La retirada de elementos de uralita con contenido en amianto sigue siendo objeto de confusión entre particulares, comunidades de vecinos y profesionales del sector de la construcción. A pesar de la legislación vigente y la creciente concienciación social, muchos mitos persisten, generando riesgos para la salud y sanciones elevadas.
Falsas creencias sobre la manipulación de fibrocemento:
Si la placa de uralita está intacta, no hay peligro.
FALSO. Aunque el amianto se considera más peligroso cuando está deteriorado, el simple hecho de que esté instalado implica un riesgo latente. Su exposición a vibraciones, humedad o intervenciones no controladas puede liberar fibras al aire. La normativa exige su control y retirada progresiva, especialmente si ha superado su vida útil, estimada en unos 25-30 años.
Se puede tirar al punto limpio o al contenedor de escombros.
FALSO. La uralita con amianto es un residuo peligroso. No puede desecharse como un residuo de obra convencional. Su transporte y eliminación deben realizarse exclusivamente por empresas autorizadas e inscritas en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo por Amianto), siguiendo un protocolo de embalaje, etiquetado y trazabilidad hasta su vertedero específico.
Cortarla con una radial o romperla no tiene consecuencias si uso mascarilla.
FALSO. Las herramientas de corte generan polvo que puede contener miles de fibras de amianto por centímetro cúbico. El uso de una mascarilla doméstica no garantiza protección. Solo los equipos certificados con filtro P3 y buzos homologados ofrecen una barrera efectiva. Además, estas acciones sin autorización constituyen una infracción muy grave.
No pasa nada si la retiro yo mismo, es mi propiedad.
FALSO. La Ley no distingue entre propiedad privada o pública. Manipular amianto sin autorización es ilegal y puede conllevar sanciones de hasta 600.000 euros. Además, se expone no solo quien la manipula, sino también su entorno: familiares, vecinos y trabajadores próximos.
Solo algunas uralitas contienen amianto, la mayoría son inofensivas.
FALSO. El fibrocemento con amianto fue un material ampliamente utilizado en España hasta su prohibición en 2002. Cualquier instalación anterior a esa fecha debe considerarse sospechosa. Solo un análisis de laboratorio puede confirmar si el material es seguro.