La nueva vocal de médicos de hospital del COM Cantabria se propone que el colectivo se acerque más al Colegio y que éste responda a sus necesidades actuales

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Mª José Domínguez es intensivista en Valdecilla  y  experta en formación continua para  médicos

La Dra. Mª José Domínguez Artiga comenzó sus estudios de Medicina en Soria, su ciudad natal, y en cuarto curso se trasladó a Santander, donde terminó la carrera y  desarrolló su trayectoria profesional. Es especialista en Medicina Intensiva y actualmente desarrolla su actividad asistencial en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (HUMV). Su  trayectoria  ha estado  vinculada en todo momento a la atención hospitalaria y al trabajo en equipo, una experiencia que «me ha permitido conocer de cerca tanto la realidad de los profesionales como los retos a los que se enfrenta actualmente la medicina hospitalaria», según sus palabras, y que la ha llevado a ser la nueva vocal de médicos de hospital en la Junta Directiva del COM Cantabria. En esta entrevista nos cuenta los retos a los que se enfrenta en esta etapa.

-Dinos cuáles van a ser tus objetivos fundamentales en estos cuatro años.

Mi objetivo fundamental es que los médicos de hospital encuentren en el Colegio una institución cercana, accesible y útil, que conozca la realidad de nuestro trabajo y sea capaz de dar respuesta a nuestras necesidades. Me gustaría trabajar en aspectos como la formación, el
desarrollo profesional, el reconocimiento de nuestra labor, la conciliación y el relevo generacional, pero también en algo que considero esencial: el cuidado del propio médico.

Nuestra profesión es exigente y creo que debemos prestar también atención a las necesidades de quienes la ejercemos, favoreciendo que los profesionales puedan desarrollar su actividad en las mejores condiciones posibles.

También quiero que esta vocalía sea un espacio de escucha y participación. Me gustaría conocer de primera mano las preocupaciones de los compañeros, independientemente de su especialidad o de su momento profesional, y trasladarlas al Colegio para intentar convertirlas
en propuestas concretas. Al final, se trata de que el médico sepa que tiene en el Colegio un lugar al que acudir y en el que su voz es escuchada.

-La realidad actual, con el envejecimiento de la población y la cronicidad de la enfermedad, hace imprescindible la coordinación entre la Atención Primaria y Hospitalaria. ¿Queda mucho recorrido en este aspecto?

Sí, todavía queda recorrido. Hemos avanzado, pero el paciente sigue encontrándose en muchas ocasiones con un sistema dividido en niveles que no siempre están suficientemente conectados. El paciente no entiende de Atención Primaria u Hospitalaria: entiende de su enfermedad y necesita que los profesionales que le atienden trabajemos coordinadamente. Tenemos que mejorar la comunicación entre profesionales, compartir mejor la información clínica y establecer circuitos que faciliten la continuidad asistencial. Y creo que esto no debe plantearse como una cuestión de un nivel asistencial frente a otro, sino como una responsabilidad compartida. Primaria y Hospitalaria tenemos que trabajar alrededor de un mismo objetivo: ofrecer al paciente una atención coordinada, segura y de calidad.

-El Colegio tiene una enorme actividad docente, pero ¿vais a trabajar en aumentar esta oferta para médicos de hospitales?

Sí. La formación continuada es fundamental para mantener y mejorar nuestra competencia profesional. En el ámbito hospitalario existen necesidades muy diferentes según las especialidades y también según el momento de la carrera profesional, por lo que creo que debemos escuchar a los propios médicos para conocer qué formación necesitan realmente. Me gustaría que la oferta formativa del Colegio siga creciendo, pero también que sea práctica, accesible y compatible con la realidad de quienes trabajan en el hospital. No se trata únicamente de hacer más cursos, sino de hacer una formación que resulte útil para el médico y que tenga una verdadera aplicación en su práctica diaria.

-Y con respecto a los médicos jóvenes, ¿tienen objetivos muy distintos a los de generaciones anteriores? ¿Cómo vas a intentar que se impliquen en el Colegio?

Creo que hay muchas cosas que no han cambiado: los médicos jóvenes quieren formarse, hacer bien su trabajo, sentirse reconocidos y tener oportunidades para desarrollar su carrera. Pero también es cierto que sus circunstancias y prioridades han cambiado. La conciliación, la
estabilidad, la flexibilidad y poder desarrollar una vida personal además de profesional tienen hoy una importancia evidente, y debemos escucharlo.

Para conseguir su implicación, creo que primero tenemos que conseguir que perciban el Colegio como algo cercano y útil. Hay que abrir espacios en los que puedan participar y aportar, y contar con ellos no solo como destinatarios de las actividades del Colegio, sino como
parte activa de la institución. Son quienes van a construir la medicina de los próximos años y su visión tiene que estar presente.

-Para terminar, ¿crees que el papel del Colegio es importante para la trayectoria profesional de los médicos que se dedican a la atención hospitalaria?

Sí, y creo que el Colegio debe acompañar al médico durante toda su trayectoria profesional. Desde la formación y los primeros años de ejercicio hasta las etapas de mayor responsabilidad, y también en aquellos momentos en los que las circunstancias personales o profesionales
hacen que necesitemos apoyo. En este sentido, el PAIME constituye una herramienta muy importante, porque ofrece al médico que atraviesa un problema de salud una atención especializada, confidencial y orientada a facilitar su recuperación y, cuando sea posible, su continuidad o reincorporación al ejercicio profesional con las máximas garantías. Creo que debemos seguir acercando este recurso a los profesionales y contribuir a eliminar cualquier temor o estigma a la hora de pedir ayuda.

Creo que el Colegio tiene además la responsabilidad de poner en valor nuestra profesión y defender las condiciones que nos permitan ejercerla con rigor y seguridad. Me gustaría que dentro de cuatro años los médicos hospitalarios sintieran que el Colegio ha estado cerca, que
ha escuchado sus problemas y que ha sido un lugar de encuentro y apoyo para los profesionales, independientemente de su especialidad o de la etapa de su carrera en la que se encuentren.

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