Hay un nuevo ciclón en La Habana esta noche - Radio Gladys Palmera

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Algún día, cercano o lejano, habrá que levantar un monumento a Gaspar Pumarejo, el hombre que en 1957 hizo que el mundo se encontrara en La Habana, cuando invitó a músicos de la isla que vivían y triunfaban en New York, Paris, México DF, Caracas y Madrid. Gracias a su tesón y perseverancia, los cubanos volvieron a conocer a Manolo Monterrey, cantante, compositor, locutor y humorista.

Es un ciclón humano, un huracán divertido, y caribeño, pues así lo bautizaron en Caracas: “El ciclón antillano”. Los datos sobre su vida lo retratan con brevedad de este modo: “En 1932 cuando contaba con 18 años inició su carrera artística en Cuba. Solía cantar junto a su hermano Urbano en el programa radial La Corte Suprema del Arte de la emisora radial CMQ. En la legendaria emisora de La Habana comenzaron interpretando habaneras, valses y canciones de corte romántico”.

Había nacido en Camajuaní, con el nombre de Manuel Dagoberto Alemán el 10 de marzo de 1914. Probó suerte aquí y allá, y un buen día decidió buscar en otros horizontes. Y ese horizonte fue Venezuela, donde subió a la fama como cantante estrella de una orquesta que sentó cátedra y marcó toda una época: la Billo´s Caracas Boys. Allí grabó este tema que también cantaría el gran Benny Moré, Pachito Eché:

Pues sí, señores, esta es la verdad / hay un señor de talento y razón, /
inteligente despierto y gentil / que rinde culto siempre al corazón. //
Quién es, quién es. // Yo lo voy a decir. //
Quién es, quién es. // Te lo voy a decir. //
Quién es, quién es. // Lo tengo que decir. //
Quién es, quién es. // Se lo voy a decir. //
Pachito e’Ché / le dicen al señor. // Pachito e’Ché / y hace gran sensación.
Pachito e’Ché. // Baila mambo y el son
Pachito e’Ché. // Tiene gran expresión.

Hoy está aquí, en La Habana, la ciudad de la eterna alegría, y la gente no puede creer que haya tantos músicos viviendo lejos, triunfando en Paris o New York, en Buenos Aires y Madrid, y que en la isla siga habiendo buenos artistas y ritmos nuevos constantemente. Y esa sensación, que quedará marcada en el pueblo cubano, se le debe al gran Gaspar Pumarejo.

La escritora Rosa Marquetti lo dejó bien claro en un artículo rememorando ese encuentro musical de 1957: “Eran en Estados Unidos y Europa los músicos cubanos más famosos y los que con su trabajo estaban defendiendo, no sólo la música cubana, sino también lo que hoy conocemos como música latina. Nunca antes a nadie se le había ocurrido agradecer públicamente a esos músicos por ser los verdaderos embajadores de la música cubana en muchos puntos del planeta”.

Y en medio de grandes nombres, llegó también este hombre bajito y simpático, con un fino bigote bajo los ojos chispeantes que protegían unas cejas espesas y muy negras. Ya había dejado grabadas sus ráfagas en los discos con los muchachos de Billo Frómeta, y ahora, disuelta la agrupación caraqueña, Manolo busca otros caminos, siendo ya él, turbulento y simpático. Satisfecho, porque había popularizado estas gotas de sabiduría en la guaracha Embuste, embuste, que dice:

Si tu novia se te pega / cuando baila el chachachá /
y te jura que te adora / cuando más solita está, /
no hagas caso compañero / cuando escuches el refrán. //
La mujer cuando se pega / embuste, embuste, /
que no te quiere na′, / embuste, embuste. // Que no te quiere ná’. //
Si la novia se te enferma / cuando llega el carnaval, /
y te jura que en su casa / todo el tiempo pasara, /
ojo ′e garza compañero, / no te olvides el refrán /
la mujer cuando se enferma, / embuste, embuste. // Que no te quiere ná.

Todos los participantes de este encuentro, el festival 50 años de música cubana, gestionado por Pumarejo pasarán por su canal televisivo, fundamentalmente en su programa Escuela de Televisión. Y al margen de ello y de las tres galas lujosas que ha montado el genial Roderico Neyra, Rodney, los días 23 y 24 de febrero en el Stadium del Cerro, experimentarán la apasionante noche habanera, y serán invitados por colegas y amigos a descargar en bares y centros nocturnos.

Todo eso mantendrá en vilo a Manolo, que no ha conocido la evolución de la capital en los años cincuenta. En su biografía queda retratada su lucha fuera de Cuba: “Su desarrollo artístico en la isla fue breve y pronto decidió probar suerte en Caracas. El 5 de abril de 1939 fue contratado por la firma Osorio & Villegas como parte del cuarteto Las Guarecitas y sus Rancheros. Su hermano Urbano y las cantantes mexicanas Elvira Castilla Herrera y Alicia Reynoso lo acompañaron en esta aventura”.  

Pero Manolo siguió abriendo puertas: “Luego de disolverse este grupo en 1940, inició una gira por el interior del país como guitarrista acompañante de figuras mexicanas como el humorista ChaflánEl Trío Calaveras y el compositor Lorenzo Barcelata”.

