- La investigación en genética está permitiendo desarrollar terapias para determinados pacientes con ELA.
- Tratamientos como tofersen han demostrado que identificar algunas alteraciones genéticas puede tener implicaciones terapéuticas directas.
24.06.2026
La esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad compleja. Aproximadamente el 90% de los casos no son hereditarios y se desconoce el origen concreto de la enfermedad. Sin embargo, se sabe que en las neuronas motoras fallan procesos celulares esenciales como consecuencia de una combinación de factores biológicos, genéticos y ambientales.
Aunque los casos hereditarios son los menos comunes, la genética nos da pistas sobre la enfermedad en muchos de los pacientes, ya que ciertas alteraciones también están presentes en casos sin antecedentes familiares. “En la mayoría de los pacientes con ELA familiar se identifican variantes genéticas asociadas a formas mendelianas. Esto supone un 50-85% de pacientes con antecedentes familiares. Pero también encontramos estas variantes en un 10%-20% de casos sin antecedentes familiares”, explica la doctora Alba Navarro, responsable de Neurología de Health in Code.
Durante años, saber si un paciente con ELA presentaba variantes genéticas asociadas a la enfermedad ha servido para confirmar el diagnóstico, orientar el seguimiento del paciente y ofrecer un asesoramiento genético familiar. Ahora, la información genética facilita también el acceso a opciones terapéuticas. Terapias dirigidas como tofersen, financiada en España, han demostrado beneficios en los pacientes con variantes en el gen SOD1.
Por qué un tratamiento para pocos pacientes puede beneficiar a muchos más
Entre un 2% y un 3% de los pacientes con ELA presentan esta forma genética de la enfermedad asociada a SOD1. Aunque el porcentaje de pacientes que se pueden beneficiar de esta terapia sea relativamente bajo, el descubrimiento de su efectividad aporta mucho a la investigación contra la ELA. Es la prueba de que es posible actuar sobre un mecanismo molecular concreto y ralentizar el daño neuronal.
La genética ya no solo ayuda a comprender la ELA; empieza a determinar qué pacientes pueden beneficiarse de terapias dirigidas y ensayos clínicos.
En los resultados del estudio VALOR, que avalan la autorización de Tofersen (Qalsody), se ha observado una mejora funcional y de fuerza en los pacientes, así como una reducción de neurofilamentos, unos biomarcadores que miden el nivel de neurodegeneración.
Ahora el reto está en trasladar este proceso a otros mecanismos moleculares. Además del gen SOD1, otros ensayos clínicos están en marcha para tratar otras formas genéticas de ELA, como la provocada por la alteración de C9orf72, la más frecuente, o FUS. Estas estrategias representan un cambio hacia la medicina de precisión en una enfermedad hasta ahora sin tratamiento curativo.
El derecho a pruebas genéticas
La Alianza Internacional de Asociaciones de ELA considera que todos los pacientes deben tener derecho a acceder a “pruebas genéticas, asesoramiento genético e información actualizada sobre genética clínica en la ELA” y así lo recoge en su declaración de derechos fundamentales de personas con ELA. Cada vez más guías internacionales van en la misma línea.
Teniendo en cuenta la existencia de una terapia dirigida financiada en nuestro país, así como diversos ensayos clínicos en curso, los expertos recomiendan que el estudio genético se realice en todos los pacientes con ELA, independientemente de si presentan historia familiar.
La Dra. Ángela Genge, directora del Centro Global para la Excelencia en ELA del Instituto Neurológico de Montreal, considera que es importante contar con la información genética de todos los pacientes con esta patología, para garantizar el acceso a ensayos clínicos y estar prevenidos en el caso de que aparezca un nuevo tratamiento dirigido a una forma genética específica.
Incluso en los casos en los que no existen antecedentes familiares, pueden darse hallazgos genéticos relevantes útiles para el acceso a ensayos o para saber qué esperar del transcurso de la enfermedad.
Asesoramiento genético a los familiares
Una de las preguntas más frecuentes tras el diagnóstico es si la enfermedad puede transmitirse a los hijos. El análisis genético permite identificar cuándo existe un riesgo familiar y cuándo no, además de orientar el estudio de otros familiares si resulta necesario. Un asesor genético es el encargado de valorar los pasos a seguir si se detecta un componente genético.
Pese a la incertidumbre que provoca esta patología, vivimos en un momento esperanzador en la investigación de la ELA, en el que la medicina de precisión está abriendo camino a nuevas vías de abordaje de la enfermedad.