La exposición El paso de la laguna Estigia. Paisaje, resiliencia y territorio propone una reflexión ambiciosa sobre la evolución del paisaje como categoría estética, visual y cultural. Tomando como punto de partida la obra de Joachim Patinir, considerada fundamental en la consolidación del paisaje como género autónomo, la muestra plantea un recorrido que trasciende lo histórico para situarse en el terreno de lo conceptual.
En la pintura de Patinir, el paisaje deja de ser un mero fondo narrativo para adquirir una función estructural. La figura humana se reduce y el territorio se convierte en el verdadero protagonista, articulado a través de recursos como la perspectiva atmosférica y la gradación cromática. Este cambio no es únicamente formal: implica una nueva forma de entender la relación entre el ser humano y su entorno.
A partir de la Colección Deltoro-Vives, uno de los conjuntos más relevantes de la Comunidad Valenciana para el estudio del paisaje, la exposición reúne una notable selección de obra gráfica flamenca y holandesa de los siglos XVI y XVII. Artistas como Anthonie Waterloo, Herman Saftleven, Jan van de Velde II, Lucas van Uden, Jacob van Ruisdael o Hans Bol evidencian cómo la circulación de imágenes en la Europa moderna fue determinante en la construcción del paisaje como sistema visual, técnico y cultural.
Este conjunto histórico dialoga con una cuidada selección de obras contemporáneas procedentes de instituciones, museos, galerías y colecciones privadas tanto nacionales como internacionales. Entre ellas destacan el Museo Centro de Arte Dos de Mayo, colecciones institucionales como la del Ayuntamiento de Valencia o la del Banco de Sabadell, así como galerías de referencia como Galería Luis Adelantado, The Goma, ProjecteSD, Carreras Múgica o Galería Elvira González.
La dimensión internacional del proyecto se refuerza con la participación de iniciativas como Borch Editions o Galerie Analix Forever, así como con la inclusión de obras vinculadas a los contextos artísticos de los Países Bajos, Francia y Alemania. Esta red de referencias subraya el carácter transnacional del paisaje como lenguaje visual compartido.
En el ámbito contemporáneo, artistas como Bleda y Rosa, Sergio Belinchón, Lara Almárcegui, Linarejos Moreno, Alain Urrutia, Xavier Ribas, Hamish Fulton o el dúo Albarrán Cabrera, entre otros, reactivan la noción de paisaje desde perspectivas diversas. Sus propuestas abarcan desde el archivo y la documentación hasta la intervención directa o el gesto conceptual, desplazando el foco hacia cuestiones como la transformación del territorio, su memoria o su dimensión política.
Lejos de seguir una narrativa cronológica, la exposición se articula mediante un sistema de resonancias visuales y conceptuales. El diálogo entre obra histórica y contemporánea no busca establecer una evolución lineal, sino activar relaciones de sentido que permitan repensar el paisaje como una construcción histórica e ideológica.
En este contexto, la referencia a la laguna Estigia funciona como una potente metáfora de tránsito. La exposición se configura como un umbral entre distintas temporalidades de la imagen, donde las formas de representación del territorio se superponen sin resolverse, generando una experiencia abierta y compleja.
El paisaje emerge así como una construcción inestable, donde naturaleza y cultura se entrelazan en múltiples capas de producción visual e histórica. A lo largo del recorrido, aparecen diversas configuraciones —evasión, trabajo, ruina, ocio, conflicto o desplazamiento— que no actúan como categorías cerradas, sino como intensidades de lectura.
A través de técnicas y soportes diversos —del grabado a la fotografía, la pintura, la instalación o el vídeo— el paisaje se revela como un campo en permanente transformación. Más que un motivo artístico, se presenta como un dispositivo de mediación entre el mundo y su interpretación.
Bajo el comisariado de Vicente Deltoro y Alfredo Llopico, El paso de la laguna Estigia plantea, en definitiva, una revisión profunda del paisaje: no como objeto de contemplación, sino como espacio de negociación, un lugar donde la imagen no representa simplemente la realidad, sino que construye las condiciones mismas de su aparición.
Sala San Miguel de la Fundación Caixa Castelló (Calle Enmedio, 17, Castelló)
Inauguración: Jueves, 23 de julio a las 19.30 horas
Con la colaboración del Ayuntamiento de Castellón y la Diputación de Castellón