Errores de diseño en redes sociales a evitar | Melodijopérez

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8 errores de diseño en redes sociales que hacen que una publicación no funcione

Hay publicaciones que tienen una buena idea, una información interesante e incluso una imagen estupenda, pero cuando llegan a redes sociales algo falla. El texto no se lee, el cartel aparece cortado, la información importante queda escondida o la misma creatividad se utiliza en todos los formatos sin pensar demasiado en lo que ocurre después.

Y no siempre es un problema de diseño entendido como estética. Muchas veces es simplemente que la pieza no ha sido diseñada para el lugar donde va a vivir.

Diseñar para redes sociales no consiste en hacer un cartel más pequeño. Requiere pensar en pantallas, formatos, jerarquías, tiempos de atención y en cómo se consume realmente el contenido.

Estos son algunos de los errores que vemos con más frecuencia.

1. Subir un cartel a redes sociales sin adaptarlo

Probablemente sea uno de los errores más habituales.

Se diseña un cartel para imprimir, funciona perfectamente en un A3 o en un mupi y después se publica exactamente el mismo archivo en Instagram, Facebook o LinkedIn.

El problema es que un cartel pensado para verse a cierta distancia y con un tamaño físico determinado no tiene por qué funcionar en la pantalla de un teléfono.

Información que era perfectamente legible pasa a verse diminuta, aparecen demasiados elementos juntos y la jerarquía visual que funcionaba sobre papel desaparece.

Adaptar una pieza no significa únicamente cambiarle el tamaño. A veces hay que reorganizarla, simplificarla o incluso decidir qué información debe aparecer en la imagen y cuál puede trasladarse al texto de la publicación.

2. No diseñar para el formato real de publicación

Feed, stories, reels, anuncios, miniaturas o publicaciones en otras plataformas no utilizan necesariamente las mismas proporciones ni muestran el contenido de la misma manera.

Una creatividad puede verse perfectamente en un formato y quedar cortada o mal aprovechada en otro.

Por eso es importante saber desde el principio dónde se va a publicar cada pieza y preparar las adaptaciones necesarias.

Esto resulta especialmente importante cuando trabajamos una campaña de comunicación que tendrá presencia en distintos canales. Diseñar una única pieza y confiar en que funcione en todas partes suele acabar generando problemas.

3. Colocar información importante demasiado cerca de los bordes

Logotipos pegados a una esquina, fechas en el límite inferior, llamadas a la acción demasiado arriba o textos que terminan prácticamente en el borde.

Puede quedar bien mientras diseñamos la pieza, pero después entran en juego recortes automáticos, previsualizaciones y elementos de la propia interfaz de cada plataforma.

El resultado puede ser un logotipo cortado, una palabra que desaparece o una información importante parcialmente tapada.

Trabajar con márgenes de seguridad y dejar respirar el contenido evita buena parte de estos problemas.

4. Meter demasiado texto dentro de la imagen

Un diseño para redes sociales no debería intentar sustituir todo el contenido de la publicación.

Cuando tratamos de meter el título, la fecha, el horario, el lugar, cuatro párrafos explicativos, cinco logotipos, tres llamadas a la acción y toda la letra pequeña dentro de una única creatividad, normalmente terminamos con una pieza difícil de leer.

Y el problema se agrava en móvil.

Una buena jerarquía implica decidir qué necesita ver primero una persona, qué puede descubrir después y qué información puede quedarse fuera de la imagen.

Muchas veces funciona mejor una creatividad más sencilla acompañada de un buen texto que intentar convertir cada publicación en un folleto.

5. Utilizar textos que solo se leen haciendo zoom

Lo vemos constantemente: una composición aparentemente limpia en el ordenador que, cuando llega a una pantalla pequeña, se convierte en un conjunto de letras diminutas.

Si alguien necesita ampliar una publicación para poder leerla, probablemente ya hemos perdido parte de su atención.

El tamaño de la tipografía, el contraste, el grosor, el fondo sobre el que aparece y la cantidad de texto influyen directamente en la legibilidad.

Diseñar pensando desde el principio en móvil obliga a tomar decisiones diferentes y, casi siempre, mejora la pieza.

6. Querer decirlo todo con la misma importancia

Cuando todo destaca, en realidad no destaca nada.

Un título enorme, una fecha enorme, el logotipo enorme, un botón enorme y cuatro colores llamando la atención al mismo tiempo obligan al usuario a decidir por su cuenta dónde mirar.

El diseño tiene precisamente la función contraria: ordenar la información y dirigir la mirada.

Una buena pieza debería permitir entender en pocos segundos cuál es el mensaje principal y, después, descubrir la información secundaria.

Jerarquizar no significa esconder información. Significa darle a cada elemento el peso que necesita.

7. Utilizar exactamente el mismo diseño en todas las redes sociales

Que una marca necesite coherencia visual no significa que todas sus publicaciones tengan que ser idénticas.

Cada plataforma tiene sus formatos, ritmos y maneras de consumir el contenido. Incluso dentro de una misma red social no funciona igual una publicación del feed que una story o la portada de un reel.

Por eso, una buena gestión de redes sociales necesita también pensar cómo se comporta el diseño en cada canal.

La identidad debe mantenerse, pero la pieza puede y debe adaptarse.

8. Confundir coherencia con repetir siempre la misma plantilla

Utilizar la misma tipografía, los mismos colores y exactamente la misma composición en todas las publicaciones puede generar cierta uniformidad, pero también puede hacer que una cuenta termine pareciendo una sucesión interminable de plantillas.

Una identidad visual sólida permite variar.

Puede cambiar la composición, el peso de las imágenes, la escala tipográfica o la distribución de los elementos y seguir siendo perfectamente reconocible.

La clave está en construir un sistema gráfico suficientemente coherente como para que todas las piezas pertenezcan a la misma marca, pero suficientemente flexible como para que no parezcan siempre la misma publicación.

El diseño para redes sociales empieza antes de abrir el programa

Muchos de estos errores tienen algo en común: se empieza a diseñar antes de decidir qué necesitamos comunicar y dónde vamos a hacerlo.

Antes de preparar una creatividad conviene saber cuál es el mensaje principal, qué formato utilizaremos, qué información debe aparecer dentro de la imagen, cuál puede quedarse en el texto y si necesitaremos adaptaciones para otros canales.

Después vienen los colores, las tipografías, las fotografías y la composición.

En Melodijopérez trabajamos el diseño gráfico en Asturias como una parte más de la comunicación. No diseñamos una pieza y después pensamos dónde colocarla: intentamos que formato, mensaje y canal formen parte de la misma decisión.

Porque una publicación puede estar muy bien diseñada y, sin embargo, no funcionar donde tiene que funcionar.

En redes sociales, no se trata de hacer un cartel pequeño. Se trata de diseñar para el lugar donde la pieza va a vivir.

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Lorena