Por Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores e Inversores
Esta tribuna ha sido publicada en El Confidencial
7 de septiembre 2025 /
En la búsqueda de nuevos destinos para las exportaciones españolas, que por un lado atenúe nuestra crónica dependencia del mercado europeo (75 % de lo que vendemos al exterior) y por otro nos ponga al abrigo de los caprichos arancelarios de Donald Trump, es forzoso detenerse en el análisis de India y de su sorprendente evolución económica.
India es el país más poblado del mundo, con 1.451 millones de habitantes (China, 1.409 millones). Según el FMI, su economía es la cuarta más grande del mundo, con un PIB de 3.600 mil millones de euros, aunque la renta per cápita ronda solo los 2.500 euros. No obstante, su clase media crece rápidamente y ya supera los 430 millones de personas, con un poder adquisitivo comparable al de países de renta media.
En 1950, al poco de lograr la independencia de Reino Unido y cuando contaba con ‘solamente’ 359 millones de habitantes, nadie hubiera apostado por que el subcontinente indio, sumido en el atraso y con recurrentes hambrunas que mataban a millones de personas, sería tres cuartos de siglo después un gran exportador de alimentos y, todavía más sorprendente, de servicios tecnológicos avanzados.
Efectivamente, India ha logrado posicionarse como un actor clave en la economía digital global, siendo el cuarto mayor exportador mundial de servicios digitales. Con ciudades como Bangalore e Hyderabad al frente, el país ha desarrollado un ecosistema tecnológico altamente competitivo que ha hecho de India un socio internacional estratégico en áreas como la inteligencia artificial, la automatización y el análisis de datos.
Gracias a la aplicación de políticas macroeconómicas prudentes y reformas estructurales continuas, su crecimiento económico se mantiene sólido, con perspectivas de alcanzar el 6,5 % tanto en 2024/25 como en 2025/26, impulsado por el consumo privado y la estabilidad financiera.
El Fondo Monetario Internacional ha elogiado el desempeño económico del país, destacando la solidez de su sistema financiero, el bajo nivel de préstamos incobrables y la consolidación fiscal en curso.
A nivel internacional, India registra un importante déficit comercial global, con exportaciones de bienes por algo menos de 410.000 mil millones de euros e importaciones por 650.000 mil millones. En contraste, su balanza de servicios alcanzó un superávit de 164.000 mil millones en 2023.
India, además, ha avanzado significativamente en digitalización con una infraestructura pública robusta que refuerza su potencial de crecimiento a medio plazo y su aspiración de convertirse en una economía avanzada hacia 2047.
Balanza bilateral India-España
India podría ser un socio estratégico de gran importancia para España en Asia. El comercio bilateral de productos ha mantenido una trayectoria ascendente y superó los 8.000 millones de euros en 2024. Las importaciones españolas desde India —lideradas por semimanufacturas, manufacturas de consumo y bienes de equipo— alcanzaron los 6.000 millones de euros.
Por su parte, las exportaciones españolas al mercado indio, centradas principalmente en bienes de equipo y semimanufacturas, rondaron los 2.000 millones de euros, lo que nos habla de un importante déficit que invita a incrementar en lo posible nuestras ventas a este gran país asiático.
En este marco, India se posiciona como el cuarto proveedor asiático de España y el sexto destino de exportaciones españolas en Asia y Oriente Medio.
El intercambio de servicios, al igual que el de mercancías, ha experimentado un crecimiento constante para ambos países, aunque en este caso está más equilibrado. España en 2024 exportó servicios por valor de 780 millones de euros, por lo que el déficit que tenemos es únicamente de 4 millones.
En el ámbito de las inversiones, España cuenta con un stock acumulado en India de 1.800 millones de euros con la presencia de más de 230 empresas españolas activas, sobre todo en sectores estratégicos como energías renovables, transporte y automoción. La inversión india en España, si bien más modesta —con un valor de 290 millones de euros—, ha mostrado una tendencia creciente, reforzando el vínculo económico entre ambos países.
En cuanto a relaciones bilaterales, India y la UE negocian un acuerdo de libre comercio desde 2007, y se espera que pueda concretarse hacia finales de 2025.
India y España han fortalecido sus lazos institucionales y empresariales mediante foros y encuentros bilaterales, como el India-Spain CEOs Forum, la Comisión Mixta Hispano-India o la Fundación Consejo España-India.
Además, de cara a 2026, se celebrará el Año Dual de la Cultura, el Turismo y la Inteligencia Artificial, coincidiendo con el 70 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas. Esta iniciativa no solo busca proyectar una imagen moderna e innovadora de España, sino también impulsar una cooperación más profunda entre ambos países, tanto a nivel bilateral como en iniciativas multilaterales, posicionándolos como socios clave en una economía global más sostenible e interconectada.
La cooperación entre ambos países se ha diversificado y se extiende también a sectores estratégicos como la defensa, las infraestructuras, el desarrollo ferroviario, la conectividad digital, la lucha contra el cambio climático y la transición energética. Además, India forma parte del grupo de países prioritarios en la estrategia de internacionalización comercial de España.
En este contexto, la relación entre España e India atraviesa un momento de gran dinamismo y potencial. La complementariedad entre sus economías, junto con una cooperación cada vez más estrecha en áreas como la tecnología, la sostenibilidad y la innovación, así como el interés compartido en ampliar las relaciones institucionales y empresariales, abren nuevas oportunidades para consolidar una alianza estratégica de largo plazo con proyección global.