En un contexto de creciente corrupción a escala mundial, la FIDH, Transparency International y Transparency International France se han unido para crear una guía dirigida a la sociedad civil y a los movimientos de lucha contra la corrupción y de defensa de los derechos humanos.
París y Berlín, 25 de junio de 2026. La corrupción no es un delito sin víctimas. Priva a las personas de sus derechos —en particular del derecho a la salud, a la justicia, a la educación o a un medio ambiente sano— cuando permite el desvío de fondos destinados a los servicios públicos. Asimismo, cuando conduce a la captura de las instituciones públicas, debilita el Estado de derecho, reduce el acceso a la justicia y favorece la impunidad.
Esta guía, “Uniendo fuerzas: Guía práctica para combatir la corrupción con perspectiva de derechos humanos”, ofrece herramientas concretas para documentar mejor los impactos de la corrupción, obtener reparación y reforzar la rendición de cuentas de los responsables, ya sean individuos, empresas o Estados. También destaca la importancia de situar a las víctimas en el centro de las acciones y de promover el acceso a la justicia y la reparación. La guía está disponible en inglés, francés y español.
Por una colaboración más estrecha
Esta guía parte de una convicción fundamental: es indispensable unir las fuerzas de los movimientos de lucha contra la corrupción y de defensa de los derechos humanos. Solo mediante el desarrollo de estrategias conjuntas podremos hacer frente a un fenómeno que socava derechos, debilita las instituciones y provoca profundos daños en sociedades de todo el mundo.
“Con este propósito, nuestras organizaciones se han asociado para elaborar esta guía, que busca proporcionar a las personas defensoras de los derechos humanos y a quienes participan en la lucha contra la corrupción herramientas prácticas para promover la rendición de cuentas frente a los actos de corrupción. También propone estrategias para exigir responsabilidades a los corruptos y dar visibilidad a las violaciones que estas prácticas generan", afirma Gillian Dell, responsable de incidencia internacional, Transparency International.
Por su parte, Jimena Reyes, directora para las Américas de la FIDH explica que "el mundo se enfrenta a una crisis multidimensional: contaminación, cambio climático y sobreexplotación de los recursos naturales. Al mismo tiempo, los propios fundamentos de la democracia —la independencia judicial, las elecciones libres y justas y el respeto del Estado de derecho— se encuentran profundamente debilitados en numerosos países. En otros, los autócratas se aferran al poder. La lacra de la corrupción, que implica a élites cleptocráticas, empresas o grupos delictivos organizados, figura entre las principales causas de estos fenómenos. Ante los estragos de la gran corrupción, la inacción no es una opción”.
Finalmente, para Sara Brimbeuf, responsable de incidencia sobre flujos financieros ilícitos, Transparency International Francia “La experiencia de Transparency International France en los casos de bienes mal adquiridos demuestra que la recuperación de activos es un eslabón esencial en la lucha contra la gran corrupción. Identificar, incautar y restituir los activos desviados no es suficiente: también es necesario garantizar que su devolución se lleve a cabo de forma transparente, responsable y orientada a las necesidades de las poblaciones afectadas. Solo así la lucha contra la corrupción puede contribuir a reparar las vulneraciones de derechos humanos que esta provoca”.
Una guía práctica para la acción
La guía aborda las distintas etapas necesarias para vincular los hechos de corrupción con las vulneraciones de derechos humanos y desarrollar estrategias de rendición de cuentas y reparación, entre ellas:
• Comprender los vínculos entre corrupción, derechos humanos, víctimas y causalidad.
• Documentar las violaciones de derechos humanos y los esquemas de gran corrupción.
• Proteger a las personas, los datos, las fuentes y a quienes denuncian irregularidades (whistleblowers).
• Exigir responsabilidades a individuos, empresas y Estados.
• Utilizar mecanismos de incidencia y vías cuasijudiciales.
• Convertir la recuperación de activos en una herramienta de justicia y reparación.
Reconocer que la corrupción alimenta las violaciones de derechos humanos es esencial para proteger la dignidad humana. Al situar a las víctimas en el centro de la acción, las comunidades que trabajan contra la corrupción y en defensa de los derechos humanos pueden avanzar en la lucha contra la gran corrupción y sus impactos sobre las personas.
Una versión interactiva de la guía estará disponible en septiembre de 2026 en breakingthesilos.fidh.org.