A su arribo al aeropuerto habanero junto al cantante cubano Kiko Mendive, Manolo recordó otro de sus éxitos con la Billo´s, que también dejaría grabado en disco el Benny:

Que se me caigan los dientes si miento, /
que se me sequen los ojos si miento. //
Que Dios castigue si acaso es mentira / lo que yo siento, lo que yo siento.

Pocos cubanos de la época sabían que “para 1940, es decir a dos años de su llegada a Venezuela ya Manolo era guitarrista oficial de Radio Caracas Radio y se hace notable por sus improvisaciones en el recordado programa Pildorín, que conducía el inolvidable presentador Víctor Saume”. Y su constancia tuvo otras recompensas: “Un año más tarde, el empresario venezolano Ricardo Espina, le dio la oportunidad de cantar jingles comerciales en Radio Libertador. Desde ese momento, desarrolló una importante carrera radial en emisoras como Radio Caracas Radio y Ondas Populares”.

Un día lejano los cubanos se asombrarán de todo lo que hizo este inquieto cantante: “Su habilidad como guitarrista y ejecutor de segundas y terceras voces en armonía, lo llevó a formar a lo largo de la década de los 40 y 50 dúos, tríos y cuartetos como el establecido junto a la pianista y cantante Marucha Henríquez, llamado La Perla y Manolo”. Allá en Caracas también grabó éxitos del repertorio de la Sonora Matancera, como ese que dice:

Usted no me conoce a mí, ¡qué va! // Usted no me conoce a mí. //
Usted no me conoce a mí, ¡qué va! // Usted no me conoce a mí. //
Usted no me ha visto a mí en Oriente, / en Camagüey ni en Las Villas. //
Usted no me ha visto a mí en Matanzas, / en La Habana ni en Pinar. //
Pero que usted no me conoce a mí, ¡qué va! // Usted no me conoce a mí.

Pero un buen día le tocó el premio gordo: “En 1947, mientras actuaba en Curaçao, acudió al llamado del bolerista Rafa Galindo para formar parte de la orquesta Billo’s Caracas Boys, agrupación clave dentro de su carrera artística. En la orquesta, Monterrey fue el responsable de innumerables éxitos musicales por espacio de diez años”. Allí grabó boleros, guarachas, porros, cumbias, merengues y esta hermosa canción compuesta por el propio Billo Frómeta:

Cuando florezcan las amapolas / cuando despierte la primavera /
tú te irás conmigo, vida, te irás conmigo, mi nena. //
Cuando florezcan las amapolas. // Ole-lo-lai, le-lo-lai. //
Cuando florezcan las amapolas. // Ole-lo-lai, le-lo-lai. //
Cuando florezcan las amapolas, / una casita que es para ti, /
la luna duerme sobre su teja, /
y entre música y canciones solo por tu amor ya espero.

En este regreso a Cuba Manolo extraña, de alguna manera, que sus triunfos no se conozcan en la isla como debieran. Porque, aunque no recuerda quién lo bautizó como “El ciclón antillano”, “dijo que le sentó muy bien porque para moverse sobre el escenario había que ser peso pluma”. “Es en la Billo’s donde realmente su carrera se eleva a otro nivel. En esta etapa valiéndose de su swing cubano aborda a su estilo guarachas de Ñico Saquito, aires españoles y composiciones del propio Billo Frómeta”.

Después Manolo recaló en la gran orquesta de Renato Capriles, Los Melódicos, donde permaneció por más de 20 años. Este gran referente de la música tropical dejó de su ingenio títulos como Te caigo a tiros, El jeque, Oye bombón, El gago y la rica guaracha Se murió Camilo, que no es ese Camilo que muchos cubanos creen, y que él canta bajito recorriendo esta noche las calles de La Habana en 1957:

Camilo se está muriendo, / Camilo se está muriendo. //
Pero Camilo se está muriendo, sí, / vamos a rezar. //
San Benito, patrón de los negros, / te pido me ayudes en este dolor, /
pues se ha muerto Camilo, el negrito, / el rey de la rumba, el rey del tambor.

Manolo Monterrey, el cubano que fue llamado en Caracas “El ciclón antillano” falleció a los 83 años, el

25 de agosto de 1997, en Valencia, Venezuela. Ojalá que siempre esté en nosotros, ojalá que nunca lo olvidemos.

Un día lejano los cubanos se asombrarán de todo lo que hizo este inquieto cantante: su habilidad como guitarrista y ejecutor de segundas y terceras voces en armonía, lo llevó a formar a lo largo de la década de los 40 y 50 dúos, tríos y cuartetos... y orquestas.

Playlist

1. Manolo Monterrey - Se murió Camilo (Manolo Monterrey)

00:00:12

2. Manolo Monterrey - Pachito Eché (Alex Tovar)

00:03:14

3. Manolo Monterrey - Cuando florezcan las amapolas (Bienvenido Brens)

00:05:45

4. Manolo Monterrey - EL Sucu-Sucu (Eliseo Grenet)

00:08:47

5. Manolo Monterrey - Que se me caigan los dientes (Chivirico Dávila)

00:11:39

6. Manolo Monterrey - Abaniquito de a real (José Curbelo y Bobby Escoto)

00:14:40

7. Manolo Monterrey - Chino Li-Wong (Armando Oréfiche)

00:17:30

8. Manolo Monterrey - La niña de la ventera (Ramón Perello y Genaro Monreal)

00:20:31

9. Manolo Monterrey - Bombelé (Guajiro González)

00:23:20

10. M

Coordonnées
Jose Arteaga