Hoy despedimos con enorme cariño y profundo agradecimiento a Concepción Otero Piñeiro, más conocida por todos como Pachy, quien se jubila tras una trayectoria profesional ejemplar y una vida dedicada al servicio público, a la Justicia y al apoyo constante de quienes han tenido la suerte de compartir camino con ella.
Pachy ha sido una mujer pionera en todos los sentidos. Nacida en Lugo en 1955, fue la primera mujer en ocupar numerosos puestos a lo largo de su carrera en la Administración de Justicia, abriendo caminos en una época en la que la presencia femenina en cargos de responsabilidad era todavía excepcional. Fue, entre otros hitos, la primera secretaria de la Audiencia Provincial de Lugo y de la Audiencia Provincial de A Coruña, dejando siempre una huella imborrable en cada destino por su rigor profesional y su calidad humana.
Durante muchos años ejerció con brillantez como Secretaria de Gobierno del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, cargo desde el que desarrolló una labor intensa y comprometida, especialmente en momentos complejos para la Administración de Justicia, siempre desde la cercanía, la escucha y el profundo respeto a las personas.
Pero si algo define a Pachy es, por encima de cualquier cargo, su forma de ser. Ha sido y es una compañera excepcional, muy querida por todos, siempre dispuesta a ayudar, a orientar, a acompañar y a tender la mano sin pedir nada a cambio. Su generosidad, su sonrisa permanente y su capacidad para hacer sentir apoyado a todo el que se acercaba a ella forman parte de su legado más valioso.
Desde el CNLAJ, queremos expresarle de manera muy especial nuestro más sincero agradecimiento por sus muchos años como colegiada, por su compromiso constante con la profesión, por su cercanía con el Colegio y por haber sido siempre un referente de compañerismo, lealtad y vocación de servicio. Pachy ha sido colegiada de toda la vida, y su vinculación al CNLAJ ha sido siempre activa, afectuosa y ejemplar, contribuyendo con su experiencia, su consejo y su calidad humana a engrandecer nuestra comunidad profesional.
Hoy, al comenzar esta nueva etapa, queremos darle las gracias de corazón:
por su dedicación incansable,
por su entrega apasionada,
por ser ejemplo de integridad y compromiso,
y sobre todo, por ser una gran persona, compañera y amiga.
Gracias, Pachy, por todo lo que nos has dado.
Te deseamos una jubilación llena de momentos felices, nuevos proyectos, risas compartidas y todo ese descanso merecido que tanto te has ganado.
¡Feliz jubilación!