CELEBRAR LOS AVANCES ANTES DE LA LLEGADA DE VERANO - Famma

Compatibilité
Sauvegarder(0)
partager

Nuestro objetivo en Tu Blog de Educación Inclusiva no es solo ofrecer herramientas y técnicas que ayuden a fomentar el aprendizaje de vuestros hijos o alumnos. También queremos invitaros a detenernos un momento y reconocer todos los avances que han conseguido, así como la ilusión y el esfuerzo con los que continúan trabajando cada día. 

Con frecuencia nos centramos en aquello que todavía queda por mejorar y olvidamos valorar el camino recorrido. Sin embargo, cada pequeño paso, cada reto superado y cada nueva habilidad adquirida son logros que merecen ser reconocidos y celebrados. 

Por ello, queremos haceros un llamamiento a mirar atrás con perspectiva. Os animamos a recordar dónde estabais al comienzo del curso y a comparar ese punto de partida con la realidad actual. Estamos seguros de que descubriréis cambios, progresos y aprendizajes que, en el día a día, pueden haber pasado desapercibidos. 

Ser conscientes de todo lo que se puede conseguir a lo largo de un curso no solo ayuda a valorar el esfuerzo realizado, sino que también proporciona motivación y confianza para afrontar nuevos desafíos. Porque el progreso no siempre se mide en grandes metas alcanzadas; muchas veces se encuentra en esos pequeños avances que, sumados, terminan marcando una gran diferencia. 

Aspectos para tener en cuenta a la hora de echar la vista atrás al curso 

Tras finalizar el curso, y como hemos mencionado anteriormente, es fundamental dedicar un tiempo a la reflexión y echar la vista atrás para valorar el camino recorrido. En el caso de los menores con discapacidad, esta evaluación debe centrarse en el progreso individual de cada uno, independientemente del nivel de avance alcanzado por sus compañeros. 

Para ello, es importante prestar especial atención a la evolución personal de cada menor, teniendo siempre presente su punto de partida y los objetivos específicos que se establecieron al comienzo del curso. Solo así podremos valorar de forma justa y realista los logros conseguidos, reconocer el esfuerzo realizado y apreciar cada avance, por pequeño que parezca. 

Al fin y al cabo, el verdadero progreso no se mide mediante comparaciones con los demás, sino observando cuánto ha crecido, aprendido y desarrollado cada niño a lo largo del año. 

En la autonomía.  

Es un aspecto fundamental del desarrollo, ya que está íntimamente ligada a la autoestima, la participación en los diferentes ámbitos de la vida cotidiana y la independencia del menor. Al analizar esta área, es importante observar si, en comparación con el inicio del curso, necesita menos apoyo por parte de los adultos de referencia para desenvolverse en las actividades de su día a día. 

Por ello, no se trata únicamente de valorar grandes avances o hitos especialmente significativos, sino también de reconocer aquellos pequeños progresos que le permiten actuar con mayor independencia, desenvolverse con más seguridad en su entorno y confiar cada vez más en sus propias capacidades. 

Los puntos que recomendamos para su reflexión son los siguientes:  

  • Comprende y asimila las rutinas que tiene que hacer en su día a día.  
  • Capacidad de tomar decisiones acordes a su edad y su nivel académico actual.  
  • Iniciativa para realizar tareas o actividades que le motiven relacionadas con los contenidos dados en el colegio.  
  • Solicitud y pedir ayuda de forma asertiva y resolutiva cuando lo necesita.  
  • Saber en qué momento educativo se encuentra y actuar conforme a el.  
  • Resolver con buenos resultados problemas de la vida diaria y de las asignaturas de clase.  
  • Conocerse y saber cuando necesita apoyo de un referente externo, pero no pedirlo con gran facilidad.  

Desarrollo académico.  

Aunque no sea el único ni el principal indicador de progreso, la evolución académica también puede aportar información valiosa sobre el desarrollo del menor. Los avances pueden observarse cuando los resultados académicos mejoran, cuando el alumno se muestra más seguro y menos nervioso ante las tareas escolares o cuando es capaz de acceder a los contenidos con mayor facilidad y confianza. 

Asimismo, resulta importante valorar hasta qué punto ha logrado alcanzar los objetivos y competencias establecidos para su nivel educativo, teniendo siempre en cuenta las adaptaciones curriculares y los apoyos que pueda requerir. En este sentido, el progreso debe analizarse en función de las capacidades, necesidades y circunstancias de cada menor, ya sea siguiendo el currículo ordinario o uno adaptado. 

Teniendo en cuenta, por lo tanto, los siguientes puntos:  

  • Ampliación de conocimientos, vocabulario y aplicación de nuevas técnicas de estudio.  
  • Aprobar o sacar buenas notas en las asignaturas troncales, y por ende, básicas para pasar al siguiente curso.  
  • Mejora en la atención y en la concentración en las tareas, mostrando continuidad en cada una de ellas.  
  • Reducción de la ansiedad y la inseguridad a la hora de realizar proyectos, tareas concretas o exámenes.  
  • Participación activa en las clases magistrales y a la hora de corregir los ejercicios de clase.  

Aspecto socioemocional 

Las habilidades socioemocionales permiten observar el progreso del menor tanto a nivel interpersonal como intrapersonal. Su desarrollo favorece una mejor adaptación a los diferentes entornos en los que participa, contribuyendo a que pueda relacionarse de forma positiva con otras personas y desenvolverse con mayor seguridad en su día a día. 

A lo largo del curso, es importante valorar si el menor ha mejorado su capacidad para establecer y mantener relaciones satisfactorias con sus compañeros y adultos de referencia, así como para comprender y respetar las normas sociales. Del mismo modo, conviene analizar si ha desarrollado una mayor confianza en sí mismo y una mejor capacidad para expresar sus opiniones, necesidades e intereses de forma adecuada. 

  • Habilidad para reconocer sus propias emociones y gestionarlas de manera adecuada.  
  • Confianza en sí mismo a la hora de transmitir sus ideas y preocupaciones.  
  • Capacidad para pedir ayuda cuando lo necesita.  
  • Mayor tolerancia a la frustración y estabilizar antes sus emociones.  
  • Mejorar la flexibilidad cognitiva y adaptarse antes a nuevos entornos.  
  • Habilidad para iniciar, mantener y finalizar interacciones sociales, así como adoptar su lenguaje y comunicación al contexto en el que está.  
  • Capacidad para detectar las emociones de otras personas y ayudarlas.  
Coordonnées
FAMMA