Eduardo Hernández-Pacheco: el maestro de los paisajes

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Sus imágenes son testigo de innumerables paisajes ya desaparecidos o irremediablemente alterados. Su archivo fotográfico es uno de los más ricos y representativos de la primera mitad del siglo XX del territorio y la geografía española, portuguesa y de las antiguas colonias españolas en África.

Retrato de Eduardo Hérnandez- Pacheco. Imagen: Archivo MNCN, sig. ACN008/001/15727.

Eduardo Hernández-Pacheco (1872-1965) fue un infatigable naturalista madrileño, cuyos intereses abarcaron distintos campos como la geología, la geografía, la paleontología o la prehistoria. En 1910 ocupó la Cátedra de Geología de la Universidad Central de Madrid, haciéndose cargo también de la Sección de Paleontología y Geología del MNCN. Fue uno de los principales impulsores de la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas (CIPP), creada en 1912, que permitió el descubrimiento, catalogación y copia de un elevado número de yacimientos de arte rupestre repartidos por toda la geografía española.

Como geólogo y geógrafo siempre le interesó el concepto de paisaje. Desde sus orígenes la geografía se apoyó en la ilustración gráfica para la descripción de los paisajes, inicialmente con grabados y litografías, más tarde con fotografías. Hernández-Pacheco fue muy consciente de la importancia de la fotografía para el registro del paisaje, usándola para ilustrar sus trabajos científicos, así como para el desarrollo de su actividad docente. Es más, en 1903 publicó el manual Prácticas elementales de Historia Natural, en el que recomienda a los estudiantes llevar una cámara fotográfica a las excursiones geológicas.

Las Batuecas (Salamanca). Imagen: Archivo MNCN, sig. ACN120A/004/17672 37.

Al cabo de los años, reunió un importante archivo fotográfico que realizó junto a su hijo, el también geólogo Francisco Hernández-Pacheco (1899-1976), que a partir de 1916, siendo aún estudiante, empezó a acompañarle en sus recorridos por la península ibérica fotografiando diferentes paisajes geológicos y geográficos. Francisco no sólo fue su discípulo sino también un colaborador esencial, de tal modo que las imágenes que tomaron, unas veces juntos y otras por separado, se hicieron siguiendo un plan definido previamente, y han de considerarse el resultado del trabajo de ambos. Padre e hijo conocían bien la técnica y el trabajo de laboratorio, por lo que en muchas ocasiones fueron ellos mismos los que hicieron el revelado y ampliado de las copias fotográficas.

Hay que destacar cómo Eduardo Hernández-Pacheco cuidaba la perspectiva, el encuadre y el contraste para obtener una fotografía que ofreciese una visión auténtica del tipo de paisaje buscado para ilustrar un tema concreto. Estas fotografías fueron fundamentales para completar su obra Síntesis fisiográfica y geológica de España (1932), dedicada expresamente al profesorado de Historia Natural y de Geografía de las Escuelas Normales del Magisterio.

El Palmar de Elche (Alicante). Imagen: Archivo MNCN, sig. ACN120A/002/17553.

Para Hernández-Pacheco el concepto de paisaje estuvo influenciado por Alexander von Humboldt y sus Cuadros de la Naturaleza, en los que la contemplación de la misma no sólo es una fuente de placer estético, sino también la vía para su conocimiento. El profesor madrileño emprendió un proyecto muy ambicioso para catalogar y explicar la diversidad de paisajes existentes en la península ibérica, los archipiélagos de Baleares, Canarias y el Sáhara Occidental. Él entendía el paisaje natural como la síntesis de la geología y la fisiografía de un territorio y desarrolló una teoría científica del paisaje y los elementos que lo componen, que después utilizó para caracterizar el paisaje español o hispano, como a él le gustaba llamarle.

Según su teoría, el roquedo y la vegetación son elementos fundamentales y los que determinan rápidamente cualquier paisaje natural. Hernández-Pacheco piensa que la estructura de las rocas es el cimiento sobre el que se desarrollan las formas que definen un paisaje. Los tipos de roca que dan carácter al paisaje geológico son las siguientes: rocas graníticas y eruptivas; materiales volcánicos; conglomerados y areniscas; pizarras; margas y arcillas. Por otra parte, la vegetación es la característica más decisiva del paisaje, clasificándola en formaciones de bosque; formaciones de matorral y formaciones herbáceas. Él pensaba que la encina y el olivo eran los árboles más representativos de la Península.

Alhama de Murcia. Imagen: Archivo MNCN, sig. ACN120A/004/17670 35.

