Autor: firmainvitadapj
20 febrero, 2026
El pasado 3 de diciembre de 2025 vivimos una jornada muy especial en el cantón San Sebastián Asuchío, en el municipio de Zaragoza, El Salvador. Allí realizamos una brigada de salud comunitaria dentro del proyecto “Contribuir al Derecho a una Vida libre de Violencias de mujeres rurales a través del fortalecimiento económico y social desde un enfoque agroecológico y medio ambiental”, financiado por el Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Integralia, y ejecutado en coordinación con la Asociación de Mujeres Tecleñas.
Nuestro trabajo allí tiene un eje muy claro: fortalecer el empoderamiento económico de mujeres en situación de vulnerabilidad a través de emprendimientos agroecológicos. Pero hay algo que tenemos muy presente: no puede haber una vida libre de violencias si no hay acceso a la salud.
La salud también es un derecho
En muchas comunidades rurales, ir al médico no es tan sencillo como pedir cita y coger el autobús. Las distancias son largas, el transporte es limitado y la situación económica complica aún más las cosas. Y cuando hablamos de mujeres, la realidad se vuelve todavía más compleja: las responsabilidades de cuidado, la dependencia económica y las dificultades para desplazarse hacen que muchas consultas médicas se pospongan… o no lleguen nunca.
Por eso, las brigadas de salud comunitarias son mucho más que una jornada puntual. Son una forma de acercar servicios esenciales, de reducir brechas y de recordar algo fundamental: la salud es un derecho.
Una comunidad que se organiza
La brigada se desarrolló bajo el modelo comunitario Consejo Qío, que busca unir esfuerzos institucionales y comunitarios para llevar servicios de salud a los territorios que más lo necesitan. Antes de llegar a San Sebastián Asuchío hubo un proceso importante de coordinación con la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (OPAMSS): identificar necesidades, crear alianzas y decidir juntas dónde era más urgente intervenir.
Se priorizaron tres territorios: Cantón Los Pajales, Cantón Las Granadillas y Cantón San Sebastián Asuchío, siendo este último el escenario de la primera jornada.
Y la respuesta fue enorme.
128 personas, muchas historias
A la brigada acudieron 128 personas: 78 mujeres, 41 niñas, niños y adolescentes, y 9 hombres. Durante la jornada se ofrecieron servicios de odontología, medicina general, farmacia, ecografías mamarias, citologías, vacunación y control de niño sano.
Estos servicios fueron posibles gracias al trabajo conjunto con equipos del Ministerio de Salud y personal médico de la Lotería Nacional Civil, con quienes hemos establecido alianzas para fortalecer la cobertura de estas jornadas.
Pero además de consultas médicas, hubo información, conversación y aprendizaje.
El Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU) instaló un stand informativo para orientar a las mujeres sobre los servicios de atención y acompañamiento disponibles. Porque conocer los derechos y las rutas de apoyo también salva vidas.
La organización juvenil Red Coincidir dinamizó un espacio educativo sobre salud menstrual. Con dinámicas participativas se hablaron de mitos, cuidados e insumos relacionados con la menstruación. Como parte de la actividad, se entregaron 75 kits menstruales, promoviendo el autocuidado y la dignidad menstrual.
Detectar a tiempo puede cambiarlo todo
Uno de los resultados más relevantes de la brigada fue la detección temprana de cuatro posibles casos de tumores mamarios a través de ecografías. Estos casos fueron derivados de forma inmediata a servicios especializados para su evaluación y seguimiento.
Puede parecer un dato más. Pero no lo es.
Cuando los servicios de salud se acercan a las comunidades, el diagnóstico llega antes. Y cuando el diagnóstico llega antes, las posibilidades cambian. La prevención salva vidas.