de enorme tensión por los cada vez más escasos recursos, la sobrecarga asistencial y la merma del tiempo clínico, las dificultades para captación y fidelización del talento, las condiciones laborales y la propia rigidez del modelo sanitario, por lo que al sindicalismo médico de futuro habrá que pedirle estructuras que sean reactivas pero también propositivas, que no lleguen tarde a los debates sino que los anticipen, que participen en la planificación sanitaria antes de que las decisiones sean tomadas y que generen pensamiento, propuestas técnicas y liderazgo institucional.

Por tanto, se le pedirá a ese sindicalismo de futuro influir en gobiernos y administraciones; condicionar políticas sanitarias; liderar debates profesionales; defender marcos laborales específicos; construir alianzas estratégicas sin perder independencia; incorporar nuevas formas de comunicación y movilización y conectar con los profesionales desde la cercanía y la credibilidad. Y todo esto teniendo en cuenta a los nuevos actores que emergen, por lo que la respuesta estratégica debe basarse en una escucha activa real, una presencia inteligente en el entorno digital y una capacidad de integración. «En definitiva, el futuro del sindicalismo médico dependerá de nuestra capacidad para entender que la sanidad ha cambiado, que los médicos han cambiado y que las formas de representación y comunicación también están obligadas a cambiar», concluía Pedrera.

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