Stephanía Mosquera, investigadora senior del Energy Lab de Orkestra, presentó un análisis sobre las principales barreras y determinantes de la aceptación social de proyectos renovables.
El bloque central de la jornada se centró en la presentación del estudio de Orkestra. La investigadora situó el debate en el marco de la “justicia energética”, que implica garantizar la participación ciudadana en la toma de decisiones, repartir de forma equitativa costes y beneficios y prestar especial atención a los colectivos vulnerables. En este contexto, subrayó que el rechazo no responde a criterios estéticos, sino a un balance de bienestar: la aceptación se produce cuando los impactos negativos se compensan con beneficios tangibles para la comunidad.
Asimismo, advirtió de que los promotores suelen plantear los beneficios como opcionales, mientras que los costes —impacto paisajístico, ruido o molestias— se perciben como inevitables. Como respuesta, propuso buenas prácticas como analizar en profundidad el contexto local, fomentar la “propiedad psicológica” del proyecto y mantener canales de comunicación bidireccionales durante toda la vida útil de la instalación.
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