Autor: Pilar Nicolás Rodríguez
13 marzo, 2026
Más que un simple compendio estadístico, el Barómetro Juventud y Género 2025 del Centro Reina Sofía de Fad Juventud se presenta como un mapa detallado de las tensiones, avances y resistencias que definen a la generación actual en España. Esta quinta edición no solo captura el presente, sino que consolida una serie histórica iniciada en 2017, permitiéndonos observar a lo largo de casi una década cómo se transforman las mentalidades de hombres y mujeres en un contexto social cada vez más complejo.
El estudio, financiado por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, se ha realizado a través de una encuesta online a una muestra de 3.327 personas residentes en España, de las cuales 1.528 son jóvenes de entre 15 y 29 años. Con un trabajo de campo desarrollado entre abril y mayo de 2025, esta investigación analiza las tendencias de una socialización diferencial de género que han marcado la evolución de la juventud española durante los últimos años.
La fractura en la percepción de la realidad social
El punto de partida de este análisis sociológico es una evidencia de desconexión: la forma en que chicos y chicas interpretan la desigualdad en España es radicalmente distinta. Mientras que el 48,9% de la juventud percibe que existen grandes desigualdades de género, al desglosar el dato encontramos que el 61,4% de las mujeres así lo cree, frente a un exiguo 36,7% de los hombres. Esta brecha de casi 25 puntos no es solo estadística, sino que refleja una vivencia del mundo profundamente divergente.
Para las mujeres, la desigualdad no es un concepto abstracto, sino una realidad que condiciona sus oportunidades vitales. En cambio, para una parte significativa de los varones jóvenes, el discurso de la igualdad se percibe con recelo. El informe destaca que el 46,1% de los hombres jóvenes sostiene que las políticas de igualdad han discriminado al género masculino, una cifra que ha crecido de manera constante en los últimos años. Este sentimiento de «agravio» es fundamental para entender la polarización actual.
El repliegue del feminismo y la sombra de la manipulación
Uno de los datos más comentados de la investigación es el descenso en la identificación con el feminismo. Si en 2021 casi la mitad de los y las jóvenes (49,9%) se declaraban feminista, en 2025 esa cifra ha caído al 38,4%. Este retroceso de 12 puntos en cuatro años sugiere un cambio de ciclo. Lo más llamativo es que cerca de la mitad de los y las jóvenes (49,2%) percibe ahora el feminismo como una «herramienta de manipulación política».
Esta desconfianza no implica un rechazo total a los valores de igualdad, ya que el 65,7% coincide en que una sociedad igualitaria es más justa. Sin embargo, existe una fatiga ante lo que muchos jóvenes consideran un discurso institucionalizado. El informe apunta que el feminismo ha pasado de ser un consenso movilizador a un terreno de disputa ideológica, donde las mujeres mantienen un apoyo mayoritario pero los hombres se alejan progresivamente.
Relaciones de pareja: el espejismo de la igualdad total
Cuando el estudio de Fad Juventud analiza la vida íntima, los resultados son paradójicos. Por un lado, hay un triunfo cultural de los modelos igualitarios: el 81,8% defiende la comunicación abierta y el 77,4% aboga por la igualdad de derechos y responsabilidades en la pareja. No obstante, bajo esta superficie de modernidad, persisten y crecen mitos del amor romántico que pueden ser la antesala de la toxicidad.
Es especialmente revelador que ideas como la «entrega total» o la creencia de que el amor debe ser «para siempre» hayan ganado adeptos desde 2017, aumentando casi 20 puntos en algunos indicadores. Estos ideales suelen llevar aparejada una mayor tolerancia al control. De hecho, el 31% de los jóvenes considera normal saber dónde está su pareja en cada momento, una cifra significativamente superior al 20,9% de la población adulta. La juventud actual parece estar «re-tradicionalizando» ciertos aspectos emocionales, confundiendo el cuidado con la vigilancia.
