Por Enrique Fanjul, Iberglobal/Comité de Reflexión sobre Internacionalización del Club de Exportadores
Este artículo pertenece al nº39 de la revista electrónica: “Proyección exterior de la economía
española”.
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25 de junio 2025 /
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Los flujos de inversiones extranjeras directas en la economía internacional acusan el deterioro del clima económico y de las incertidumbres geopolíticas, y caen un 11% en 2024, según el último World Investment Report de la UNCTAD. Los flujos de entrada en España caen un 34,5 %. El informe destaca las resoluciones desfavorables recibidas por España en los arbitrajes por los cambios en las subvenciones a renovables.
El World Investment Report es un informe de referencia sobre la evolución de las inversiones extranjeras directas en la economía internacional. Según la última edición, publicada en junio de 2025, el aumento de las tensiones comerciales, la fragmentación geopolítica y la volatilidad económica han provocado fuertes revisiones a la baja de las perspectivas de inversión extranjera directa (IED) en la economía internacional.
World Investment Report 2025
Cambios en la estructura geográfica de las inversiones
Hay que destacar, además, que se están produciendo cambios significativos en la estructura de estos flujos. Las multinacionales están reestructurando sus cadenas de suministro hacia el Sudeste asiático, Europa del Este y América Central, un cambio que comenzó durante la pandemia y se está acelerando en los últimos tiempos.
La inversión extranjera directa en las economías desarrolladas cayó un 22 %. Europa ha sido una zonas particularmente afectada, con una caída del 58 % en las entradas de capital en 2024. La IED disminuyó en más de la mitad de los países de la UE, con fuertes descensos en Alemania (-89 %), España (-34,5 %), Italia (-24 %) y Francia (-20 %).
Por el contrario, América del Norte experimentó un aumento del 23 %, impulsado por una ola de megaproyectos de semiconductores en Estados Unidos, en donde la IED aumentó un 20 %.
África registró un aumento récord del 75 % en los flujos de entrada de IED. Ahora bien, ese fuerte aumento se debió a un megaproyecto de infraestructuras en Egipto. Sin tener en cuenta ese proyecto, los flujos crecieron un 12 %.
Asia continúa siendo la principal región receptora, a pesar de un descenso general del 3 %, y una caída del 29 % en los flujos hacia China. Destaca el Sudeste asiático, con un aumento del 10 % en los países de la ASEAN, que alcanzaron un récord de 225.000 millones de dólares en IED.
La caída de inversiones en China y el aumento en los países de ASEAN está en consonancia con las tendencias que describen los análisis de reestructuración de las cadenas globales de valor.
Oriente Medio siguió registrando fuertes entradas, especialmente en el Golfo, gracias a los esfuerzos de diversificación económica y a la inversión en sectores no petroleros.
América Latina y el Caribe registró una caída del 12 % en la IED. Sin embargo, los nuevos proyectos greenfield en Argentina, Brasil y México mostraron un apreciable dinamismo.
Estados Unidos sigue siendo tanto la principal fuente como el principal destino de la inversión extranjera directa. Cabe destacar que cinco economías asiáticas se encuentran entre las diez principales fuentes de salida de IED, lo que subraya el papel clave de la región como inversor global.
World Investment Report 2025
World Investment Report 2025
Un cambio radical en la posición de China
Existe desde hace algunos años una tendencia de empresas internacionales hacia el traslado sus inversiones fuera de China, que puede deberse a diversas causas:
- Tensiones geopolíticas. Las tensiones comerciales entre EE.UU. y China han llevado a muchas empresas a diversificar sus cadenas de suministro para reducir su dependencia de China.
- La preocupación por la seguridad nacional ha llevado a que empresas y gobiernos presten una mayor atención a sus dependencias exteriores. Esto ha llevado a que se intenten reducir las dependencias de China en ciertos suministros estratégicos.
- Aumento de los costes. El aumento de los costes laborales en China, junto con el aumento de los gastos operativos, han hecho que otros países del Sudeste asiático sean más atractivos para la fabricación, incentivando un desplazamiento de empresas hacia otras localizaciones, como Vietnam, Indonesia, Malasia, Filipinas.
