Geopolítica y empresa: liderar en un entorno de incertidumbre estructural - Asociación Española de Directivos

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En un contexto marcado por la fragmentación del orden internacional y la proliferación de crisis simultáneas, la geopolítica ha pasado de ser un factor externo a convertirse en una variable central para la toma de decisiones empresariales. Bajo la moderación de Marta Fernández Currás, consejera y miembro del Consejo de AED en Galicia, Francisco José Dacoba, General de Ejército (r) y ex Director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, abordó cómo este nuevo entorno redefine los riesgos y las prioridades de la alta dirección en el Diálogo de Management celebrado en Santiago.

El sistema multilateral ha dejado paso a un escenario multipolar donde cada actor defiende sus propios intereses sin marcos claros de gobernanza, lo que implica el paso de conflictos localizados a una conflictividad generalizada en dimensiones económicas, tecnológicas y digitales. Para los comités de dirección, esto supone aceptar que la incertidumbre no es coyuntural, sino estructural, y que los marcos de decisión tradicionales han perdido su validez. Esta «policrisis» se ha convertido en la nueva normalidad operativa, donde los impactos son simultáneos, globales y persistentes debido a un mundo hiperconectado. Por ello, las organizaciones deben integrar la gestión de crisis como una capacidad permanente dentro del gobierno corporativo y la planificación estratégica.

Uno de los mayores riesgos estratégicos identificados es la excesiva dependencia de proveedores únicos o regiones concretas para suministros críticos como energía, tecnología o minerales. Incluso la transición energética está generando nuevas dependencias, especialmente hacia China, lo que convierte la diversificación de las cadenas de suministro en una prioridad estratégica vinculada directamente al P&L y no solo en una opción táctica. En este tablero de geometría variable, las empresas deben gestionar relaciones internacionales pragmáticas y no binarias, manteniendo vínculos simultáneos con actores como Estados Unidos o China y priorizando el interés empresarial sobre alineamientos ideológicos.

La seguridad también ha trascendido el ámbito militar para trasladarse al entorno empresarial mediante la guerra híbrida, que incluye ciberataques y desinformación, un riesgo especialmente crítico en España al ser uno de los países más atacados del mundo. Ante esta realidad, es fundamental incorporar capacidades de inteligencia estratégica para anticipar decisiones y evitar una gestión puramente reactiva. Finalmente, aunque la autonomía estratégica europea es necesaria, su ejecución se ve limitada por la fragmentación política, lo que obliga a las empresas a prepararse para competir en un entorno menos protegido y con un apoyo institucional que puede resultar lento o limitado. 

En definitiva, el nuevo escenario global exige un liderazgo capaz de interpretar el entorno y tomar decisiones bajo una incertidumbre constante, donde la ventaja competitiva reside en la capacidad de anticipación y adaptación continua.

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Raúl Lozano