La normalización del control digital y los celos
El Barómetro 2025 pone el foco en cómo la tecnología ha transformado la violencia en la pareja hacia formas más sutiles, pero igualmente dañinas. Las conductas de control digital son las más extendidas: el 21,9% de jóvenes afirma haber presenciado cómo alguien revisa el móvil de su pareja y el 24,4% ha visto enfados por no recibir una respuesta inmediata en redes sociales.
Lo preocupante es la diferencia generacional en la percepción de los celos. El 22,9% de la juventud los interpreta como una prueba de afecto, frente al 11,7% de las personas adultas. Esta mayor tolerancia juvenil a dinámicas posesivas sugiere que los mensajes sobre relaciones sanas están compitiendo, a menudo en desventaja, con relatos románticos tóxicos que circulan en general, no únicamente en entornos digitales.
Estereotipos de género y el peso de lo «tradicional»
A pesar de los avances a favor de la diversidad, los estereotipos de género siguen arraigados en el imaginario de las personas jóvenes. El análisis de Fad Juventud muestra que las mujeres siguen siendo asociadas a la sensibilidad, la ternura y la responsabilidad, mientras que los hombres se vinculan con la valentía, el dinamismo y la agresividad. Estas etiquetas no son inocuas; dictan cómo se espera que se comporten y qué carreras deben elegir.
En el ámbito profesional, se observa una resistencia al cambio: las ingenierías y la tecnología siguen viéndose como dominios masculinos. Por contra, el sector de los cuidados y la educación permanece fuertemente feminizado en las expectativas juveniles. Esta persistencia de roles tradicionales limita el desarrollo del talento y perpetúa la brecha salarial futura.
La experiencia de la discriminación: una realidad cotidiana
El informe arroja un dato desolador: solo el 17% de los y las jóvenes afirma no haberse sentido discriminado nunca. Los motivos varían, pero el aspecto físico aparece como la causa transversal de malestar para ambos sexos. Sin embargo, para las mujeres, el género sigue siendo una fuente crítica de trato desigual.
Esta sensación de ser juzgadas constantemente por estándares externos afecta la salud mental y la seguridad personal. El estudio resalta que las chicas jóvenes reportan mayores niveles de presión social respecto a su imagen y comportamiento, mientras que los chicos sienten la necesidad de reafirmar una virilidad que a menudo se asocia con el éxito económico y la falta de vulnerabilidad emocional.
Percepciones sobre las causas de la violencia de género
Al preguntar a la juventud sobre qué factores influyen más en la violencia contra las mujeres, las respuestas revelan una combinación de perspectivas. Si bien muchas personas jóvenes tienden a centrarse en factores individuales, como la falta de educación (27,2%) y el consumo de alcohol o drogas (24%), es notable que las chicas muestran una mayor inclinación a considerar los elementos estructurales. Estas incluyen la desigualdad, el sistema patriarcal y la educación como causas fundamentales de la violencia de género. Sin embargo, en general, los factores estructurales quedan relegados a un segundo plano en la percepción de muchos jóvenes. Esta tendencia dificulta el desarrollo de enfoques preventivos que aborden la violencia de género desde una base social sólida.
Tareas para el futuro: educación, escucha y diálogo
Las conclusiones del Barómetro Juventud y Género 2025 subrayan que nos encontramos ante una generación que, aunque acepta formalmente la igualdad, está atravesada por nuevas formas de control y por una polarización identitaria que dificulta la convivencia.
El reto no es solo seguir proporcionando datos, sino transformar esa investigación en estrategias pedagógicas que resuenen con la realidad de los y las jóvenes. Es imperativo trabajar en la desmitificación del amor posesivo y en la creación de espacios donde los hombres jóvenes no se sientan atacados por la igualdad, sino partícipes de ella. Las personas jóvenes en España tienen el potencial de liderar el cambio hacia una sociedad más justa, pero como muestra este informe de Fad Juventud, el camino requiere de un esfuerzo colectivo para superar las brechas de percepción y los estereotipos que aún persisten.
BIBLIOGRAFÍA
Kuric Kardelis, S., Gómez Miguel, A. y Sanmartín Ortí, A. (2026). Barómetro Juventud y Género 2025. Centro Reina Sofía de Fad Juventud. https://doi.org/10.5281/zenodo.18482115