Un 2025 exigente marcado por volatilidad y reajustes
El ejercicio 2025 estuvo marcado por un entorno financiero exigente, con una elevada volatilidad en la primera mitad del año asociada a las tensiones geopolíticas, la incertidumbre política y las dudas sobre la sostenibilidad fiscal en algunas economías desarrolladas. El segundo semestre actuó como una fase de ajuste, en la que los mercados trataron de compatibilizar una desaceleración económica moderada con unas condiciones financieras que, en términos generales, siguieron siendo favorables. La atención de los inversores se centró en la evolución de la inflación, el ritmo de normalización de las políticas monetarias y el impacto real de las decisiones comerciales y geoestratégicas sobre el crecimiento global.
Desempeño macroeconómico y divergencias regionales
Desde el punto de vista macroeconómico, el crecimiento global fue positivo, aunque inferior a su potencial y con divergencias relevantes por áreas geográficas. En Estados Unidos, el consumo privado siguió siendo el principal soporte de la actividad, respaldado por un mercado laboral aún sólido, si bien comenzaron a apreciarse señales de enfriamiento en algunos indicadores adelantados. En la eurozona, el crecimiento fue contenido, con Alemania mostrando debilidad y las economías periféricas, entre ellas España, registrando un mejor comportamiento gracias al dinamismo del sector servicios. China continuó siendo un foco de incertidumbre, lastrada por la debilidad del sector inmobiliario y la confianza del consumidor.
Inflación y política monetaria: cambio de foco
La inflación dejó de ser el principal riesgo sistémico, aunque siguió condicionando la actuación de los bancos centrales. La Reserva Federal llevó a cabo recortes graduales de tipos a lo largo de 2025, con un enfoque prudente y dependiente de los datos, mientras que el Banco Central Europeo pausó el proceso de bajadas en la segunda mitad del año, con la inflación cercana a su objetivo.
Mercados financieros: comportamiento por activo
En los mercados financieros, la renta fija recuperó protagonismo como activo relevante en las carteras, especialmente en un contexto de desaceleración económica. La renta variable mantuvo un tono positivo, con nuevos máximos en los principales índices, liderados por Estados Unidos, mientras que el mercado español destacó por su buen comportamiento relativo. El oro reforzó su papel como activo diversificador en un entorno de incertidumbre.
Inicio de 2026: continuidad de tendencias
El inicio de 2026 ha mostrado, por el momento, una notable continuidad con las dinámicas observadas al cierre del ejercicio anterior. Los mercados de renta variable han prolongado el tono positivo, con nuevas revalorizaciones, mientras que la renta fija sigue mostrando un comportamiento más volátil, especialmente en los tramos largos de la curva. A pesar de ello, la actividad en el mercado primario ha sido elevada, reflejo de unas condiciones financieras que continúan siendo favorables para las compañías. El oro mantiene una tendencia alcista y se consolida como uno de los activos más demandados. Mientras tanto, el dólar continúa debilitándose frente al euro, penalizando las inversiones que tenemos en los mercados estadounidenses.
Geopolítica y riesgos globales
La geopolítica ha vuelto a ocupar un lugar destacado en el arranque del año. A los conflictos ya existentes se han sumado nuevos focos de tensión como Groenlandia, lo que contribuye a mantener un elevado nivel de incertidumbre, sin que por ahora se aprecien señales claras de distensión.
Situación macro y perspectivas monetarias
En el ámbito macroeconómico, los últimos datos apuntan a un crecimiento sólido de la economía estadounidense, apoyado por la inversión empresarial, mientras que la inflación se mantiene contenida. Este escenario mantiene abiertas las opciones de nuevas bajadas de tipos a lo largo de 2026. No obstante, este contexto convive con factores de riesgo, como las tensiones geopolíticas o la presión política sobre los bancos centrales, que invitan a mantener una visión equilibrada.
Ajustes estratégicos en fondos multiactivo
En este entorno, hemos realizado ajustes moderados en el posicionamiento de nuestros fondos multiactivos, con el objetivo de mejorar el perfil de riesgo de las carteras. En renta fija, hemos incorporado DNCA Invest Alpha Bonds, un vehículo con mayor flexibilidad en la gestión de la duración y de la exposición a los distintos tramos de la curva. Este enfoque permite una mejor adaptación a un escenario de elevada volatilidad y contribuye a una gestión más eficiente del riesgo.
Redistribución de carteras y tramos de duración
Como resultado de este cambio, hemos reducido la exposición a los tramos más largos de la curva, más sensibles a la incertidumbre fiscal y también a los fondos de muy corto plazo y monetarios, cuyo potencial de rentabilidad se ve más limitado en un entorno de bajadas de tipos. En su lugar, reforzamos los tramos intermedios, que combinan cupones atractivos con una apreciación a medida que se aproxima el vencimiento.
Oro como activo táctico en carteras
Asimismo, durante el mes de enero hemos incorporado de forma táctica una posición en oro en los fondos multiactivos de mayor perfil de riesgo (Bóreas, Mistral y Siroco) y revisado al alza su peso en el resto de los fondos (Harmatán, Alisio, Arlanza y Genil). Esta decisión se apoya en factores estructurales como la persistencia de la incertidumbre geopolítica, la diversificación de reservas por parte de los bancos centrales, un ciclo de tipos a la baja y la presión a la que hace frente el dólar. Aunque, el rally vivido en los metales preciosos durante la segunda quincena del mes, nos llevó a reducir posteriormente esta posición, aflorando importantes plusvalías.
Balance y visión para los próximos meses
Con todo ello, cerramos el primer mes del año con una valoración razonablemente positiva: el comportamiento de los mercados ha sido coherente con nuestras previsiones, con un buen tono en la renta variable, mayor volatilidad en la renta fija y un apoyo adicional del oro. Mantenemos, por tanto, un mensaje de optimismo prudente, atentos a la evolución de los riesgos y a las oportunidades que puedan surgir en los próximos meses.
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Director de Análisis