Casa Pescadores ha cerrado la temporada de la clòtxina valenciana con un balance destacado: más de 100 kilos de producto servido y un nuevo récord de ventas en sala. El restaurante, impulsado por Grupo Mercabanyal y Jugando con Fuego, refuerza así su posicionamiento como uno de los proyectos gastronómicos con mayor proyección en la ciudad desde su apertura el 8 de noviembre de 2025.
Desde su inauguración, el espacio ha recibido a alrededor de 18.000 comensales, que han llenado sus diferentes ambientes en primera línea de la playa del Cabanyal. El proyecto defiende una idea clara: reivindicar la cocina marinera tradicional, la cultura de la sobremesa y el vínculo directo con el mar en Valencia.
La clòtxina valenciana como eje de identidad gastronómica
La campaña de la clòtxina ha puesto en valor no solo el producto, sino también todo el ecosistema humano que lo sostiene. La figura de Amparín, considerada la última gran clotxinera de los Poblados Marítimos y proveedora del restaurante, ha servido para visibilizar el oficio artesanal y la trazabilidad del producto.
El equipo de cocina ha trabajado más de 100 kilos de clòtxina valenciana durante el mes de mayo, con un pico de actividad especialmente relevante el 30 de mayo, cuando el restaurante sirvió 35 kilos en una sola jornada durante un concurso de cocina tradicional celebrado en su bar.
El chef Marcos Moreno defendió una filosofía basada en el origen del producto y su respeto: “El producto es el que manda. Nos interesa saber de dónde viene y quién está detrás”, señaló tras visitar personalmente las bateas de Amparín antes de incorporar la clòtxina a la carta.
Un homenaje a las mujeres del Cabanyal y a la cocina de memoria
El 30 de mayo, el restaurante organizó un encuentro junto al mar que reunió a más de 100 asistentes en una celebración centrada en la cultura gastronómica local. La jornada incluyó actividades participativas, música en directo y dinámicas de convivencia que reforzaron el espíritu de sobremesa prolongada que define el proyecto.
El evento giró en torno a un concurso gastronómico protagonizado por cuatro vecinas del Cabanyal: María Antonia Masiá, Juani Picó, Mari Carmen Pérez y Mari Carmen Carrasco, que elaboraron recetas tradicionales con la clòtxina como ingrediente principal.
El jurado, formado por José Luis Peiró, presidente de la Agrupación de Clotxineros de Valencia y Sagunto, el chef Edu Espejo y el director de Jugando con Fuego, otorgó el premio a Juani Picó, en una edición marcada por el reconocimiento a la cocina popular y el humor compartido.
Como reconocimiento, cada participante recibió un saco de cinco kilos de clòtxinas de Amparín, reforzando el vínculo entre producto, territorio y comunidad.
Un modelo gastronómico que trasciende el restaurante
Cabanyal se consolida como el escenario simbólico del proyecto, que busca convertir la gastronomía en una herramienta de memoria colectiva y conexión social. La combinación de producto local, relato cultural y programación de experiencias sitúa a Casa Pescadores como un espacio de referencia en la escena gastronómica valenciana.
La buena acogida de la campaña, tanto en sala como en su impacto mediático, confirma la estrategia del restaurante: contar las historias que hay detrás del mar, del oficio y de las personas que sostienen una tradición que sigue viva en la costa de Valencia.