El estancamiento de las exportaciones y el aumento de las importaciones agravan el déficit comercial español en 2025
Madrid, 19 de febrero de 2026. – El déficit comercial de bienes alcanzó los 57.054 millones de euros en 2025, según los datos COMEX publicados este jueves. Las exportaciones españolas sumaron 387.091 millones de euros, con un crecimiento interanual del 0,7 %, mientras que las importaciones ascendieron a 444.146 millones, un 4,6 % más que en el mismo periodo de 2024.
“No estamos ante un bache coyuntural, sino ante una tendencia que se repite trimestre tras trimestre y que empieza a adquirir un carácter estructural”, señala Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores e Inversores.
Las exportaciones españolas de bienes apenas han registrado crecimiento en valor a lo largo del año y, teniendo en cuenta la evolución de los precios, todo apunta a una caída en términos de volumen. Por el contrario, las importaciones han seguido aumentando a mayor ritmo, lo que ha provocado que el déficit comercial se haya ampliado de forma significativa respecto a 2024.
“España está importando mucho más de lo que es capaz de vender al exterior, y ese desequilibrio se está consolidando”, advierte Bonet. “El problema no es solo el tamaño del déficit, sino su persistencia”.
Este deterioro se concentra de forma especial en la balanza de productos no energéticos, cuyo déficit pasó de 9.833 millones de euros en 2024 a casi 27.762 millones en 2025. Además, a excepción del sector energético, prácticamente todos los sectores económicos han incrementado sus importaciones, lo que evidencia una pérdida de equilibrio en el comercio exterior español.
Este estancamiento del comercio exterior tiene además un reflejo directo en el conjunto de la economía española. Tal y como explica el presidente del Club de Exportadores, “la exportación de bienes y servicios tras alcanzar en 2022 un peso cercano al 41 % del PIB, impulsado por el fuerte dinamismo de las ventas exteriores, el sector exportador ha ido perdiendo relevancia en los últimos años. Según las estimaciones más recientes, su aportación se sitúa actualmente en torno al 37 % del PIB, lo que confirma que el comercio exterior ha dejado de actuar como uno de los principales motores de crecimiento de la economía española”.
Frente a la debilidad del comercio de bienes, los datos disponibles muestran un comportamiento más dinámico de las exportaciones de servicios en 2025. “Según los datos disponibles, de enero a septiembre, las exportaciones de servicios crecieron en torno a un 11 %, con un incremento especialmente destacado de los servicios no turísticos, que aumentaron un 15 %, mientras que los servicios turísticos crecieron un 7 %.
Este mejor comportamiento del sector servicios contribuye a amortiguar parcialmente el deterioro del comercio de bienes”, explica Bonet, si bien no resulta suficiente para compensar el fuerte aumento del déficit comercial de mercancías ni la pérdida de peso del sector exportador de bienes en el conjunto de la economía.
Un contexto internacional que añade complejidad
En relación con la política comercial de la Administración Trump, los datos confirman que la guerra arancelaria no ha tenido efectos globales significativos sobre el comercio exterior español en su conjunto. Sin embargo, sí se ha producido un claro deterioro del intercambio bilateral con Estados Unidos, donde las exportaciones españolas han mostrado debilidad mientras que las importaciones procedentes de EEUU han continuado creciendo.
“Las exportaciones españolas a Estados Unidos han caído, pero menos de lo que cabría haber esperado dada la magnitud de los aranceles, pero el saldo comercial se ha deteriorado claramente porque nuestras importaciones desde EEUU han aumentado un 7% explica el presidente del Club.
Por su parte, la relación comercial con China sigue creciendo, algo en exportaciones, pero sobre todo en importaciones. Como consecuencia, el déficit comercial bilateral continúa ampliándose y explica una parte muy significativa del déficit total de la balanza de bienes española.
“China se ha convertido en el principal factor explicativo del déficit comercial español y está a punto de superar a Alemania como primer proveedor extranjero de nuestro país”, subraya Bonet. “El déficit comercial con China alcanzó 42.000 millones de euros, y el déficit comercial total en productos no energéticos de España 27.000, millones”.
Excesiva concentración geográfica en Europa
Desde el punto de vista geográfico, Europa continúa concentrando cerca del 74 % de las exportaciones españolas, una proporción que se mantiene prácticamente inalterada año tras año. Esta elevada dependencia del mercado europeo, unida a la ralentización económica del continente, ha contribuido al estancamiento de las ventas exteriores y a la reducción del superávit comercial con la Unión Europea.
“Nuestra excesiva concentración geográfica nos hace especialmente vulnerables cuando Europa se desacelera, y eso es exactamente lo que estamos viendo en los datos de 2025”, apunta el presidente del Club de Exportadores.
Finalmente, los datos vuelven a poner de manifiesto un problema estructural del tejido exportador español. El número de exportadores regulares se mantiene estancado o en ligero descenso y una parte muy elevada de las exportaciones sigue concentrándose en un número reducido de grandes empresas.
“España cuenta con muy pocas empresas exportando de forma regular para el tamaño de su economía”, concluye Bonet. “Si no ampliamos la base exportadora el desequilibrio del comercio exterior seguirá agravándose”.
En conjunto, los datos de 2025 confirman la necesidad de reforzar la base exportadora española, diversificar mercados y mejorar la competitividad de las empresas para evitar que el actual desequilibrio del comercio exterior se consolide como un problema estructural a medio plazo.