Venganza: Un thriller detrás de las cámaras de televisón - Hello Valencia

Compatibilité
Sauvegarder(0)
partager

Con Venganza, Carme Chaparro culmina la serie que inició con Delito y Castigo. Una historia que explora la ambición, el poder y los secretos del mundo televisivo, en un Madrid lluvioso y opresivo, con personajes que van desde ejecutivos hasta presentadores estrella. En esta conversación, la autora nos habla de la construcción de la novela, la relación con la ciudad, los desafíos de narrar en múltiples voces y la reflexión sobre la influencia de la tecnología y los medios en la sociedad.

Venganza, cierra la trilogía que empezaste con Delito y Castigo. ¿Qué te llevó a escribir este último libro?

Más que una trilogía, a mí me gusta llamarlo una serie, porque podría tener muchas temporadas. Esta vez quería centrarme en la televisión, un mundo que conozco bien. En los libros anteriores siempre había algún personaje que trabajaba en medios, pero ahora quise mostrar lo que ocurre detrás de las cámaras. Fue un cambio: ya no tenía que enfocarme en aspectos forenses o policiales, sino contar historias de un mundo que conozco y en el que hay mucho salseo.

¿Qué relación tiene Madrid con la historia y cómo influyen espa- cios como la Gran Vía?

La Gran Vía aparece desde el primer capítulo: allí muere un magnate de la comunicación que pasaba por ser uno de los hombres más poderosos de Europa, y su muerte se convierte en un fenómeno mediático inmediato. Madrid es un escenario casi gris, lluvioso, que refleja la presión que sienten los personajes. La ciudad no solo es el lugar donde se mueven, sino que también ayuda a desvelar secretos en esta trama donde mueren rápidamente personajes relevantes de la televisión española.

La novela tiene varios narradores y puntos de vista. ¿Por qué te parecía importante contar la historia de forma coral?

Aunque el narrador es omnisciente, la historia se adentra en la vida de todos los personajes. Hay ritmo de investigación y descubrimiento. Desde las hermanas Manso hasta presentadores y productores, todos aportan su perspectiva. Incluso los personajes que aparecen brevemente son esenciales para entender cómo funciona la televisión y para que el lector perciba que detrás de un presentador sonriente hay un gran equipo trabajando.

Dices que la televisión es espectáculo y poder: ¿Qué consejo darías a quienes consumen noticias para distinguir entre entretenimiento e información?

Hoy más que nunca son necesarios los periodistas. No podemos creer todo lo que vemos en Internet; necesitamos distinguir información de entretenimiento y mantener nuestro espíritu crítico.

¿Qué te preocupa más: que la tecnología controle lo que vemos o que la gente haya dejado de pensar por sí misma?

Lo que más me preocupa es que la gente deje de pensar. La tecnología puede mostrarte ciertas cosas, pero tú decides si las aceptas o no. Dejar nuestra mente en manos de algoritmos nos convertiría en marionetas de unos pocos, en lugar de aprovechar la inteligencia artificial para fines positivos, como avances médicos.

¿Qué crees que podríamos hacer —como sociedad o desde la educación— para recuperar el pensamiento crítico?

Es clave salir de nuestra burbuja. Cada uno vive con su pantalla y consume solo lo que confirma sus ideas. Debemos escuchar a los demás, aprender historia, filosofía y ciencia, y distinguir entre opiniones y hechos. No todas las opiniones tienen el mismo valor: un científico y alguien sin conocimiento no son iguales frente a un mismo hecho.

¿Piensas que los medios de comunicación manipulan más de lo que pensamos o simplemente nos muestran lo que el público quiere ver?

Ahora tenemos tantos inputs, tantos estímulos diarios: móvil, publicidad, radio, televisión, redes… Recibimos cientos de mensajes en pequeñas dosis. Por eso, es fundamental aprender a distinguir lo que es información de lo que es entretenimiento, a reconocer a un periodista serio frente al espectáculo y a mantener espíritu crítico. Debemos estar abiertos a replantearnos nuestras ideas y escuchar a quienes tienen conocimiento del tema, porque no todas las opiniones tienen el mismo valor.

¿Sentiste alguna vez el riesgo de que la novela fuera interpretada como una denuncia directa contra alguien real?

No, no soy vengativa. La novela no es un ataque personal; es un grito de alarma. Antes de vengarte tienes que odiar a alguien: primero lo odias y luego te vengas. Pero odiar hace mucho daño: te destruye a ti mismo, enferma tu cuerpo y además te hace perder un tiempo maravilloso que podrías dedicar a otras cosas. No es que nadie se merezca que lo odies; lo que hay que hacer es apartarlo de tu vida, pero no torturarse a uno mismo.

¿Alguna escena se inspira en hechos reales?

Sí, algunas anécdotas de compañeros de medios, que adapté para proteger su identidad. Toda ficción tiene un pozo de realidad detrás.

Tus libros abordan justicia, culpa y ahora venganza. ¿Por qué crees que esos conceptos nos atraen tanto como lectores?

Porque la literatura necesita tensión. Venganza tiene drama, amor, culpa y personajes muy distintos que construyen la trama mientras luchan por poder y herencias. Es una historia que engancha y provoca emociones intensas en el lector, desde escalofríos hasta momentos de alegría por la intensidad de algunos personajes.

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe los mejores planes de Valencia y mantente actualizado con las noticias más interesantes.

Hello Valencia te recomienda

Quizás te puede interesar...

Coordonnées
Lucia Plaza