La percepción ciudadana de la financiación en infraestructuras
Por César Navarro · Consultor de datos en GAD3.
La tragedia en Adamuz ha reabierto un debate profundo sobre la gestión de los recursos públicos, sumándose a la memoria colectiva de sucesos como la DANA en Valencia, la erupción volcánica en La Palma, el apagón nacional o los incendios forestales que han atacado España este verano. Además, la posterior implementación de limitaciones de velocidad en diversos tramos ferroviarios ha actuado como una señal de alerta para la sociedad, que comienza a poner el foco en el estado real de la infraestructura. En este artículo repasamos la opinión de los ciudadanos sobre la financiación en infraestructuras públicas, con el fin de comprender su malestar.
Déficit de inversión en infraestructuras percibido
Tomando datos del Barómetro Fiscal de 2024, los españoles perciben una disonancia entre el dinero que se debería destinar a la financiación de las infraestructuras públicas (carreteras, infraestructuras ferroviarias, puentes, aeropuertos, infraestructuras hídricas, alumbrado público, etc.) y el que creen que se destina.
La financiación de infraestructuras públicas es una prioridad para la población española, afirmando un 86% de la población que debería destinarse bastante o mucha financiación pública (similar a lo datos para la sanidad, educación y servicios sociales). En cambio, solo un 55% considera que se está destinando bastante o mucho dinero de los impuestos a las infraestructuras, creando una brecha de 31 puntos con el ideal.
Voluntad de aportar a cambio de resultados
Otra forma de ver la importancia que se otorga a las infraestructuras consiste en comprobar si los ciudadanos estarían dispuestos a pagar más impuestos con el fin de reforzarlas o mejorarlas.
El barómetro nos muestra que el 54% de la población estaría dispuesta a pagar más impuestos si se les asegura que mejorarán o reforzarán las infraestructuras públicas. Este dato no diferencia entre quienes consideran que se destina poco o bastante dinero a las mismas. De hecho, un 52% de aquellos que consideran que se destina un dinero insuficiente a las infraestructuras estaría dispuesto a pagar más impuestos si se le asegura que las mejorará o reforzará.
¿Se puede recuperar la confianza?
Mientras la percepción ciudadana se mantenga así, este tipo de sucesos seguirán reabriendo debates con respecto a la gestión de los impuestos.
Los propios ciudadanos explican qué se debería hacer para que la confianza en el sistema fiscal aumente. El 66% de la población menciona que hace falta una mejora en la gestión del gasto público (proporcionar mejores servicios con los recursos de que dispone) y un 62% recalca también la necesidad de aumentar la transparencia respecto a cómo se gasta el dinero recaudado vía impuestos.
Conclusión
La crisis de Adamuz reabre el debate de la gestión pública, aplicada a la financiación ferroviaria, debido a que los ciudadanos perciben que se destinan menos recursos de los necesarios a la financiación de las infraestructuras públicas.
A pesar de esta disonancia, la mitad de la población estaría dispuesta a pagar más impuestos con el objetivo de reforzarlas. Tan solo piden a cambio: mejorar la gestión y la transparencia del gasto público.