¿Es tabú hablar de dinero? - Fundación Nantik Lum

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¿Es tabú hablar de dinero?

El dinero sigue siendo uno de los grandes tabúes sociales. ¿Por qué nos incomoda tanto hablar de lo que ganamos, gastamos o tenemos? Desde la comparación social hasta la desigualdad económica, analizamos las razones culturales, psicológicas y sociales que mantienen el dinero como un tema prohibido.

Tabú es una palabra de origen polinesio que significa “prohibido” y que incorporamos a nuestro lenguaje hace poco más de un siglo. No es que antes no hubiese cosas prohibidas, vedadas, profanas o de mal gusto, sobre las que no se podía hablar. Claro que las había, y muchas de ellas siguen siendo hoy en día temas delicados sobre los que hablar en público.

Los tabúes cambian, pero hablar de dinero sigue siendo incómodo

Los tabúes nos muestran la moral imperante de las épocas y, por suerte, van cambiando con el pasar del tiempo. Hasta hace no mucho, hablar del embarazo era un tabú, por ejemplo. Pero en los últimos años hemos asistido también a la caída de muchos muros morales y nos resulta muy natural hablar de salud mental, sexualidad o la violencia contra la mujer.

Sin embargo, hay algunos temas que siguen siendo tabú. Cada noche, en prime time, un programa de la televisión pública, La Revuelta, somete a sus invitados a dos preguntas incómodas. Curiosamente, muchos de ellos contestan a la pregunta sobre sexo sin demasiados titubeos, pero la mayoría trata de escabullirse de la pregunta sobre dinero. Así que, preguntémonos sin tabúes ¿por qué nos resulta tan incómodo a hablar de dinero?

Dinero, estatus, creencias sobre el esfuerzo y valores culturales

Uno de los principales motivos por los que rehusamos hablar de dinero es debido a una cuestión de comparación social. El dinero está fuertemente ligado al estatus y al poder, y esta comparativa nos puede posicionar en un lugar del espectro éxito-fracaso del que no nos sintamos orgullosos.

Otra razón es la atribución, basada en los principios protestantes del trabajo, de que el dinero está vinculado al esfuerzo y la productividad. De manera que tener poco dinero, podría ser interpretado como una falta de esfuerzo o ambición.

Desde algunas culturas religiosas, el dinero es considerado algo impuro que puede estar relacionado con la avaricia o a usura. De manera que acumular mucho dinero, podría ser sinónimo de tener una conducta egoísta.

Por otra parte, existen las múltiples cuestiones personales relacionadas con nuestros aprendizajes familiares, con nuestra propia forma de entender la riqueza y los simbolismos vinculados a ella, así como cuestiones de índole educativa como la falta de conocimientos financieros.

Un tabú que también oculta desigualdad

Pero existe una razón más, y que afecta principalmente a las personas de más bajos recursos. Hablar de dinero implica exponer sin tapujos las desigualdades económicas existentes entre diferentes sectores económicos, países, roles dentro de una organización, género, etnia, etc. Y es posible que para quienes tienen intereses en que la desigualdad siga existiendo, que el dinero siga siendo tabú tenga una función de control social.

El secretismo entorno al dinero nos limita a la hora de detectar problemáticas comunes y articular acciones colectivas. Esto desplaza el foco de las injusticias estructurales a las responsabilidades individuales, permitiendo el florecimiento de sentimientos de culpa y baja autoestima. Las implicaciones en el bienestar de las personas son notables, razón por la cual la comunidad científica está poniendo su atención en ello. Diversos estudios sobre psicología y neurociencia advierten de los efectos que la preocupación económica tiene sobre la salud y el desarrollo cerebral.

Como hemos aprendido a lo largo de la historia, la única forma de paliar el sufrimiento fruto de las desigualdades es empezar por colectivizar la experiencia. Descubrir que hay muchas personas en situaciones similares promueve la confluencia de las fuerzas necesarias para empujar todos a una y derribar el muro.

El apoyo de las instituciones es fundamental para crear una cultura de transparencia con respecto al dinero. Recientemente se ha aprobado desde la Unión Europea una ley de Transparencia Salarial que obligará a las empresas a publicar rangos salariales en ofertas de empleo, prohibirá preguntar por salarios anteriores y garantizará el derecho de los empleados a conocer las retribuciones medias de puestos iguales. Su objetivo es reducir la brecha de género exigiendo informes periódicos de brecha salarial.

También existen otras iniciativas que tratan de derribar el tabú en torno al dinero, como la Global Money Week impulsada por la alianza Finanzas Para Todos (de la que somos parte en Nantik Lum) que este año tiene lugar del 16 al 23 de marzo. El tema de este año es «Habla de dinero, es de buena educación» y abre la oportunidad para aprender, participar y avanzar hacia una cultura financiera más abierta, normalizada, informada y responsable.

Desde la Fundación Nantik Lum creemos que aún queda mucho camino por hacer, por eso nos dedicamos a difundir el concepto de salud financiera, como una forma de democratizar el conocimiento y empoderar a los colectivos más vulnerables.


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