Cómo invertir en startups y no morir en el intento

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Invertir en startups desde fuera puede parecer glamuroso. Se lee constantemente sobre rondas millonarias, valoraciones astronómicas y exits que cambian vidas. Hace poco, Jesús Monleón, cofundador de SeedRocket, se sentó a hablar sin tapujos de todo esto en una entrevista en formato podcast (fuente original aquí). El episodio tuvo my buena acogida en la comunidad, y no es para menos: rara vez se habla con tanta transparencia de lo que ocurre entre bambalinas.

Basándonos en su experiencia de más de 15 años en el ecosistema, desgranamos qué significa realmente invertir en startups en fases iniciales. Spoiler: cuando bajas al barro, esto se parece mucho más a una travesía por el desierto que a una fiesta continua, y no ganan los que mejor quedan en los boards, sino los más resilientes.

1. La regla de oro: Esto es un juego probabilístico

El error más común del inversor primerizo es creer que tiene ojo clínico y jugárselo todo a dos o tres cartas. Invertir en startups en early stage es probabilístico. De cada 10 proyectos en los que entras:

  • 1 o 2 son los outliers: Son las que te pagan la fiesta. Proyectos que hacen un x80 o x100 y cubren las pérdidas de todo el portfolio.
  • 3 o 4 te devuelven el dinero con un buen múltiplo: Hacen un x2 o x6. No te sacan en los periódicos, pero te dan rentabilidad pura y dura.
  • El resto (30-40%) se va a cero: O se quedan en zombies que no logran escalar.

El aprendizaje: Necesitas diversificar. Como en la ruleta, si apuestas siempre al negro, sabes que acabará saliendo, pero tu cabeza (y tu cartera) tienen que aguantar la presión de fallar varias veces seguidas antes de dar con el winner. No pongas 30K en un solo proyecto porque te caiga bien el fundador; pon 3K en 10.

2. La paciencia de aguantar (y el arte de saber vender)

Las startups tardan entre 6 y 10 años en venderse. Durante los primeros años solo vas a ver cómo quemas caja. La inversión no es líquida y mentalmente agota. Sin embargo, cuando llega el momento de la verdad, surge el gran dilema del inversor: ¿Cuándo hago exit?

En el Venture Capital hay una frase mítica: «Nadie se arrepiente de haber vendido, y muchos de no haber vendido».

Si tienes una startup que está generando dinero pero ves que pierde su ventaja competitiva, que el mercado se llena de clones bajando precios (el clásico tsunami sin barreras de entrada), o que el equipo fundador está quemado… vende. Hacer cash out parcial o total nunca es de cobardes, es asegurar liquidez para seguir moviendo el capital.

3. El Ferrari y Fernando Alonso (Mercado vs. Equipo)

¿Qué importa más al invertir en startups: la idea, el mercado o el equipo? Piensa en la Fórmula 1. Si pones a Fernando Alonso en un Seat Ibiza, no va a ganar, pero con sus habilidades quizá quede entre los 10 primeros. Si te dan un Ferrari a ti, que no sabes pilotar, te estrellas en la primera curva.

Necesitas los dos factores para crear un caso de éxito descomunal:

  1. El Ferrari (El mercado): Un mercado gigante, en crecimiento y con una clara ventaja competitiva.
  2. Fernando Alonso (El equipo): Founders resolutivos y resilientes.

El problema en fases iniciales es que inviertes sin saber todavía si el piloto es Alonso o si el coche es un Ferrari. Eso se descubre con los años. Por eso hay que dar margen a los fundadores para que crezcan profesionalmente con el proyecto.

4. El verdadero valor de un Business Angel: Menos boards y más barro

Muchos inversores actúan como si lideraran una multinacional. Obligan a founders de empresas que facturan 8.000€ al mes a preparar PowerPoints de 50 slides para reuniones de consejo interminables e inútiles.

Un buen Business Angel (el auténtico smart money) es el que ha pasado por ahí. El verdadero valor se demuestra cuando el founder te llama un martes por la tarde porque está a punto de quebrar, porque se ha peleado con su socio o porque no encuentra el product-market fit.

Ayudar a una startup no es acelerarla artificialmente; es abrir tu agenda de contactos, sentarte a tomar una cerveza cuando hay ansiedad de por medio y evitar que cometan los mismos errores de novato que cometiste tú.

5. Por qué las crisis son el mejor momento para invertir

Invertir en startups es anticíclico. Los grandes fondos ganan más dinero invirtiendo en épocas de crisis por dos motivos muy simples:

  1. Valoraciones más bajas: Hay menos liquidez en el mercado, por lo que entras a las compañías a precios mucho más realistas.
  2. Filtro natural de talento: En épocas de bonanza, cualquiera emprende porque es fácil levantar 3 millones de euros y subirse el sueldo. En plena crisis, el que emprende lo hace porque lo lleva en la sangre, porque de verdad quiere resolver un problema y está dispuesto a comer barro. Ese es el founder que va a luchar como un jabalí para sacar tu inversión adelante.

En SeedRocket llevamos más de 15 años viendo pasar Ferraris, Seat Ibizas y, sobre todo, a muchos pilotos dispuestos a dejarse la piel. Y, hablando de Seat (y de escuchar a quienes ya han dado unas cuantas vueltas al circuito), te animamos a echar un vistazo a este otro episodio de nuestro podcast donde analizamos el Caso CUPRA y debatimos si la marca habría desaparecido sin ellos. Te aseguramos que no tiene desperdicio.

Si te estás planteando empezar a invertir en startups, ya habrás intuido que hacerlo por tu cuenta es casi un deporte de riesgo. La mejor forma de aprender a filtrar proyectos y gestionar el portfolio es hacerlo en grupo y rodeado de quienes ya tienen unas cuantas cicatrices (y exits).

Si quieres asomarte a ver cómo funciona esto desde dentro, pásate a echar un vistazo a lo que estamos preparando para el 18 Campus para Business Angels.

Coordonnées
Ariadna Vallverdú