El anuncio que el pasado martes recibimos en Navarra, en relación con la implantación de una “gigafactoría” de Hithium en nuestra comunidad es, sin duda, una de las mejores noticias en relación con el futuro industrial de Navarra que hemos recibido en los últimos años. No solo por la implantación de la planta de fabricación de baterías, sino también, porque este hecho puede favorecer la creación de una nueva cadena de suministros para una actividad novedosa en nuestra tierra.
Por ello, en primer lugar, debemos felicitar a nuestro Gobierno y en especial al consejero de industria, Mikel Irujo, por este hito que puede representar una gran palanca que impulse el desarrollo industrial navarro en el medio plazo.
Pero también es conveniente recordar que una relocalización como ésta es una carrera de fondo. Haciendo un símil ciclista, es como participar en una vuelta España. Solo la gana quien llega con el maillot de líder a Madrid tras tres semanas de competición. De momento, Navarra ha vencido en el prólogo y saldrá como líder en la primera etapa. Pero antes de llegar a Madrid, deberá superar muchos retos.
Etapas maratonianas de formación en las que un equipo cualificado deberá asimilar el conocimiento necesario para gestionar una actividad totalmente nueva. Esto requerirá grandes esfuerzos y sacrificios de todo el equipo humano de la nueva compañía.
Etapas de montaña en las que el proyecto se enfrentará a dificultades específicas ligadas a una actividad industrial con cierto riesgo de impacto ambiental, debido a los procesos involucrados en la fabricación de las baterías.
El primer puerto de primera será el informe de impacto ambiental. Para superarlo, se deberán tener en cuenta las lecciones aprendidas, como consecuencia de los errores cometidos en otros proyectos anteriores y no volver a caer en un bloqueo.
A continuación, y muy probablemente, tengamos que enfrentarnos con algún puerto de “categoría especial” cuando se constituya la inevitable coordinadora anti… Será en este punto cuando será necesario un trabajo coordinado de todo el arco parlamentario para, de nuevo, evitar el bloqueo.
Por último y si seguimos manteniendo el liderato, llegará la contrarreloj por equipos. Será cuando se deba negociar el marco laboral para la planta. Tanto para el arranque de la actividad como para el medio plazo. En este tipo de etapa será fundamental la coordinación y el trabajo conjunto de la empresa, los sindicatos y el Gobierno. Si se pierde el rebufo se rompe la línea y, si los miembros del equipo se descuelgan, será imposible llegar al final de la etapa manteniendo el mallot de líder. En esta etapa no se gana la vuelta, pero sí se puede perder.
Siguiendo con el símil, el salir victorioso de una gran vuelta requiere no solo el trabajo de los ciclistas, sino que, sin el apoyo de todo el entorno necesario, mecánicos, fisioterapeutas, soporte logístico… la victoria es imposible. En el proyecto que nos ocupa será toda la sociedad navarra la que deba asumir el reto como propio y alinearse hacia el objetivo común de conseguir que el proyecto sea una realidad.
Por desgracia, en el pasado reciente hemos tenido oportunidades similares que por una razón u otra no hemos conseguido aprovecharlas. Se debe analizar con urgencia y profundidad qué es lo que está fallando en el proyecto de Mina Muga o qué ocurrió con Sunsundegui-Volvo, opciones ilusionantes que llegaron a Navarra y que por bloqueos o por algún desalineamiento en el proceso de implementación, hizo que, además de perder importantes recursos públicos, los potenciales inversores se hayan retirado haciendo que el primer proyecto mencionado esté en espera y el segundo se haya perdido.
El proyecto que hoy tenemos entre manos es un desafío aún mayor, ya que se trata de una actividad nueva en Navarra y aunque en la primera etapa hayamos salido victoriosos, los equipos rivales no darán la vuelta por perdida e implementarán tácticas para recuperar el liderato, empleando todos los medios a su alcance.
Solo compitiendo todos unidos y con el único objetivo de conseguir algo que puede ser un salto cualitativo en nuestra actividad industrial y, por tanto, para el desarrollo de Navarra, lo conseguiremos. La actitud de cada uno de los actores involucrados nos permitirá evaluar su implicación en la voluntad de conseguir algo que puede significar un salto delante de nuestra comunidad.
No quiero terminar sin volver a dar la enhorabuena al consejero Irujo y todo su equipo, incluida Sodena, y espero que a partir de ahora y hasta que las baterías estén saliendo de las líneas de montaje, cuente con el apoyo de todos.