Más vale que lleguen a Navarra las pilas chinas, para compensar las millonarias fugas de la Comunidad de 2025

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Es una buena noticia, no se trata de decir lo contrario simpaticemos o no con el gobierno de Chivite, que Navarra parezca a punto de ser la elegida por la sociedad china Hithium Energy Storage para poner en marcha una planta de baterías. La planta, significativamente, se pondría en marcha en donde estaba ubicada BSH, lo que añade si cabe cierto simbolimso al asunto. Efectivamente, progresar no es tanto que no haya cierres y salidas como que por cada empresa o inversor que sale vengan dos. Ese es precisamente el problema, si Navarra sigue siendo atractiva o no para la inversión.

Sobre el papel, la apertura de esta planta en Navarra representa una potente inyección financiera, con la expectativa de una inversión de 400 millones y la creación de 800 empleos (hay cifras cambiantes). Tengamos en cuenta que la nueva planta se levantaría sobre el cadáver de BSH con un ERE de 600 empleos. El acuerdo no obstante tiene incertidumbres y letra pequeña.

Por si se le ha escapado el detalle a alguien, el propio Diario de Noticias, el boletín oficioso del Gobierno de Navarra, ofrece la noticia entre interrogantes. Efectivamente, la decisión de poner en marcha la planta se encuentra avanzada pero no se puede considerar cerrada por completo todavía. Existen además consideraciones que habría que tener en cuenta. ¿Cómo se ha conseguido arrebatar a Euskadi la ubicación de esta planta? Para empezar, según se ha publicado, mediante la oferta de subvenciones por valor de 60 millones de euros. SODENA también participa en el asunto, por lo que no se trata sin más de una inversión china sin ninguna contrapartida y sin riesgos.

La noticia de la llegada de esta planta de baterías, en el caso de que efectivamente se llegue a materializar en todos sus extremos, hay que colocarla sin embargo en el contexto de la situación general de Navarra. Como decíamos, la planta llega para asentarse sobre las ruinas humeantes de BSH, pero es que además el balance de entradas y salidas de empresas en Navarra volvió a ser muy negativo en 2025, porque también lo fue en 2024. Para ser precisos, según refleja un reciente informe de Institución Futuro, en 2025 hubo más empresas que vinieron a Navarra de las que salieron, lo cual es una buena noticia, pero que queda empañada por el hecho de que el volumen de negocio de las empresas que se fueron fue 225 millones superior al de empresas que llegaron. O sea, que en volumen de negocio las salidas ganan a las entradas por 225 millones de euros. Si además SODENA anda por medio y vamos a tener que financiar con 60 millones de dinero público la planta china, el balance empieza a nublarse un poco, asumiendo además que la planta efectivamente acabe llegando a Esquíroz.

Para terminar, decíamos que 2025 también ha sido un año con un balance negativo para Navarra en las salidas y llegadas de empresas porque llueve sobre mojado. Si recordamos el balance de 2024, también el año anterior el saldo de salidas y entradas de empresas fue negativo y de hecho, por volumen de negocio, perdimos en el saldo 671 millones de euros. La llegada de los chinos con sus baterías y sus 400 millones, menos lo que tengamos que poner para que lleguen, sería por tanto un alivio y una buena noticia, pero no cambia el marco general negativo que estamos sufriendo. Pero que no lo estamos sufriendo como una catástrofe natural o un suceso aleatorio que nos ha caido sin quererlo del cielo, sino que es el marco espantaempresas que este gobierno ha creado.

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Sandra Aguilar