Uno de los mayores peligros en terapia es el ego, creer que somos los únicos capaces de generar cambios en una persona. Esto puede suceder con muchas técnicas, incluidas las Constelaciones Familiares, que son una de las herramientas que utilizo.
Ayer, en un debate con el grupo donde imparto clases, surgió una cuestión sobre cuál es el límite en cuanto a la capacidad de constelar.
- ¿Puedo constelarme a mí mismo?
- ¿Puedo constelar a otros?
En nuestro trabajo, el equipo con el que colaboro pone mucha relevancia en un principio fundamental que se aprende cuando trabajamos con Constelaciones Familiares: la segunda ley de jerarquía.
Esta ley establece que, aunque puedo trabajar contigo, no puedo resolver tus problemas por ti. Yo te acompaño en el proceso, pero no puedo asumir tu responsabilidad. Del mismo modo, no puedo constelar a otra persona directamente. Lo que puedo hacer es constelar lo que te sucede a ti en relación con esa persona. Es decir, trabajamos desde tu conflicto y abordamos el problema desde ahí.
Es cierto que hay profesionales que afirman que todo se puede constelar, y es verdad, técnicamente se podría constelar cualquier cosa. Pero, ¿dónde está el límite? ¿Cuál es el beneficio de un trabajo en el que otros asumen mis asuntos?
Esta es una cuestión que nos lleva a reflexionar sobre el ego. Alimentar nuestro ego como terapeutas puede hacernos caer en la trampa de sentirnos indispensables, de sucumbir a la grandiosidad del acompañamiento.
Índice
El papel del ego en el acompañamiento terapéutico
El ego puede manifestarse en diferentes formas dentro de la terapia, como puede ser el deseo de resolver los problemas del consultante. Un principio fundamental que se aprende cuando trabajamos con Constelaciones Familiares es la segunda ley de jerarquía.
Esta ley establece que, aunque puedo trabajar contigo, no puedo resolver tus problemas por ti. Yo te acompaño en el proceso, pero no puedo asumir tu responsabilidad. Del mismo modo, no puedo constelar a otra persona directamente. Lo que puedo hacer es constelar lo que te sucede a ti en relación con esa persona. Es decir, trabajamos desde tu conflicto y abordamos el problema desde ahí.
No podemos asumir la responsabilidad del cambio por el otro.
Cuando nos dejamos llevar por el ego, corremos el riesgo de crear dependencia en el consultante, lo que va en contra de los principios de la terapia. Reconocer esta dinámica nos permite establecer límites más claros y mantener el equilibrio entre la empatía y la profesionalidad.
Límites y responsabilidad en la terapia
Establecer límites claros no solo protege nuestra relación con los consultantes, sino que también refuerza su capacidad para asumir la responsabilidad de sus procesos. En mi práctica como terapeuta, he aprendido que mi trabajo consiste en abordar lo que el consultante trae desde su perspectiva, no en resolver conflictos ajenos.
Reflexiones para definir límites saludables:
- ¿Estoy respetando el tiempo de consulta o me alargo en las sesiones?
- ¿Asumo más casos de los que puedo gestionar sin comprometer mi energía personal?
- ¿Modifico mis horarios constantemente para adaptarme a los consultantes, afectando mi bienestar?
Estas breves reflexiones nos invitan a replantearnos y a cuestionarnos si, como terapeutas, tenemos claro cuál es nuestro papel y función. Porque cuando no establecemos límites claros en nuestra práctica, es posible que esta falta de límites también se refleje en otras áreas de nuestra vida.
Cuestionarse como terapeutas: herramientas para la reflexión
Como terapeutas, necesitamos revisarnos constantemente para evitar que el ego y las proyecciones personales interfieran en nuestra práctica. Aquí es donde la supervisión profesional juega un papel clave. Participar en supervisiones grupales o individuales nos permite obtener una perspectiva externa y crítica de nuestro trabajo.
Además, es importante dedicar tiempo a la autorreflexión. Hazte preguntas como:
- ¿Qué necesidades mías estoy proyectando en mis consultantes?
- ¿Estoy buscando validación profesional a través de los resultados?
- ¿Cómo influye mi ego en la forma en que llevo a cabo mis sesiones?
Al responder estas preguntas con honestidad, podemos ajustar nuestra práctica para que esté más alineada con los valores éticos de la terapia.
El equilibrio entre el acompañamiento y el autocuidado
El equilibrio entre el acompañamiento y el autocuidado es esencial para ofrecer un servicio adecuado, sin caer en la trampa de alimentar nuestro ego. Cuando permitimos que el ego o la falta de límites nos lleven al agotamiento, nuestro trabajo pierde efectividad.
Aquí hay algunas estrategias para mantener el equilibrio:
- Establece horarios claros: Define tiempos para tus sesiones y evita extenderte.
- Participa en actividades de autocuidado: Dedica tiempo a actividades que te permitan desconectar.
- Busca apoyo profesional: La supervisión y el trabajo terapéutico personal son esenciales para gestionar nuestras emociones.
Incorpora nuevas herramientas terapéuticas en consulta, aprende a estructurar tus sesiones y a enfocar el acompañamiento según las necesidades de tus consultantes con la Formación en Herramientas e Intervención Terapéutica.
El ego como herramienta de crecimiento
Aunque el ego puede parecer un obstáculo, también es una oportunidad para el crecimiento personal y profesional. Al observar cómo afecta nuestra práctica, podemos transformarlo en un aliado que nos ayude a identificar áreas de mejora y a reforzar nuestro propósito como terapeutas.
Por ejemplo, el ego puede llevarnos a cuestionarnos; ¿por qué elegí esta profesión? ¿Qué busco en mi trabajo? Estas preguntas nos permiten reconectar con la vocación desde un lugar más auténtico.
La terapia como espacio de equilibrio
Reconocer y manejar el ego es esencial para ofrecer un acompañamiento terapéutico responsable. Como terapeutas, tenemos la oportunidad de reflexionar sobre nuestros propios procesos, establecer límites claros y fortalecer nuestra práctica desde un lugar de autenticidad y coherencia.
Te invito a reflexionar sobre cómo el ego influye en tu práctica. ¿Qué ajustes puedes hacer para fortalecer tu rol como terapeuta?
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