Fish Room en Haití: El Lugar Donde Los Niños Encuentran Cuidados Cuando Lo Han Perdido Todo | Fundación NPH

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En Haití, donde la pobreza y la falta de recursos marcan la vida de miles de familias, hay niños que quedan completamente solos. En el Hospital Pediátrico St. Damien, la “Fish Room” se convierte en su único refugio: un espacio donde reciben cuidados médicos, acompañamiento y algo esencial que no debería faltar nunca en la infancia: protección.
Personal del Hospital St. Damien atendiendo a los niños de la sala pediátrica Fish Room

En el corazón de Haití, uno de los países con mayores índices de vulnerabilidad del mundo, el Hospital Pediátrico St. Damien es mucho más que un centro sanitario: es, para muchos niños, la única oportunidad de sobrevivir.

Dentro de este hospital existe una sala muy especial: la Fish Room. Un espacio dedicado a niños y niñas abandonados, muchos de ellos con enfermedades graves, discapacidades o desnutrición severa.

Aquí viven menores que no solo necesitan tratamiento médico constante, sino también cuidados a largo plazo, acompañamiento emocional y una atención que va mucho más allá de lo clínico.

La Historia de Sébastien

Sébastien llegó al hospital con solo 4 años. Su madre lo llevó por una enfermedad grave, pero nunca regresó. Desde entonces, el hospital se convirtió en su hogar.

Con el tiempo, los médicos diagnosticaron múltiples condiciones: daño neurológico, malformaciones congénitas, convulsiones y un desarrollo psicomotor muy limitado.

Hoy, Sébastien vive en la Fish Room junto a otros niños en situaciones similares.

No puede hablar ni moverse, pero reconoce voces, responde a los cuidados y, como explican quienes le acompañan cada día, es capaz de sonreír. Su historia no es única.

¿Por qué existen espacios como la Fish Room?

En Haití, muchas familias enfrentan decisiones imposibles.

La pobreza extrema, la falta de acceso a atención médica y el estigma asociado a la discapacidad llevan a algunas familias a dejar a sus hijos en hospitales con la esperanza de que allí reciban cuidados que ellas no pueden garantizar.

No es una decisión sencilla ni voluntaria en muchos casos, sino el reflejo de un sistema sin recursos suficientes para proteger a la infancia.

La Fish Room responde precisamente a esta realidad: ofrecer un entorno seguro, digno y profesional a niños en situación de abandono.

Lee el testimonio de Alex quien vivió en la fish room >

Un cuidado que va más allá de lo médico

En esta sala, cada niño requiere atención constante y personalizada. El equipo sanitario no solo administra tratamientos complejos, sino que también:

  • Alimenta a los niños
  • Les ayuda en su higiene diaria
  • Estimula su movilidad y desarrollo
  • Les acompaña emocionalmente

Porque incluso en situaciones de gran dependencia, el vínculo, el afecto y la dignidad son esenciales.

Sin embargo, los recursos son limitados. La sala cuenta con una capacidad reducida y, en muchas ocasiones, otros niños deben ser atendidos en diferentes áreas del hospital por falta de espacio.

Además, el coste del tratamiento es elevado: cuidar a un solo niño puede suponer alrededor de 1.800 dólares al mes, sin contar medicación específica.

Niño con discapacidad recibiendo cuidados en la Fish Room del Hospital St. Damien en Haití

Un reto compartido

El Hospital St. Damien trabaja junto a servicios sociales y organizaciones para encontrar soluciones a largo plazo: reintegración familiar, acogida o traslado a centros especializados. Aunque la mayoría de veces son reintegrados dentro de la familia de NPH, en programas especializados como St. Germaine, nuestro hogar residencial para la infancia con necesidades especiales.

En Haití, estas opciones son muy limitadas.

Por eso, mientras llegan esas oportunidades, la Fish Room sigue siendo ese lugar imprescindible donde estos niños pueden vivir, recibir cuidados y ser tratados con la dignidad que merecen.

Guerda, enfermera supervisora, lleva 7 años acompañándolos. Nos cuenta: “Para trabajar con estos niños, hay que tener un instinto maternal capaz de desarrollar un profundo amor y apego hacia ellos.

Guerda, enfermera supervisora en la Fish Room del Hospital St. Damien

Cómo puedes ayudar

Detrás de cada historia como la de Sébastien hay un equipo que no se rinde. Pero también hay una necesidad constante de recursos.

Con 10€ al mes, puedes contribuir a que el Hospital St. Damien siga ofreciendo atención médica, alimentación, materiales básicos y cuidados especializados a niños y niñas en situación de abandono.
Hazte donante y forma parte de este cuidado

Porque ningún niño debería enfrentarse a la enfermedad y al abandono en soledad.
Porque incluso en los contextos más difíciles, el cuidado también es una forma de justicia.

Coordonnées
Olga Pérez