Hay otros elementos que considera complementarios: la nubosidad y luminosidad, el relieve del terreno, y las masas acuosas. Los dos primeros tienen que ver con el estado del cielo y cómo éste modifica el aspecto del paisaje: compárese el cielo cubierto y nuboso de la zona cantábrica y el cielo diáfano del territorio castellano. El agua la caracteriza del siguiente modo: el mar, los lagos, las aguas corrientes y el agua sólida. En relación con el mar, comenta que pocos países tienen costas tan variadas ni tan bellas como la península hispánica. También señala que España no es país de lagos, aunque habla del complejo lagunar de Ruidera, como uno de los paisajes españoles más pintorescos y valiosos. En cuanto a las aguas corrientes, revela que los ríos peninsulares tienen un carácter anómalo, siendo torrenciales en diversos trayectos de su corriente, con grandes variaciones de caudal, y alternando en su curso los tramos de rápidos con los de corriente mansa, en sinuosos meandros, como le ocurre al Tajo en Toledo. Por último, Hernández-Pacheco subraya la importancia del paisaje glaciar y cómo la nieve actúa como agente modificador del paisaje.

Por último, definió un tercer grupo de elementos del paisaje a los que llamó accesorios, entre los que se encontraban: los animales silvestres y los ganados; el hombre en su aspecto etnográfico; los cultivos característicos de una determinada comarca, y las construcciones típicas y ruinas. El geólogo opinaba que los animales silvestres a veces constituyen un atributo del paisaje muy importante, como las cabras montesas en la sierra de Gredos o los grandes bandos de flamencos, cuyo plumaje rosado contrastaba con la monotonía del desierto que se extendía en la costa del Sáhara. Respecto al ganado señalaba cómo los grupos de vacas en las zonas altas de la cordillera cantábrica o los rebaños de ovejas merinas en el valle de Alcudia, embellecían y alegraban los paisajes de esos lugares.

Las Corbeteras (Pajaroncillo), serranía de Cuenca. Imagen: Archivo MNCN, sig. ACN002/002/06171.

Su vocación viajera unida a una enorme curiosidad, una extraordinaria capacidad de trabajo y un indudable talento, le permitieron reunir una gran cantidad de información sobre los diferentes paisajes españoles que cristalizó en una obra formidable: Fisiografía del solar hispano (1955 y 1956), que resume su quehacer fotográfico a lo largo de su vida. Pero el paisaje natural no sólo le interesaba desde un punto de vista científico, sino que fue un precursor del movimiento conservacionista que llevó a la creación de los primeros parques nacionales y subrayó la importancia de proteger la fauna silvestre del lugar, como elemento esencial del paisaje.

En sus fotografías Eduardo Hernández-Pacheco siempre buscó el equilibrio entre el enfoque estético y la dimensión científica. La calidad de sus imágenes debería otorgarle un lugar en la historia de la fotografía en España, en opinión del catedrático de Geografía de la Universidad de Oviedo Francisco Quirós Linares (1933-2018), ya que pocas miradas han sido tan inteligentes como la suya para captar los paisajes naturales de nuestro país. Sus fotografías se conservan en el Archivo del Museo Nacional de Ciencias Naturales, en el Museo de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense y en la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla.

Referencias bibliográficas:

Hernández Pacheco, E. 1934. El paisaje en general y las características del paisaje hispano. C. Bermejo, Impresor. Madrid.

Mollá Ruiz-Gómez, M. 2012. Eduardo Hernández-Pacheco y el papel de la fotografía en sus representaciones del paisaje. Cuadernos Geográficos, 51 (2012-2), 53-77.

Nieto Codina, A. 2015. Paisaje y Geografía en la obra de Eduardo Hernández-Pacheco = Landscape and Geography in the work of Eduardo Hernández-Pacheco. Espacio Tiempo y Forma. Serie VI, Geografía, (6-7), 337–348.

Quirós Linares, F.1992. Fotografía histórica y geografía histórica. Treballs de la Societat Catalana de Geografia, 33-34: 251-259.

Salvador Benítez, A. 2018. Fotografía científica y documentación del paisaje. El archivo fotográfico Hernández-Pacheco como modelo. II Jornadas sobre Investigación en Historia de la Fotografía. 1839-1939, un siglo de fotografía: Zaragoza, 25-27 octubre. Pp: 287-302. 

Eduardo Hernández-Pacheco. Elementos del Paisaje. Fotografías 1907-1950. Ed. Consejería de Educación y Cultura, Gobierno de Extremadura y Fundación Ortega Muñoz, Badajoz, 2015. ISBN: 978-84-617-1045-4.
 

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