María Fernanda García Román recibió el Premio al Mejor Expediente MIR de Cantabria en el ámbito de la Atención Primaria del Colegio de Médicos

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La Dra. Maria Fernanda García Román estudió  en la Universidad del  Zulia, de Venezuela. Posteriormente,  llegó a Cantabria para hacer la residencia,   que comenzó en el  Centro de Salud de Santa Cruz de Bezana y en el Hospital Universitario  Marqués de Valdecilla. En la actualidad trabaja en la  Atención Primaria  del Servicio Cántabro de Salud y este año ha ganado el Premio al Mejor Expediente MIR del Colegio de Médicos de Cantabria en el ámbito de la Medicina de Familia.  En esta entrevista nos habla de su trayectoria y de sus planes de futuro.

-Has ganado el Premio del Colegio de Médicos al Mejor Expediente MIR de Cantabria del ámbito de la  Atención Primaria ¿qué ha supuesto para ti este reconocimiento?

Recibir este premio ha sido un honor y una enorme satisfacción. Supone un reconocimiento al esfuerzo, la constancia y la dedicación durante los años de residencia, pero también al apoyo de todas las personas que me han acompañado en este camino: mi familia, mi tutora,  la Doctora Noelia Fontanillas, compañeros,  tanto del centro de salud como del hospital y mis CoRs, con quienes he compartido esta etapa de formación. Más que verlo como un logro individual, lo considero un reflejo del trabajo en equipo y una motivación para seguir creciendo como médica de familia.

-Cuéntanos por qué elegiste Cantabria. 

Elegí Cantabria porque me parecía un lugar donde podía recibir una formación sólida en Medicina de Familia, con una buena combinación entre Atención Primaria y formación hospitalaria. Con el tiempo, esa decisión se confirmó como un acierto. Durante estos años no solo he crecido como médica, sino también como persona, gracias a los profesionales con los que he tenido la oportunidad de formarme y al ambiente de colaboración que he encontrado durante toda la residencia.

-¿Crees que este tipo de distinciones motivan a los médicos jóvenes a desarrollar su carrera profesional?

Sí, creo que este tipo de reconocimientos son una motivación para los médicos jóvenes. Más allá del premio en sí, ponen en valor el esfuerzo, la dedicación y el compromiso con la profesión, y animan a seguir creciendo tanto en el ámbito asistencial como en la formación y la investigación. También son una forma de visibilizar el trabajo que muchas veces se realiza de manera silenciosa durante la residencia.

¿Por qué elegiste la especialidad de Familiar y Comunitaria?

Elegí Medicina Familiar y Comunitaria porque es una especialidad muy completa, que permite abordar al paciente de forma integral y acompañarlo a lo largo de las diferentes etapas de su vida, estableciendo una relación de confianza. Creo firmemente en la longitudinalidad asistencial como uno de los mayores valores de nuestra especialidad, porque nos permite conocer a las personas, comprender su contexto y ofrecer una atención más cercana, humana y personalizada. Me atrae la variedad que ofrece, la necesidad de mantener una visión amplia de la Medicina y el impacto que tiene en la prevención y la promoción de la salud. Para mí, es una especialidad que combina ciencia, cercanía y un profundo compromiso social.

-Y ¿por qué crees que no es una de las especialidades más demandadas?

Creo que influyen varios factores, entre ellos las condiciones laborales y la percepción que todavía existe sobre la especialidad. Sin embargo, también creo que a veces se interpreta de forma simplista el hecho de que queden plazas sin cubrir. Medicina Familiar y Comunitaria es la especialidad que oferta el mayor número de plazas MIR y, por tanto, es lógico que también sea la que pueda concentrar un mayor número de vacantes en términos absolutos. Por eso considero que ese dato siempre debe analizarse en su contexto.

Además, creo que es fundamental que todos los estudiantes de Medicina tengan la oportunidad de rotar por los centros de salud durante su formación. Conocer de primera mano la Atención Primaria, la diversidad de situaciones que aborda y el papel que desempeña el médico de familia permite comprender realmente el valor y la complejidad de la especialidad. Solo se puede valorar aquello que se conoce.

A nivel personal, estoy convencida de que una sanidad fuerte necesita unos cimientos sólidos, y esos cimientos son una Atención Primaria de calidad, con profesionales bien formados, motivados y reconocidos. La Medicina de Familia afronta importantes retos, pero estos no son exclusivos de este ámbito, sino que reflejan los desafíos que tiene hoy el conjunto del sistema. Por eso, fortalecer la Atención Primaria, dotarla de los recursos necesarios y poner en valor el trabajo de los médicos de familia es una inversión en la sostenibilidad, la equidad y la calidad de la atención que reciben nuestros pacientes.

-Con respecto a la Atención Primaria ¿crees que el modelo actual está agotado y hay que cambiarlo?

No creo que el modelo de Atención Primaria esté agotado; creo que, como cualquier modelo sanitario, debe evolucionar de forma continua para responder a las nuevas necesidades de la población. La medicina no es estática, y nuestro sistema sanitario tampoco puede serlo. Los cambios demográficos, el envejecimiento de la población, la cronicidad, la innovación tecnológica y las nuevas formas de organización sanitaria hacen necesario adaptar el modelo.

No necesitamos cambiar la esencia de la Atención Primaria; necesitamos actualizar la forma en que la desarrollamos, preservando sus principios fundamentales: la accesibilidad, la longitudinalidad, la integralidad y la coordinación asistencial. Hoy disponemos de herramientas que hace unos años no existían. La inteligencia artificial, la transformación digital o el análisis de datos pueden
ayudarnos a optimizar procesos, reducir tareas administrativas y apoyar la toma de decisiones clínicas, siempre desde un uso responsable, ético y basado en la evidencia. La tecnología debe complementar el trabajo del profesional, nunca sustituir el juicio clínico ni la relación médico-paciente.

Pero por encima de cualquier innovación, el principal valor del sistema sigue siendo sus profesionales. Creo que cada médico de familia tiene la responsabilidad de contribuir, desde su práctica diaria, a la mejora continua de la Atención Primaria, incorporando aquellas herramientas que realmente aporten valor y nos permitan ofrecer una atención más accesible, resolutiva y de calidad. Ese compromiso, sin embargo, también debe ir acompañado de unas condiciones laborales que permitan desarrollar nuestro trabajo con el tiempo, los recursos y la estabilidad que una atención de calidad requiere.

-Para terminar, ¿cuáles son tus planes a corto y medio plazo? ¿te planteas quedarte en Cantabria?

Sí, mi intención es quedarme en Cantabria. Dado que he tenido la oportunidad de formarme aquí, me gustaría seguir trabajando en Atención Primaria, adquiriendo experiencia y continuar desarrollando mi carrera profesional.

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