ACOM ha presentado hoy en juzgado de primera instancia una denuncia contra la activista Ana Iris Simón por haber publicado en la red social X un texto que constituye una clara ofensa a la dignidad y al honor, acusándonos, falsa, vil y cobardemente, de fantasear con su violación y la de sus hijos.
Su propósito era el de desviar la atención de su propia apología del yihadismo y las matanzas contra judíos. Hay gente en España que cree que hay impunidad para injuriar a las personas, señalarlas a la turba linchadora, ensuciar caprichosa e impunemente su honorabilidad y su reputación, abusando el altavoz que te ofrecen los medios o el privilegio de su relevancia pública. No es así.
Simón tiene una larga historia de incitación al odio contra los judíos. De crear una narrativa falsa que sirve a su obsesión compulsiva y enfermiza, actos y declaraciones que en otros países la hubiera sentado delante de un banquillo.
Curiosamente, para sus múltiples provocaciones, los libelos, las mentiras, el señalamiento, la demonización, la deshumanización y la criminalización que destilan bilis contra los judíos, ha usado un medio como El País, del Grupo PRISA, del que el régimen islamista de Catar es accionista, y desde el que, con su inmenso poder y recursos, impulsa sus campañas internacionales de violencia y acoso contra el Estado Judío y todos los que lo apoyamos.
Pero Ana Simón se ha topado con unos españoles judíos y unos judíos españoles, que no creen, ni en su impunidad, ni en su inmunidad. Va a comprender que no vence quien es más famoso o tiene más amigos influyentes dispuestos a protegerla.
En España hay un estado de derecho y la verdad y la justicia están protegidas. Y ahora, que se busque un abogado.