- Estrategia “China + 1”. Numerosas empresas están adoptando la estrategia “China + 1”, que consiste en mantener su presencia en China y complementarla con fábricas en otro país (o países) para mitigar los riesgos.
- Cambios en el entorno empresarial. El endurecimiento del marco regulatorio, especialmente en materia de seguridad de los datos, y la percepción de una mayor influencia política en el entorno empresarial, han provocado una disminución de la confianza de los inversores en el mercado chino.
- Diversificación de las cadenas de suministro. Las empresas están diversificando sus cadenas de suministro para evitar depender excesivamente de un solo país, por las disrupciones que causaron la pandemia, la guerra de Ucrania, la guerra de Gaza, etcétera.
- Eludir el creciente proteccionismo de Estados Unidos. Empresas internacionales, y también chinas, están trasladando instalaciones de producción a países del Sudeste asiático y a otras localizaciones, como México. El objetivo es exportar mercancías a EE. UU. en virtud de los acuerdos comerciales de esos países con este país, evitando o reduciendo potencialmente los aranceles estadounidenses.
China sigue siendo un mercado importante, pero una combinación de factores geopolíticos, económicos y normativos está impulsando una tendencia de las empresas internacionales a una mayor selectividad en sus operaciones en el país, y en concreto a trasladar inversiones hacia otras localizaciones. Empresas chinas también están trasladando instalaciones productivas a otros países con la misma finalidad.
Cambios en la estructura sectorial
Los sectores estratégicos para los Objetivos de Desarrollo Sostenible muestran una evolución negativa. Los flujos de inversión hacia los países en desarrollo destinados a infraestructuras cayeron un 35 %, los de energías renovables un 31 %, los de agua y saneamiento un 30 % y los de sistemas agroalimentarios un 19 %.
Sólo el sector de salud experimentó un crecimiento. Los proyectos en este sector aumentaron en número y valor en aproximadamente una quinta parte, pero los volúmenes totales siguieron siendo reducidos, por debajo de los 15.000 millones de dólares.
Por el contrario, los sectores tecnológicos registraron un fuerte crecimiento. Pero, como señala Rebeca Grynspan, Secretaria General de la UNCTAD en la introducción al informe, “este crecimiento no se distribuye de manera equitativa. A pesar de que en los últimos cinco años se han invertido más de 500.000 millones de dólares en la economía digital de los países en desarrollo, esta inversión se concentra en unos pocos países. Muchas economías estructuralmente débiles y vulnerables siguen marginadas, limitadas por una infraestructura digital inadecuada, habilidades digitales limitadas e incertidumbre política y normativa. Esta desigualdad pone de relieve una de las cuestiones determinantes para el desarrollo de nuestro tiempo, que abordamos en el informe: ¿la transformación digital profundizará las divisiones o puede convertirse en una vía hacia un crecimiento más inclusivo y sostenible?”.
España, un mal registro en disputas sobre las renovables
La UNCTAD señala cómo varios países que habían introducido incentivos para promover las inversiones en energías renovables y posteriormente modificaron sus regímenes (como Bulgaria, Italia, Rumanía y España) se han enfrentado a disputas y arbitrajes. España ha sido la parte demandada en una mayoría de estos casos, seguida de Italia.
Se interpusieron al menos 51 demandas contra España a partir de 2011. A finales de 2024, 43 habían concluido y 8 estaban pendientes de resolución definitiva. El 70 % de los casos concluidos (31 de 43) se resolvieron a favor del inversor y se ordenó a España pagar una indemnización por daños y perjuicios a los demandantes.
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En conclusión, los flujos de inversiones extranjeras directas registran una contracción, como consecuencia de la desaceleración económica, las nuevas tensiones geopolíticas y la reestructuración de las cadenas de valor. En paralelo, se producen cambios en su estructura sectorial y en su estructura geográfica. Aumentan los flujos en sectores tecnológicos, pero con fuertes desigualdades entre países. Las previsiones para el presente año 2025 no son optimistas.