Cambios en la parte regulada de la factura eléctrica de 2026 - Thunder Hunter

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El marco regulatorio del sistema eléctrico para 2026 ha venido marcado por la revisión de distintos componentes de la parte regulada de la factura, especialmente peajes y cargos. En una primera fase, estos cambios se abordaron desde un análisis general del contexto normativo y de sus posibles implicaciones, sin cifras definitivas. 

Lejos de las estimaciones iniciales, los datos confirman un cambio de estructura en los costes que deben soportar los consumidores, caracterizado por una mayor presión fiscal en los términos fijos de potencia y una actualización severa en las tasas de eficiencia energética.

A continuación, desglosamos las variaciones exactas que se aplicarán a partir del 1 de enero y cómo modifican la estructura de costes de las empresas.

Incremento en el Término de Potencia: el coste fijo sube

La principal novedad regulatoria es el encarecimiento del término de potencia. El regulador ha optado por elevar la recaudación a través de la parte fija de la factura, lo que significa que el coste por mantener el suministro disponible aumenta, independientemente del consumo realizado.

Analizando la variación de Peajes y Cargos respecto al año anterior, el impacto es especialmente acusado en el periodo punta (P1) para todas las tarifas:

  • En la Alta Tensión (Tarifas 6.1TD): El coste del kW contratado en el periodo P1 sufre un incremento directo de 0,8035 €/kW al año. Los periodos llanos (P2) también se ven afectados con una subida de más de 0,43 €/kW, mientras que el resto de periodos sufren aumentos más moderados pero constantes.
  • Para Pymes (Tarifas 3.0TD): Los suministros en baja tensión verán cómo cada kW contratado en su periodo más caro (P1) aumenta 0,7184 € anuales. Al igual que en alta tensión, la subida es generalizada en todos los tramos horarios, encareciendo la estructura fija del contrato.
  • En tarifas 2.0TD: Para los puntos de suministro más pequeños, la subida se concentra casi en su totalidad en el periodo punta, con un aumento de 0,7739 €/kW año.

Este movimiento penaliza los excesos de potencia contratada. Si anteriormente mantener un margen de seguridad amplio en la potencia era un coste asumible, en 2026 ese “colchón” de kW no utilizados tendrá un impacto económico mucho mayor en el balance anual.

La aportación al FNEE casi se duplica

El cambio más drástico en los costes variables (los vinculados al consumo de energía) se encuentra en la aportación al Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE). Este concepto, que abonan todos los consumidores por cada kWh consumido, ha sufrido una revisión al alza muy significativa para 2026.

El valor oficial ha quedado fijado en 0,002658 €/kWh.

Para contextualizar el impacto de esta medida, basta recordar que el coste en el ejercicio anterior fue de 0,001429 €/kWh. Esto supone, en la práctica, que el coste regulado destinado a este fondo casi se ha duplicado. En empresas con procesos intensivos en consumo de energía, esta variación en el cuarto decimal supone una diferencia tangible de miles de euros al cierre del año fiscal.

Financiación del Bono Social

Finalmente, se ha actualizado la cuantía destinada a la financiación del Bono Social. Este coste se aplica como un término fijo por punto de suministro (CUPS), ajeno a la potencia o al consumo.

El importe establecido para 2026 es de 6,979247 euros por CUPS al año, lo que se traduce en un coste diario en factura de 0,019121 €. Se consolida así como un coste operativo fijo más dentro de los cargos del sistema.

Conclusión operativa

La normativa para 2026 dibuja un escenario donde la optimización técnica cobra más relevancia que nunca. La subida de los términos de potencia en los periodos P1 obliga a ajustar los contratos a la demanda real para evitar sobrecostes fijos. Simultáneamente, el fuerte incremento en la tasa del FNEE penaliza el volumen de consumo, reduciendo el periodo de retorno de cualquier inversión destinada a la eficiencia energética o al autoconsumo.

Ya no se trata de previsiones, sino de costes oficiales que se aplicarán en la próxima facturación. Revisar los parámetros de contratación con estos nuevos valores es el único mecanismo efectivo para mitigar el impacto de estas subidas regulatorias.

Coordonnées
Gonzalo Ojeda