El servicio de respuesta activa de la demanda, que consiste en reducir el consumo energético de una empresa a cambio de una retribución económica, se impulsó en 2023 con el objetivo de ayudar a la Red Eléctrica a gestionar la red cuando hay incidentes, como por ejemplo el apagón masivo eléctrico del pasado 28 de abril. Sin embargo, hasta el momento tan solo podían acogerse las empresas que ofrecieran un mínimo de 1MW de consumo flexible desde un único punto de suministro. Ahora, las pequeñas empresas pueden agruparse bajo el paraguas de una comercializadora, hasta acumular 1MW, y cederlo conjuntamente.
Conoce los detalles
El servicio de respuesta activa de la demanda (SRAD) es una medida que contribuye a apoyar la red estatal eléctrica ante un pico inesperado o una bajada repentina de la generación en una planta renovable o en una nuclear por avería. A esta medida pueden adherirse aquellas empresas conectadas de forma permanente con Red Eléctrica y, lejos de alterar su funcionamiento óptimo, les puede reportar una serie de beneficios. En definitiva, este sistema tiene un impacto prácticamente inexistente para las empresas que en retorno pueden abaratar su factura energética.
La dinámica
Con la introducción de los nuevos cambios, el tiempo de preaviso de cuando se reclama este servicio pasa de los 15 minutos actuales a 12,5 y el paro máximo durante cada activación baja de las 3 horas a las 2. Ahora bien, no todas las empresas pueden participar en un servicio como este, y deben valorar si el hecho de adherirse les compensará económicamente. Además, existen compañías que no pueden cruzar límites de temperatura, por lo que esta opción se les hace imposible aplicar.
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